Madison salió de las instalaciones del Santoria con discreción, apenas saludó a los empleados de la recepción con un gesto con la mano. Se detuvo en seco, porque vio a Karl. Le pareció muy extraño que a esas horas Cameron estuviera en el hotel. Se acomodó sus lentes de sol puestos, y enseguida tomó un taxi. Agradeció a Dios por eso. Lo cierto era que no tenía ánimos para lidiar con él, le crispaba los nervios. Al mismo tiempo que le hacía hervir la sangre, dio una respiración y repasó mentalmente todos los pendientes que tenía para ese día. A los pocos minutos llegó a la estación, siguiendo todas las instrucciones que Karl le dio la noche anterior, el proceso se realizó en tiempo récord. Se había comunicado con Chris, y solo esperaban que los del servicio funerario llegaran, lo cual

