Alan Fox Los últimos dos días han sido un bálsamo inesperado, llenos de momentos compartidos con Carolina, Sophie y el pequeño Nigel. Sin embargo, su estadía en Londres ha llegado a su fin, pues esta mañana los hemos acompañado al aeropuerto para despedirnos. La escena ha sido enternecedora, aunque con un toque de nostalgia. Victoria, en particular, ha permanecido en silencio mientras observaba a nuestro pequeño sobrino abordar el avión. Puedo leer en sus ojos la mezcla de alegría y tristeza: apenas han tenido tiempo de conocerse, ahora debe despedirse sin saber cuándo volverán a encontrarse. Por mi parte, espero que Caroline tome la decisión correcta y acepte la oferta laboral que le hice. No solo porque su talento sería una gran adición a mi equipo, sino porque significaría un paso

