A veces, me gustaría volver atrás en el tiempo, volver a vivir en un mundo de fantasía, el que te pinta cuando vas a empezar el colegio.
Ese mundo donde todo es risa y diversión, Un lugar encantado donde encontrarás nuevos amigos que te amarán cuando te conozcan, ese lugar donde cada logro será recompensado de manera muy satisfactoria. Cuando me enteré de que esta realidad es solo un disfraz, me molestó mucho.
De alguna manera extraña, los padres creen que así protegen nuestro frágil corazón, tal vez si te dijeran que en esa fortaleza no todo es color de rosa, porque como en toda historia también hay brujas y dragones listos para atacar. A esa tierna edad no lo entendería, y si la misma conversación tuviera lugar diez años después, no querrías ir directamente, ni eso habría preferido yo. Qué pensarían los padres si supieran qué tal como lo hicieron antes, comenzamos a disfrazar las distintas situaciones. —¿Qué pasaría si los padres supiesen que, en aquel lugar hieren permanentemente los sentimientos que tanto se esforzaron en preservar?—
.Introvertida, curiosa y muy responsable, así soy. Mis padres nunca tuvieron que luchar para que yo hiciera mi tarea o asistir a la escuela debido a llamadas de atención, poseedora de un impecable récord de asistencia y buenas calificaciones. —¿Cómo me hace sentir esto?, genial—. Pero no es tan bueno para los que me apodaron “come libros, rata de biblioteca, friki, consentida del profesor. Toda una rara”.
Disfruto más de un buen libro que delas charlas vacías de chicos, maquillajes, besos y todo aquello para lo que no me siento preparada, es decir, ya he dado el primer beso que me pareció lo más repugnante del mundo. Estaba jugando a la botella y tenía 13 años, una edad muy complicada, pre- adolescencia le dicen ya no eres pequeño, pero, tampoco eres grande, es como quedar atascado a medio camino en el tobogán del parque. Pero en mis ganas de pertenecer lo hice, no fui más allá de eso, y eso era el principal problema, en el grupo que domina mi año escolar, cuanto más avanzas, más oportunidades tienes de ser parte de él.
Las diferencias nos hacen especiales. Ser diferente a las chicas de mi edad me apuntaba como objetivo principal, tan emocionalmente frágil, un blanco fácil. Para darte un ejemplo, en este momento estoy mirando al frente, sin embargo sé que tengo menos de dos segundos para mover la cabeza, verás, este último año y medio esquivando bolas de papel, chicle y trozos de goma de borrar me dio buenos reflejos y una vista casi de águila. Recuerdo cómo me dolió la primera vez que un trozo de goma me golpeó en el ojo. Me las arreglé para engañar a mis padres, tuve un derrame y ojeras de color lila durante toda una semana y luego se puso n***o, no se permitían lentes de sol, lo que facilitó que mis compañeros apreciaran su obra de arte.
3, 2, 1 … Moví la cabeza unos milímetros hacia atrás, la bola de papel rebotó contra la pared y cayó sobre mi carpeta, cuando la observé por unos segundos, imagine lo desagradable que sería el mensaje que venía adentro, ¿Tal vez un mensaje de odio? ¿Una frase obscena?, las posibilidades son infinitas.
Una voz me sobresaltó, —creo que te hablan— era un chico sentado, un asiento frente a mí, señaló al profe con la cabeza.
—Dígame profesor —respondí automáticamente; El señor D’ Luca arqueó una ceja - ¿Podría.? Repetir la pregunta por favor? —Me observo detenidamente, la clase de literatura es mi favorita y el que no esté poniendo atención le pareció extraño
—Vamos a olvidar la pregunta que quieres? —Asentí— ¿Por qué mejor no pasas al frente y nos da una breve explicación del último libro leído en clase? —Bueno, cualquiera que no estuviera acostumbrado a hablar en público se habría puesto rojo en esta Situación, pero me pasó lo contrario, la sangre se me escapó del rostro y podía sentirlo fría, muy curioso para ser honesta.
¿Yo conocía el libro?, claro lo había encontrado en la librería meses antes, el docente a cargo me sorprendió leyéndolo en el recreo y lo sugirió como tarea, ese día desapareció un mechón de mi cabello. Pregunta, ¿Lo había leído?, Obvio. ¿Podrías hacer una breve reseña delante de todos?, No, definitivamente no.
—De pie por favor —el profesor favorito de todos, me estaba traicionando —su resumen de esta historia es excelente, seguramente dar una breve reseña no será un problema —dijo mientras se metía las manos en los bolsillos y se apoyaba en el escritorio cruzando un pie sobre el otro despreocupado, podría jurar que era un castigo por no prestar atención. Me levanté y caminé directamente hacia el pizzarón, respiré hondo, me di la vuelta y no quité la vista del suelo.
—Esta pieza literaria … —comencé. Pero fui interrumpida— Profe, No se oye nada – Sabía de quién se trataba, Evelyn.
Cuando entró a la secundaria nos llevábamos muy bien, pero de un día para otro empezó a verme como una cucaracha que evita pisar, o eso es lo que siempre intentaba.
—Señorita Adams, ¿Podría mirar al frente? —pidió— y levante un poco el volumen de la voz, que nadie se va a burlar ni a juzgarla— uso un tono muy tranquilizador, pero solo sé que él no sabía nada. Haciendo caso, levante la cabeza, allí todos me miraban con ojo crítico, esperando que cometa el primer error para burlarse luego.
El aire se atascó en mi pecho, no subió ni bajó, se quedó muy cómodo a mitad de camino. Recorrí de manera fugaz el salón de clases, cuando la encontré, esa mirada diferente, mi vecino de pupitre. Se mantuvo erguido en su asiento, prestando atención a la clase con una línea natural en los labios como si fuera una mueca, no actuó como juez ni como verdugo, solo prestó atención a la clase, luego asintió con la cabeza como si me diera permiso para continuar, por alguna razón desconocida el aire comenzó a circular normalmente por mi sistema.
—Esta pieza literaria —volví a empezar con claridad y con un tono un poco más alto— En sí misma nos cuenta como una enfermedad considerada indigna, divide a una familia de clase social alta muy respetada. Nos deja ver cómo el hijo mayor que tiene esta enfermedad no solo sufre por razones de salud, sino que también es horriblemente discriminado incluso por aquellos a los que llama familia —parecían prestar atención, continúe profundizando en el tema y alguien levantó la mano.—¿Y por qué si es sobre una enfermedad lleva ese título?— Se trataba de Alex —En sí no solo trata de una enfermedad, el libro nos invita a reflexionar sobre el impacto social de dicha enfermedad en ese momento, además toca temas como la familia, la perdida y la lealtad— hice una pausa —fuera de las diferentes miradas que recibe el protagonista, la mirada de Sacha (su perro) no refleja intolerancia, miedo, dolor o curiosidad, su perro siberiano lo ve como quién es, su amo, compañero y amigo —me demore buscando las palabras correctas —lo quería sin importarle que estuviese enfermo o no —Terminé Se quedaron en silencio, uno muy incómodo.
—Excelente alumna —me felicito —¿Alguien tiene alguna pregunta? —Liam levantó la mano con una sonrisa en los labios. —Muy bien— lo vi venir
—Entonces, en caso de que te dé la misma enfermedad, ¿vas a conseguir un perro de esos para que te acompañe? —En ese momento volví a palidecer, toda la confianza que sentí durante esos segundos desapareció— aunque es necesario tener una vida s****l activa para que la atrapes, así que… eres casi inmune. O tal vez no tanto —pude ver cómo saboreo esas últimas palabras.
Ahora estaba realmente avergonzada. Todos comenzaron a reír y burlarse hasta que el profesor gritó. Levanté la cabeza y los miré a todos, no pudieron contener la risa, salvo ese nuevo alumno que se veía muy serio, no le había hecho ni un poco de gracia. Se me permitió volver a mi asiento, pero casi sin darme cuenta comencé a hablar.
—Bueno, se han hecho varios estudios a lo largo de los años y de cualquier forma que implique recambio sanguíneo puedes contraerla, no solo con recambio de fluidos, por ejemplo si vas al dentista y trataron previamente a un paciente que era portador que desconocía su situación y los instrumentos no están debidamente esterilizados, te podéis infectar —entonces sonreí y agregué —hay muchas posibilidades, aunque algunas son mínimas, te aconsejo que quites la tapa del termo y que investigues un poco para evacuar cualquier idea retrógrada—
Silencio de nuevo, «¿De dónde salió eso?», sin pensarlo dos veces le di al profesor un asentimiento y casi hui a mi lugar. Mi corazón, parecía que salir de mi pecho y escapar a la seguridad de mi hogar, respiré hondo y me di cuenta de que estaba usando uno de mis audífonos, y con un volumen casi inhumano durante toda la presentación, ¿cómo había hecho para darla?.
Comencé a poner la playlist MP3 no había mucho para elegir, así que opté por volver a la Radio, sonaba una canción muy pegadiza, no entiendo ni la mitad de la letra, pero me hace sonreír.
¡¡ALERTA!!
Una bola de papel se acerca por la izquierda, la esquivo, vuelve a aterrizar en mi escritorio, la tomé y la tiré al suelo, otra y luego otra hasta que abrí la última
«NOS VEMOS EN EL RECREO»
Mis manos temblaban horriblemente y mis ojos se llenaron de lágrimas, estaba literalmente al borde de un ataque de pánico.
—Lo hiciste bien!! —me tomó por sorpresa, miré hacia arriba, sonrió, yo por otro lado toda aparatosa solo asentí. Se me daba mucho últimamente. Cuando no estás preparado o en mi caso familiarizado con los cumplidos, este tipo de reacción no es falta de respeto, es más falta de costumbre.
La clase se desarrolla con normalidad, preguntas, respuestas, algunas correctas y otras incorrectas, revisiones, lista de lecturas, «Sonó el timbre»
Recreo, almuerzo una hora que no pude evitar, me lo habría buscado sola, lo merecía, o eso creía mi cabeza.
Empecé a levantar mis cosas cuando el profesor me pidió que me quedara a tener una charla «claro, de lo que quiera y durante todo el descanso si quiere», pensé.
Una llamada de atención y un regaño de veinte minutos revisando los aspectos negativos de usar audífonos en clase no fue suficiente, llamar a Liam cabeza de termo frente a todos no era una buena idea, pero era una idea que ni siquiera había sido capaz de procesar, solo salió de mi boca sin haberlo filtrado, pero no importaba, aún tendría consecuencias. Recorrí todo el camino por el pasillo, solo tengo que llegar a la puerta y salir sin llamar la atención. Si cuento los pasos que me separan de ella estoy segura de que serían veinte, pero no llegaré, no cuando Evelyn se interpone en mi camino. Me pasa casi por una cabeza de diferencia, es muy alta para tener 15 años.
—¿Te vas? —preguntó maliciosamente, la observé desde abajo, Como de costumbre no respondí, me quedé paralizada un momento y luego di un paso atrás para abrir un hueco entre nosotras, uno, dos, tres … No pude retroceder más, mi espalda golpeó algo, estaba lejos del borde del pasillo, eso no era. Una mano me agarró del brazo y la otra del pelo, no habría sido necesario mirar atrás para saber quién era, el aroma de su colonia, la que había tenido encima más veces de las que quería admitir, Lo delató.
Mi cuerpo no tardó mucho en sentir el doloroso frío de las paredes en ese estrecho pasillo. —¡Veamos, veamos! Así que eres muy inteligente, ¿no? – No respondí – Es de muy mala educación ridiculizar a tus mayores—Me concentré en mirar un punto en la pared, en algún momento, Dios quiera que sea pronto, sonaría la campana y tendría que soltarme.
Sin obtener una respuesta, me aparto de la pared para chocar de nuevo gemí cuando mi pecho la golpeó. El sabor de la sangre invadió mi boca, —comencé a llorar, ¿Cómo había llegado a este punto?, me lo preguntaba a diario. —¿Te doy miedo, eh?;— Asentí, una risa estridente me hizo recordar que Evelyn todavía estaba aquí.
—Soy una persona razonable —continúo— solo ofrece una disculpa y prometo no lastimarte, ¿Está bien?— Respiré hondo, tragué el nudo que se había formado en mi garganta y dije débilmente: «perdóname», esa disculpa no estaba dirigida a él. — Mira, no fue tan difícil, esta vez te perdonó, pero no habrá una segunda oportunidad— me soltó, y automáticamente sentí un golpe en el costado no demasiado fuerte para causar daño permanente, pero lo suficientemente fuerte para hacerme sufrir por unos minutos, que parecen eternos. El golpe no había sido causado por un puño, y no fue Liam quien lo lanzó.
— ¿Qué estás haciendo? – reclamo – se disculpó y eso es suficiente. — Me divertía Bubi— respondió su compañera de una manera melosa. Sentí una fuerte náusea, no sabía qué la causaba, tal vez era el golpe o lo empalagoso de sus líneas. Quizás fueron ambos. — Dije que no habría represaría si ofrecía una disculpa – No puedo creer que en su cabeza esto fuera razonable – Lo hizo, ¿entendiste? – cuestiono muy cerca de su rostro – Soy de las personas que cumplen su palabra – añadió, dándose la vuelta para ponerse en cuclillos frente a mí.
—No era mi intención hacerte daño, a menos no físicamente— sino mentalmente, recordándome que soy inferior – pensé. Después me agarró de los codos ayudándome a levantarme, le susurré un “Gracias” a lo que él respondió de manera aterradora. —No Charlie, no lo agradezcas, solo cumplo lo que prometí, no somos amigos, no estamos al mismo nivel y no me gustan las personas inferiores— coincidí con él— y esto no Se repetirá, porque si esto volviera a pasar. — dijo acercándose y agarrándome la muñeca— una simple disculpa no será suficiente, te va a doler mucho— y me soltó una vez más contra la pared.
«RING, RING ‘’, RING, RING»
Sonó la campana y se mezclaron con los estudiantes que volvían a clase. Traté de correr, pero me punzaba el costado, así que caminé lo más rápido que pude, salí de la escuela sin intención de volver para él contra turno.
Me picaban los ojos, quería llorar, me sentía débil, tonta y muy, muy patética.
Seguí caminando profundamente perdida en mis pensamientos, mirando al frente pero sin ver, y de repente me estrello … Sí, me estrellé con un cuerpo, ni demasiado alto ni demasiado grande.
— ¿¿Estás bien?? – Era él, aunque no se parecía a él, es decir, el chico de mi clase que no conocía y estaba frente a mí— Pido disculpas, tenía la intención de hablar con vos, pero no creo me hayas visto venir— claro que no lo vi venir, caminaba por inercia y en medio de un viaje astral— frunció el ceño al no recibir respuesta y volvió a preguntar - ¿Estás bgrande
—Sí, estoy bien … Gracias —no me creyó “¿S-segura?”
— Si, ¿Qué se te ofrece? – dije tratando de soltarme de su agarre lo más delicadamente posible. , liberándome de sus manos que aún estaban sobre mis hombros.
— Oh, claro — se rascó la nuca— No sé cómo empezar
– Eh … Tal vez podrías empezar por el principio … Ni siquiera sé tu nombre y estoy bastante segura de que no estamos en el mismo grado – no estaba realmente segura de que fuéramos a la misma escuela.
— Tienes razón, vas a 3º 1, yo a 2º 4º… Soy nuevo y tengo que tomar asignaturas equivalentes para aprobar al final del año, estoy con el profesor D'Luca - se encogió de hombros de una manera vergonzosa, - necesito tutorías para aprobar
— Bueno … No entiendo— sonrió — El caso es que, el profesor te sugirió como posible tutora y me presento a dos compañeros más, pero, no me siento cómodo. Entonces… — interrumpí abruptamente
— ¿Qué hizo el Sr. D'Luca? - Mi cara debió haber sido un poema en ese momento porque soltó una mini risa.
— Te sugirió como tutora - siguió sonriendo y continuó - así que quería saber si aceptabas, solo sería hasta … — Debo haberme puesto verde porque se asustó. — ¿Estás bien? - pregunto con miedo yo solo asentí aunque en realidad tenía náuseas— así que…
— No creo …
— ¿No tienes tiempo?, Porque si ese fuera el caso, podría acomodar mis horarios —me habría reído solo si no hubiera estado tan asustada, obviamente lo que me sobraba era tiempo. Nunca jamás me atrevería a participar en los tutoriales.
Hace un tiempo solía participar mucho en los diferentes talleres y en todas las clases, siempre levantaba la mano, hasta ese día en que un simple rumor me puso en la mira.
A partir de ese día, perdí las ganas de participar y empecé a llegar tarde a las clases para no estar sola con mis compañeros en el aula. — No es cuestión de tiempo, es solo que— su rostro se volvió un tanto extraño, no sabría describirlo, parecía que iba a hacer puchero si no le daba una respuesta afirmativa
— No me siento calificada para tal tarea. — El profesor me dio muy buenas referencias, tienes buenas notas, las mejores que he visto, la verdad— sus ojos se agrandaron, su boquita se estiró hacia adelante para hablar, la escena se volvió tragicómica.
— No debió haber hecho eso, quiero decir— comencé a tartamudear— tuvo que preguntarme antes lo que pensaba al respecto— aparte la mirada— de verdad… no sé.
—Por favor!!! - chillo - Necesito esas clases— de repente se arrodilló en el piso, los estudiantes que regresaban del almuerzo se demoraban al pasar a nuestro lado para curiosear— por favor …
— ¿Qué estás haciendo?, levántate —me daba vergüenza, no me gustaba ser el centro de atención, no quería levantarse así que solamente— quédate ahí si quieres yo Ni siquiera te conozco - susurré y comencé a alejarme de la escena, hasta qué …
—CHARLOTTE, CHARLOTTE ADAMS! —esto no podía ser posible, comenzó a gritar mi nombre - POR FAVOR!!!, SUPLICARE SI ES NECESARIO - me acerqué lo más rápido que pude, ¿de dónde salió este personaje?— Por favor?
—¿Te faltan caramelos en la Caramelera o qué? —frunció el ceño y Negó —Bueno— le expliqué con un poco de calma, tal vez si apelaba a la lógica lo entendería —lo único que puedo ofrecerte en este momento es la promesa de pensarlo, no pude dar una opinión al respecto, al menos deberías dejarme considerarlo, ¿No te parece? —me observo desde donde estaba
— Está bien — acepto levantándose del suelo —considéralo y mañana me dices —fue muy poco tiempo, pero al menos no habría escenas — ¿Adónde vas ahora? No vuelves a clase, ¿verdad?
— Tengo que volver a mi casa, surgió un asunto familiar— mentí — Te veo mañana Charlotte, por cierto soy Izar —me tendió la mano, por cortesía le di un rápido apretón y la solté.
— Bueno, es un placer Izar, que tengas un buen día
—Igualmente — me di la vuelta y comencé a caminar
—Te veo mañana - grito, me apresuré a alejarme rápidamente, repitiendo la misma pregunta por un rato.