Alan Fox La paz que me dio cerrar este círculo de dolor es indescriptible. El futuro es ahora, y no pienso desperdiciar un solo segundo de mi vida lejos de mi hermosa esposa. Veo la hora y noto que se acerca el almuerzo, así que decido escribirle a Victoria. «Hola, preciosa. ¿Ya estás comiendo?» Ella responde con su característico toque de picardía. «Hola, señor Fox. Sí, mire.» Adjunta una foto de su comida, debo admitirlo: esto de tener una relación real con Victoria es algo extraordinario. —Eso está muy bien, cariño. Cuídate. En la tarde seré yo quien pase por ti. Un beso. Bloqueo la pantalla de mi teléfono y entro a la empresa. Cedric ya está aquí, impecable en su uniforme, como siempre. —Hola, Cedric. Gracias por venir. Él me mira con su habitual expresión de sorna. —Ya sab

