Sentía que estaba mareada y sudaba frio, por mi espalda corría una gota de sudor como si de verdad hubiera estado corriendo un maratón, pero era imposible yo seguía sentada en esta silla sosteniendo las manos de esta mujer. Miré a su rostro y pude verla con claridad, tenía un rostro ovalado, cejas color oscuro, ojos marrones claros con un tono amarillento, ya no se veían como orbes amarillos, eran completamente diferentes. Nariz perfilada y labios carnosos color rosa pálido. Se veía cansada, las gotas de sudor corrían por su frente y unas grandes ojeras marcadas bajo sus ojos, no había muchas arrugas visibles, pero no era tan joven, debía tener unos 40 o quizás 50 años, pero más de eso era difícil y si los tenía se conservaba muy bien.
—¿Qué acaba de pasar? — pregunté alterada.
—Me mostraste tus sueños — respondió muy calmada mientras soltaba mis manos.
—¿Cómo es posible? — pregunte atónita.
—Yo nací con el don de la visión, puedo ver cosas que los demás no. Lo que hice fue proyectar tus sueños.
Estaba impactada, no pude responder nada.
—¿Qué es lo que quieres saber de tus sueños? — preguntó
—Todo, quiero entender qué significan esos sueños. Son sueños recurrentes y están cargados de tantas emociones que al principio me despertaba llorando o me despertaba muy asustada de la oscuridad. También deseo saber porque nunca puedo ver el rostro de ese hombre.
Madam Mystic, no habló solo asintió con la cabeza, se levantó y avanzo hasta la esquina y tomo un vaso y bebió, luego regreso a su lugar frente a mí.
—Te responderé en base a lo que sé por experiencia en todos estos años interpretando sueños ¿entendido?
Asentí.
—Es fácil responder porque no puedes ver su rostro, eso debe a que no sabes cómo se ve él en esta vida.
—¿Qué?
—El hombre que buscas es alguien que conociste en otra vida por eso cada vez que lo ves corres directo a él para abrazarlo, te recibe con amor porque él te ha estado buscando, pero no puedes ver su rostro porque al igual que tú rencarnaron y no tienes ni idea como se ve él en esta vida. Tu espíritu sabe cómo se veía él en la vida pasada en la que se conocieron, pero ahora no sabes cómo es él ni dónde encontrarlo.
—¿Pero por qué hay tanta oscuridad? No entiendo por qué es se siente tan frio y por qué lloro cuando lo toco.
—Es posible que estén rodeados de oscuridad y sentimientos negativos porque se separaron de forma trágica en su otra vida, quizás uno de ustedes fue asesinado o quizás es así porque están destinados a no encontrarse. Ambos rencarnaron, pero en lugares equivocados y sus almas anhelan el rencuentro que no podrán tener, si ese fuera el caso tendrás ese sueño hasta que mueras.
—Pero ese sueño se detuvo y fue remplazado por ese otro del bosque y la cascada ¿eso qué significa?
—Ummm — Madam Mystic froto su barbilla y luego sobo sus manos. — Es posible que te acercaras a él.
—Es decir que lo que me pasó en el momento que se detuvo el sueño es una señal de que estoy cerca de encontrar a esa persona.
—Hay muchas posibilidades, pero sí, puede ser que estés cerca de él o quizás estas cerca de encontrar el camino que te lleve a él.
—Oh ¿es decir que ahora si tengo posibilidad de encontrarlo? — pregunté esperanzada.
—Sí, en tu sueño el sonido del agua te indica el camino a él. Eso quiere decir que el camino que te llevara a esa persona ya se presentó ante ti, solo debes seguir hasta encontrarlo. No creo que sea muy difícil para ti, en el sueño tienes pistas muy claras.
—¿En serio?, ¿cuáles?, ¿cómo lo sabes? — pregunté.
—En las piedras de la cascada hay unos símbolos, ¿no lo notaste?
—No ¿cuáles?
—En las piedras a la orilla de la cascada se ve el dibujo de una mujer con una pierna doblada hacia el lado derecho, su cabeza está mirando hacia la izquierda y sus manos en el pecho. Igual no importa que no notaras esa señal, por la ropa que llevas puesta estas en el camino correcto.
—¿A qué te refieres?, ¿qué significa esa mujer y qué tiene que ver con mi ropa? No lo entiendo. — dije confundida.
—No puede ser que no lo sepas, debes ser una chica muy despistada. Lo que se ve en la piedra es la forma en la que representan a la diosa de la vida Calylis. Llevas puesta la ropa que usan las aprendices de la Sherine of Calylis, eso quiere decir que eres m*****o del templo ¿no?
—Sí, claro que lo soy. — mentí.
—Bueno, entonces vas siguiendo las señales. Solo debes continuar ahí, quizás tu futuro esposo se presentará en la puerta del templo buscando esposa y lo encuentres rápido. ¿El sueño de la cascada comenzó cuando te uniste al templo verdad? — preguntó Madam Mystic.
—No, él sueño comenzó cuando visite el templo por primera vez, me uní unas semanas después y cuando comencé a vivir en el templo deje de soñar con eso. La verdad desde que estoy ahí no he soñado nada.
—Excelente, querida, eso quiere decir que estas en el camino correcto que marca tu destino. Solo debes seguir adelante.
—¿Cómo sabré quién es?, ¿cómo podré identificarlo? — pregunté
—En el sueño hay unas pistas, parece ser un hombre más alto que tú, de espalda ancha y grandes brazos. Esos son indicios de como se ve en esta reencarnación o puede ser que así se viera antes. Los rasgos físicos sirven de pistas, pero no son confiables, lo único en lo que puedes confiar es en tu corazón. Cuando se encuentran los corazones que llevaban años buscándose explotan de dicha, desbordan felicidad y por fin vuelven a tener calma. No habrá miedos ni dudas, solo seguridad, cuando estés en sus brazos sentirás que respiras por primera vez, la calidez inundará tu alma y será como abrir los ojos después de un mal sueño. — dijo con una sonrisa.
—¿Qué pasa si no lo logro?, ¿qué pasa si elijo el camino incorrecto y nunca lo encuentro? — pregunte con miedo.
—Nada malo, querida. En el peor caso morirás con la satisfacción de saber que lo intentaste, sin embargo, es mejor darlo todo y fracasar a tener que quedarte toda la vida llena de dudas. No dejes que esto te perjudique, vive tu vida y listo, se feliz haz lo mejor que puedas. — dijo para animarme.
—Gracias, Madam Mystic.
—Bueno, es hora de irse, querida niña. — dijo Madam Mystic mientras se levantaba.
Asentí y me levante, camine con ella hasta la puerta y antes de que yo pudiera abrir estiro la mano.
—El pago, cariño, si no me pagas no puedes salir de aquí. — dijo Madam Mystic con un tono severo.
—Cierto, lo siento — dije mientras le entregaba la bolsa de tela con el dinero que me dio Helios.
Madam Mystic abrió la bolsa y contó las monedas, cuando terminó me dedico una sonrisa.
—Todo en orden, ya te puedes ir. — dijo y abrió la puerta para que saliera de su casa.
—Gracias por todo — me despedí y salí.
Helios estaba de pie en el mismo lugar en el que lo deje, estaba acariciando el lomo del caballo, tan absorto en el pelaje del animal que no se dio cuenta que yo estaba de regreso.
—Helios — dije en un susurro para no asustarlo.
—Thea, que bueno que ya terminaste, debemos irnos lo más rápido posible. Vamos subete al caballo.
—¿Por qué tanto apuro? No entiendo.
—Subete rápido al caballo y te explico.
—No, explícame primero.
Helios resoplo exasperado
—No tenemos permiso para estar aquí, por eso hay que irnos ya. Por favor, súbete al caballo.
No respondí solo hice lo que él me pidió. Me acerque al caballo y deje que él me ayudara a subirme, de la misma manera que lo hizo antes. Él se subió al caballo y comenzó a andar poco a poco, cuando salimos de la aldea comenzó a correr.
Creí que la vez pasada íbamos rápido, pero me equivoqué eso no había sido nada en comparación. Él se había contenido, esta vez el caballo corría como alma que llevaba el diablo, sentía que íbamos más rápido que un auto de carreras, el mundo parecía un manchón de colores que me estaba mareando.
Cuando me baje del caballo al lado del establo estaba muy mareada, tenía ganas de vomitar, supongo que no había vomitado porque en mi estómago no había nada que vomitar. Me recosté de la pared del establo mientras Helios se encargaba de guardar al caballo y alimentarlo.
—¿Estas bien? Te ves terrible — dijo Helios, con cara preocupada.
—No muy bien, cuando me baje del caballo sentía que todo me daba vueltas. Ya nada se mueve, pero siento que tengo el estómago revuelto. — respondí.
—En ese caso vamos a quedarnos un rato aquí, te buscare un poco de agua.
Helios se fue y apareció con un cuenco con agua.
—Toma un poquito de agua y con el resto lávate la cara. — me aconsejo Helios.
Hice lo que él me dijo y luego me senté en la grama. Helios se quedó a mi lado en silencio, luego de unos minutos volvió a hablar.
—¿Mejor?
—Sí, eso me ayudo un poco.
—¿Crees que puedas levantarte y avanzar? — preguntó Helios
—Sí
Me ayudo a levantarme y caminamos lento, antes de entrar al templo Helios se detuvo.
—Si alguien pregunta donde estábamos debes decir que estábamos en el establo, no puedes contarle a nadie que fuimos a la aldea ¿entendido?
—Sí ¿me vas a explicar por qué nos escapamos?
—Luego te lo explicaré ahora vamos rápido a mi oficina.
Entramos al templo y todo iba de maravilla, logramos pasar por el jardín externo y el interno sin encontrarnos a nadie, cuando estábamos a punto de llegar a la oficina de Helios apareció un anciano de cabello n***o canoso, con grandes ojos marrones. Era un m*****o del consejo, estaba segura que lo había visto en la reunión del consejo.
—Hermano Helios, que bueno verlo, lo estaba buscando. Justo vengo de su oficina ¿dónde estaba? — preguntó el hombre.
—Hermano, Xylon, lamento hacerlo perder el tiempo buscándome, estábamos en el establo, le daba un último recorrido a la señorita Thea. — respondió Helios.
El hombre arqueo una ceja cuando escucho que estábamos en los establos, no parecía muy contento con eso.
—Eso es inusual, pensé que a usted no le gustaba estar en los establos — dijo el hombre.
—Así es, no me gusta estar ahí, pero la señorita Thea, se enteró de que tenemos un establo y ella cree que eso cuenta como parte importante del templo y quiso ir a verlo.
—Oh, ya comprendo. Todo sea por que nuestra invitada se sienta a gusto. — respondió Xylon. —Bueno, si nos disculpa, señorita, el hermano Helios y yo debemos hablar a solas.
—Sí, no se preocupen. Nos veremos luego hermano Helios. — respondí.
Me di la vuelta y me alejé de ellos, era mejor ir a buscar algo de comer o ayudar en la cocina antes de que me desmayara del hambre.