Capítulo 8

1017 Words
Seguimos tomando nuestra merienda, cada porción de torta o postre era mas deliciosa que la anterior, compartíamos, entre risas, entre manchas de dulce de leche, de crema o de merengue, hasta que hizo la pregunta que por segunda vez en la tarde casi me ahogó, y no seas mal pensada conciencia, de eso no estoy hablando. -Recuerdo no haberte vuelto a ver, después del accidente. Me quedé dura, después de tomar un vaso de agua, y poder recuperarme de la tos, pude hablar con dificultad. -De que hablas? -Estas mejor? Perdón, sino quieres hablar de eso esta bien. -No es eso, que sabes tú, pensaba que nadie sabía de eso, más que las autoridades. -Entiendo, yo supe por -y se pasó la mano por su frente, como secando su sudor, de manera nerviosa-, ese día me iba acercar a hablarte por fin, al menos a saludarte y presentarme. Y vi, que atendiste una llamada y me detuve, esperando que te desocupes. -Escuchaste lo que hable? -No, estaba recién por salir de la barra, pero si vi cambiarte la cara y te pusiste muy pálida, y saliste corriendo. -Maldición me fui sin pagar. -Eso no era importante, sino que no te veías bien, pensé que podría haber pasado algo grave en tu familia o otra cosa, pero grave era. Me quedé en silencio, esperando que siguiera su relato, ciertamente no me acuerdo con claridad lo que pasó. -Guardaste como pudiste tus cosas y saliste corriendo y dejaste un billete que era mucho más de lo que habías consumido. En eso avise a una de las chicas, que ya volvía que se encargue de todo, cuando por fin pude salir hasta donde te vi correr, paso todo. -Que viste? Yo no recuerdo con claridad. -Ibas mirando al frente, nunca miraste a tus lados, y cuando bajaste a la calle corriendo, aparentemente no venía nadie, pero te levantó un auto por los aires, y caíste al menos 5 metros adelante, la mochila que llevabas siempre tan abultada ayudó que no llegara tu cabeza al pavimento. Estaba impactada, nadie supo explicarme bien que pasó. -En el momento de la caída se sintió un espantoso ruido de cuando se rompe algo de cristal, era tu hueso de la pierna, o al menos el que quedó expuesto, por la sangre que hubo. Ya no aguante más y las lágrimas me corrían, era como ver una película en cámara lenta del accidente, que yo solo recordaba flashes. -Tranquila, no fue tu culpa, el tipo salió de la nada y a mucha velocidad y el semáforo estaba en rojo. La gente no lo dejo escaparse, todos llamando a la policía y a una ambulancia, por suerte que el hospital más cercano estaba a un par de cuadras, que no demoraron nada. -No puedo creer q hayas estado ahí. Toma una de mis manos, y se para sin soltarme, y se pone de cuclillas frente a mi, y con su mano libre, limpiaba las lágrimas que me corrían por la cara. -Si estuve ahí, con otras personas te asistimos, te tomé el pulso y estabas respirando, te desmayaste del golpe y el dolor, y apenas cinco minutos después llego la ambulancia, no quería soltar tu mano, pero debía dar espacio para que pudieran socorrerte. Lo único que pude decirle. -Gracias por no haberte ido. -Fui hasta el hospital en la ambulancia contigo, dije que eras mi clienta en el bar y me permitieron acompañarte, pero ya cuando llegaste, quede en la sala de espera, lo último que me dijeron es que te trasladaban a un sanatorio privado, y no supe más nada. Puso su cara de agobio que nunca pensé ver a nadie y menos por mi. -Gracias, lo único q se, es que me trasladaron ya estable, y me llevaron a un hospital especializado en fractura, me operaron la pierna, pero estuve como un mes internada, y estaba cada vez peor, aparentemente tenía un virus intrahospitalario, me llevaron a otra ciudad, ahí pudieron dar con el virus, y combatirlo, mi pierna estaba curando mal, me hicieron otra intervención, en realidad lo ideal era la amputación, pero por mi edad prefirieron que vaya por el camino largo, mi familia y los médicos. -Y vos que hubieras preferido? -Que me la corten y corten el dolor. -Aún sigues con dolor, ya pasaron más de 3 años? -Si, 3 años, el dolor siempre varía, pero siempre está. -Lamento escuchar eso. -Quiero probar otra terapia, necesito dinero, porque la obra social no lo cubre, estoy en eso, ahorrando para poder hacerlo. -Eso es muy bueno, en lo que te pueda ayudar no dudes en pedírmelo. -Esta bien, no te preocupes. Me dio un beso en la mano, se levanto del piso, y acercó su silla, para estar lo más cerca posible. Y susurrando me dice. -Cuando necesites masajes, te los puedo dar. Abro los ojos como dos de oro, y me comienzo a reír. -Que clase de proposición indecente es esa? Ambos reímos. -De verdad lo digo, soy digamos que masajista, no seguí la especialización, por problemas en mis manos, entonces quedo ahí, ahora podría hacerte masajes solo a ti, si lo deseas? Claramente quiero gritar que si, que quiero todos sus masajes. -mmm lo tendré que pensar, hay varios masajistas esperando el privilegio. Ambos reímos y así paso el momento más relevante y duro de la charla, terminamos de comer, pagamos la cuenta en partes iguales, esto no era una cita en toda la regla y si lo fuera, sería de igual manera, para mí siempre es igualdad en todo y eso entra también pagar una merienda, una cena, lo que fuera, la igualdad económica es importante, no suponer que el otro tiene una obligación implicita de pagarme mis gastos, me parece ridículo y anticuado, pero también entiendo a las personas que están acostumbrados o se sienten mimandos, si los consienten y le pagan todo, en mi caso mi conciencia no estaria tranquila, además vivo trabajado, como para que no pueda hacer frente a una mitad de una merienda. -Traje el auto, te puedo alcanzar hasta tu casa.
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