[Claris Romney]
Toco el timbre y a los pocos minutos una señora bien refinada y en uniforme (por lo que intuyo que es el “Ama de llaves”) me abre la puerta.
– Bienvenida señorita Romney, me presento soy Nadia Fray, el ama de llaves de la mansión, es un gusto, pase por favor – me invita muy elegante dirigiéndome con su mano a entrar.
– Gracias… – respondo, y fijo boquiabierta a tal lujoso lugar, que por fuera parecía rústico, pero por dentro, era una exuberante combinación clásica con modernidad.
Era espectacular todo lo que veía.
Mientras ella me explicaba de las cosas que tenía que realizar, me hacía conocer los espacios; en la parte que nos encontrábamos era el hall, que observando minuciosamente me daba cuenta de su belleza cada vez más, el suelo era de mármol y baldosas hidráulicas artesanas y las paredes estaban revestidas de azulejos con mucha carpintería de la época junto al despacho, en esa planta baja también contenía cuatro dormitorios enormes y lujosos con sus correspondientes cuartos de baño.
En la planta principal había un gran salón con chimenea y una galería acristalada repleta de adornos claramente finísimos, mientras que, en la segunda planta, contaba con 8 dormitorios más, un salón de juegos inmenso para jugar billar, bolos y póker, sin olvidar la sala de cine claro, y por último seis terrazas que nos daban una espectacular vista de los grandes jardines floridos.
Durante todo mi trayecto que hicimos por toda la Mansión, inevitablemente puede ver los enormes cuadros de hombres y de mujeres en la pared, suponía que eran los ancestros de la familia, todo era totalmente como de película... película, pero de terror, un poquito más me movían los ojos.
En fin, luego de conocer lo primordial, también fuimos a dar un pequeño recorrido al garaje, que sorprendentemente tenía capacidad para 12 coches o hasta para un poco más, era increíble.
Después regresando, fuimos a la planta semisótano en dónde me explicaba que era para el servicio, (o sea nosotras) que estaba distribuida en cuatro dormitorios, cocina, cuarto de plancha, despensa y lavadero.
Definitivamente todo era sorprendente, esto era como un castillo real modernizado. Nadia me mostró mi habitación, pero antes de ello me presentó a las otras 5 chicas más que serían mis compañeras, no pude hablar tanto con ellas porque debían seguir trabajando. Me tocó compartir el cuarto con una chica llamada Alicia, se le veía buena persona y creo que nos llevaremos muy bien.
Nadia, me dijo que por ese día era suficiente y que podía descansar que el primer día de mi trabajo sería mañana…
........
[Rhys Browm]
Regresaba a la mansión de un viaje de negocios, estaba frustrado del largo trayecto que hice, odio hacer recorridos a larga distancia, debo pasar mucho tiempo en un avión que realmente me asfixia por ser un espacio cerrado.
Las sirvientas me abren la puerta y hacen una fila para mi recibimiento, una me ayuda a desprenderme del saco y entrego a otra mi maletín, y soltando un poco mi corbata me adentro hasta mi habitación.
Me doy un baño y me pongo completamente cómodo, ya listo me relajo a piernas cruzadas en mi cama, endoso mis lentes y hago una breve lectura de una hora.
Termino mi tiempo de lectura, y salgo a respirar un poco de aire, me voy por los pasillos cuando de repente…
– Ay… – una mujer se queja y cae a mis pies a causa de un tropiezo.
No la vi venir, pues apareció de la nada del otro pasillo.
Yo me le quedo viendo con indiferencia desde lo alto, había chocado con mis zapatos, ¡QUÉ DESAGRADABLE! Lo que más odio es ensuciar mis zapatos.
Ella alzó la mirada…
– ¡Señor Rhys! – exclama sorprendida – Perdón. – se comienza a levantar poco a poco.
No la había visto nunca y tampoco lleva consigo el uniforme ¡Tsk! Otra nueva que quizás en pocas semanas se irá como todas, así que no me importa ser hostil.
– Muévete rápido – hablo arrogante e incómodo. – me estás obstruyendo el paso.
– Sí, perdóneme por favor, fue sin querer – se excusa desesperadamente y me causa gracia como comienza a limpiar mi zapato con la manga de su polo. Nunca había visto actuar a alguien así, que extraña.
– ¿Qué haces? – quito mi pie de sus manos. Ella se vuelve a alzar y muy asustada y avergonzada, me dice.
– Lo lamento mucho señor Rhys, me perdí y caminando sin darme cuenta me tropecé – ahora podía verla más detallada, era una mujer con unos ojos cafés tan agradables, me atrevería a decir que incluso son lindos, su expresión a pesar de la angustia derramaba dulzura y sinceridad.
– No te vuelvas a aparecer delante de mí – fui recio y seguí mi camino.
Suelo ser así, a diferencia que por alguna razón no le grité sulfúrico como un demente como siempre lo hago con todas, no lo sé, pero me causó algo de pena.
Seguí mi trayecto sonriendo de lado, complacido de que había alguien nuevo a quién fastidiar...
Después de todo no será muy aburrido este verano… veamos cuánto duras, niña.
........
[Claris Romney]
Tenía ganas de salir a pasear por los alrededores del exterior, pero no me recordaba por dónde ir, literal me había perdido.
Caminaba con miedo a que me cruce con algunos de los señores, pues no les quería incomodar, ya que hoy no estoy trabajando.
Avanzo apresuradamente por un pasillo y me aproximo al otro para girar, cuando de repente para mi gran suerte me tropiezo y caigo bruscamente al suelo.
Veo que unos zapatos está debajo mi mano que por mi sudor lo mojo en pocos segundos, reacciono y me comienzo a levantar, observo al que se encontraba en frente mío, y se paraliza mi corazón, era uno de los hermanos, era Rhys Browm.
Dios, no sabía qué hacer, me disculpé, pero me di cuenta de que le había dejado mi sudor en el zapato entonces simplemente por intuición comencé a limpiarlo con mi manga. No quería que se moleste, pero al esquivar mi mano que lo limpiaba, noté su incomodidad y comencé a disculparme como loca, pero él fue recio y solo me advirtió que no me aparezca nunca más delante de él.
Estaba con el corazón detenido por el susto, de verdad ese hombre era muy malhumorado, sin embargo, viéndolo en persona ¡Ay! Qué todos los dioses me perdonen, pero creo que este hombre les gana en belleza, que rostro… él tenía una combinación de un ángel con la expresión de amargura. Esos ojos ¡Maldición!, tan celestes y bellos.
Trato de desatontarme con unas palmadas en el rostro, y sigo mi destino.
...
Al fin llegué a los jardines… era completamente maravilloso, rosas de todos los colores, claveles, árboles de cerezos y variedades de flores más.
Cuando de repente escucho una melodiosa voz, que me atrae como presa de una sirena encantada.
….....
[Joe Browm]
Esta semana no tengo viajes con mi agencia, al fin podré relajarme un poco. Hoy día el sol está resplandeciente y me siento inspirado para componer una canción, me dirijo al jardín donde se encuentra mi lugar favorito, pongo mis cosas en la mesa de vidrio que bajo un enorme toldo nos salva del intenso calor.
Comienzo por tararear, pero mi momento de emoción se me va recordando que Magdiel no quiso verme el día de hoy. Debe ser por qué la sorprendí la semana pasada, al atreverme a besarla, es que no pude contener mis sentimientos más, sé que es mi profesora y que es mayor que yo por 8 años y sobre todo sé que es casada, pero ella no es feliz, sé que me ve como un niño, pero no lo soy. Quiero ser mérito de su amor, pero no sé cómo...
La música viene a mi cabeza y la nostalgia me invade, y comienzo a improvisar…
(Cantando...)
*Si…tuu… no me vieras nunca más…estaría perdido como loco en mis sueeeñooos…
Si tú… me olvidas… que hago yo… amándote con todo mi ser…*
...
– Wooo… – esa voz expresiva me distrae y volteo. – cantas hermoso – una chica simpática se hallaba espiándome, al parecer ella se da cuenta de que me interrumpió y se comenzó a disculpar. – ¡Oh no! Lo lamento, perdóname te interrumpí – comenzó a agitar sus manos de nerviosismo.
– Tranquila – le sonrío – ¿te gustó? – ella se sorprendió a mi amabilidad al parecer.
– Eh… sí. ¡Estuvo estupendo! Cantas realmente hermoso… pero…
– ¿Pero?
– Esa letra es muy triste… – yo sonreí otra vez y rasco mi cabeza algo apenado, había quedado al descubierto.
– Bueno, sí creo que sí… "jejeje" olvídalo por favor, que siento vergüenza.
– No, no sientas vergüenza, es muy conmovedor aprovechar tus sentimientos para crear nuevas maravillas.
– Jejeje – río sonrojado – Gracias…
– Pero tu género es la ópera, ¿Por qué no intentas también con baladas o rock? Tienes una voz increíble.
– Imposible… – respondo cabizbajo – mi agencia no me lo permitiría ni mucho menos mi padre. – No sabía por qué le contaba estas cosas a esta chica que ni siquiera conozco, pero me hacía sentir cómodo.
– Es una pena… – exclama.
– Por cierto, mucho gusto – me acerco a ella y le extiendo la mano – Me llamo Joe, al parecer me conoces, ¿Eres una Fan? ¿Cómo entraste aquí?
– Eh…eh – tartamudea y me parece curiosa. – No… la verdad recién hace poco supe de ti y la otra verdad es que soy una de las nuevas mucamas. – me sorprendo a su respuesta y ella de inmediato estrecha mi mano con energía – es un placer, no era su fan – ¡Vaya que sincera!, pienso por dentro – pero déjeme decirle que ahora, SÍ LO SOY. – yo comienzo a reír a su completa extrañeza.
– "Jajaja…" – ella me mira algo confundida.
– ¿Dije algo raro?
– No… no… no me hagas caso. Me siento feliz de conocerte, cuenta conmigo como un amigo y no como tu jefe ¿Sí?
– Ehh.. Está bien – se ruboriza entrelazando sus dedos.
– Pídeme ayuda en lo que no sabes, estaré dispuesto a enseñarte.
Esta mujer me había caído súper bien, sabía que ahora tendría una amiga cerca, claro si es que no nos abandona como las otras.
Me quedo pensando y ella se da cuenta.
– ¿Todo bien?
– Sí – respondo y de pronto me llaman al celular.
Contesto y era la agencia que necesitaba que vaya rápido.
– Discúlpame me tengo que ir, nos vemos pronto.
– Sí, de verdad fue un gusto señor Joe.
– Solo dime Joe. – sonreímos juntos. Por cierto ¿Tu nombre?
– Claris, soy Claris. – Lindo nombre, digo dentro de mí y agitando mi mano desaparezco del lugar.
........
[ Connor Browm]
Son las 7 de la tarde y creo que es hora de salir de mi habitación, me mantuve desde ayer realizando mi investigación llamado "Cosmocrónicas", un proyecto referido al eclipse de Venus por la Luna, que al fin lo acabo de terminar.
Lavo mi rostro desaliñado y salgo a paso lento por los pasillos, hoy definitivamente necesito cumplir mis necesidades y expulsar todo el estrés que acumulé. Todo está oscuro afuera y eso me gusta, se siente fresco.
Caminando por los alrededores de la pileta, me mantengo en el celular, necesito elegir a una de mis contactos, pero no sé a quién escoger, miro el nombre de Katiuska, pero no se me antoja, su cabello rojo es corto y hoy busco algo diferente; fijo el nombre de Ana, su cabello rojo es largo, pero lacio, NO, tampoco se me antoja; observo el nombre de Anastasia ella tiene el cabello rojo intermedio y ondeado, “mmmmm” no estaría mal por hoy.
Sí parece raro ¿Verdad?, pero para mí no lo es, desde joven tengo una rara obsesión por las pelirrojas, me excitan desenfrenadamente; las mujeres con las que me acuesto son solamente con esa característica, jamás lo haría con otra, ni tampoco puedo decir que me ha sucedido atraerme por alguien diferente, eso de hecho dudo mucho que suceda.
Decido marcar a Anastasia, y mientras timbraba, alguien aparece de la nada entre los arbustos y se choca contra mi pecho.
– ¿Hola bom bom? – contesta Anastasia en el celular.
– Te llamo luego – le dije y le colgué.
– ¡Perdón! – exclamó la insolente aterrorizada, pero ¿Quién diablos era esta mujer? – lo lamento, señor, pero hay algo por allá. – me dice desesperada.
Yo arqueo la ceja, ¿Acaso no sabe quién soy? ¿Cómo me habla con tanta confianza?
Me había enojado, sin embargo, me llamó la atención que ella estuviera temblando, entonces decidí ser paciente y decidí hacerle caso.
– ¿Qué sucede? – Le pregunto guardando mi celular.
– Yo esta-estaba caminando por allá – me señala con su mano – y escuché un gruñido detrás de mí entonces comencé a correr.
– ¡Ah tranquila! Solo es nuestra mascota – ella parece ser que se tranquiliza – Chupacabras – decido jugar con ella. – “jajaja” – no aguanto la risa.
La insolente me mira seria y me dice.
–¡SEÑOR! Estoy hablando en serio, hay algo ahí. – arruga la frente y se coge de la cintura con las dos manos como resondrándome.
Está oscuro y creo que no me reconoce, será ¿Una empleada nueva?, de seguro que sí.
– Bien, vamos – le digo, pero la mujer no quiere ir. Ya estaba perdiendo mis sentidos, estaba estresado y "esta sin nombre" aparece delante de mí a frustrarme más.
Por consiguiente, la sostuve de su mano, y la llevé por el camino que había venido, ella se iba resistiendo, pero estaba dispuesto a resolver ese problema. Nos dirigimos hasta el centro del patio, dónde estaba más alumbrado. El suelto y me quedo observando todo el lugar.
– Bien ¿Dónde está? – me volteo a verla, pero noto su expresión desasosegada, sus ojos oscuros de aceitunas se asimilaban al color de los míos, era hermosa, no obstante, como no era pelirroja, la tachaba de mis gustos.
– ¡Pe-pe- PERDÓN! – se disculpó tartamudeando otra vez de la nada. – Perdón señor “Connor”, no quería tratarlo así.
Eché a reír, pues había adivinado que no me había reconocido en tal oscuridad y ahora estaba con un rostro muy bufo y asustado.
– Jajaja… – no paraba de reír. Ella solo cogía sus manos temblorosas con la mirada gacha. – ¿Recién te das cuenta de quién soy?
– Lo lamento – me respondió asintiendo la cabeza.
– No importa, dime ¿Dónde escuchaste, esos sonidos? – estaba curioso.
– Por aquí… – me señalo los arbustos.
– “fiiii…” “fiiii” “fii…”– comencé a silbar y a palmotear con mis manos – chupacabras – dije y ella me miró extrañada.
Cuando de repente aparece él, directo a mis brazos, “Chupacabras” es nuestro perro de r**a Shihtzu, a él le gusta escaparse por las noches por todo el lugar.
– Otra vez te escapaste amigo –me lamía el rostro, mientras la chica se encontraba estupefacta. – ¿Pensaste que lo decía en serio? – me expresé burlón.
Ella no sabía que decir, claramente estaba avergonzada, me pareció muy divertido su actitud, nunca me había divertido tanto que hasta el estrés se me había quitado.
– Yo- yo pensé… – se quedó viendo a la nada – Lo siento señor Connor por toda esta molestia – comenzó a reír algo forzoso.
– No te preocupes, ¿Qué haces aquí a estas horas? ¿Eres nueva verdad?
– Sí, comienzo mañana, por eso hoy había decidido caminar por los alrededores conociendo el lugar, pero fue como la quinta vez que me perdí. – se sonroja y sonríe.
– Ya pronto te acostumbrarás. – respondo mientras acariciaba a “Chupi” es mejor decirle así es más resumido su nombre.
– ¿Puedo? – me dice estirando sus brazos queriendo cargar a chupi.
– No creo que sea buena idea, no es muy amigable.
– Déjeme lo intento.
– Bien. – ella se acercó y comenzó despacio a acariciar a chupi e increíblemente él se dejó yendo así con ella. Me quedé tonto, nunca se había dejado tocar por otros que nos sea de la familia. – Parece que le agradas.
– Sí… suelo tener buena atracción con los animales, es una química que simplemente nace entre nosotros.
– ¡Ja! Química – me burlo en voz baja a su explicación – no creo en esas cosas irrelevantes.
– ¿Dijo algo?
– No, nada...
– Bueno, tengo que irme Nadia me estará buscando, muchas gracias por su ayuda Señor Connor y lo lamento por todo lo que sucedió.
– Está bien, adelante – le dije mientras me daba a Chupi.
– Adiós señor, fue un placer conocerlo. – Me hizo una reverencia – Soy Claris y estaré desde ahora a su disposición.
Ella se fue y me quedé anonadado a su peculiar forma de ser. Mis sentidos bajos comenzaron a revolotear y no sé por qué, pero algo en esta chica a pesar de su ropa simple me llamaba la atención. Sus tan delgadas curvas, pero anchas caderas, piel clara y senos firmes y de promedio que sentí cuando chocó conmigo, hacían que mi masculinidad no pudiera más, entonces procedí a seguir con mi antiguo plan, llamar a Anastasia.
No se demoró en llegar más que en una hora, como siempre las sirvientas me avisan de su llegada, ella entra y de inmediato se comienza a retirar el vestido.
Anastasia ya sabe nuestro juego, y nos observamos con lujuria. Yo me encontraba sentado con mi traje, hoy quiero fantasear, secretaria - jefe, voy detrás de ella y beso su cuello para luego morder su lóbulo con deseo, mis manos recorren su cintura hasta llegar a sus grandes caderas y robusto trasero, por la cual sigo mi recorrido y comienzo a palpar sus labios inferiores que de lo húmedo que están, me demuestra que me quiere ya dentro.
– Ya estás húmeda. – le susurro.
– Ya sabes… cada vez que me llamas, no me puedo resistir – responde con la boca entreabierta, mientras sigo masajeando en círculos su clítoris a la vez que muerdo cada parte de sus hombros.
– Ohhhhh… Connor... – la cojo de su mentón hacia arriba.
– ¿Cómo me dijiste? – le dije entre dientes, muy excitado.
– Discúlpeme... EROS…
– Así me gusta – le susurro otra vez mientras inicio la velocidad de mis masajes.
– Ahh... Ahh... – se contraía gustosamente.
La lanzo a la cama, y mis juguetes se encuentran sobre ella, ella cae de espaldas entonces la volteo de inmediato boca abajo. Cojo la pulsera gruesa de cuero n***o y con los brazos hacia atrás, las abrocho.
Ella se va acomodando, en posición con el trasero en alto, ya sabe las instrucciones, y yo con el látigo en mano le doy uno, dos, tres... deliciosos latigazos que van incrementando de intensidad, pero de hecho... calculando mi fuerza sin hacerle daño.
– ¡Más fuerte! EROOS… – súplica – métemelo ¡YA!
– Resiste… – Exclamo mientras cambio de movimiento, acariciando su piel con las tiras delicadas del látigo.
– Por favor…
– Aún no… – sigo con mis juegos, uso mis consoladores y la comienzo a estimular.
Después de un breve tiempo, al ver que se vino dos veces, no puedo más mi m*****o se siente apretado en mi pantalón, está por explotar.
Me acerco a ella la pongo de pie frente a la cama y apoyo su rostro sobre tal, dándome su entrada a mi completa disposición, me bajo la bragueta y mi músculo está grueso y necesitado, sigo con mi juego y solo masajeo su entrepierna con él.
– EROS... por favor. – su voz ni su cuerpo podían más de tal éxtasis.
Entonces inicio mi deleite, la comienzo a penetrar y ella gime a cada golpe profundo que daba con su pelvis, sus sonidos son melodías para mí.
La sostengo del cabello y prosigo con mi vaivén desenfrenado.
Cierro los ojos y aparece esa mujer e imagino que es ella la que está en frente de mí, pero en mi mente tiene un hermoso cabello rojo.
Ya quisiera que fuera así…
Es algo no común en mí, pero... Claris… algo me dice que definitivamente no te escaparás de mí…