◦✧◦INFORMACIÓN◦✧◦

2318 Words
No quería intimidarla, bueno, tal vez un poquito. Aquello funcionaba bien con sus adversarios, pero en el momento en que la tuvo de frente algo cambió. Las fotos del informe que Karl le había entregado no le hacía justicia a lo hermosa que era la mujer. Sus cabellos rubio oscuro, y con los ojos de color almendra con motas verdes, protegidos por gruesas y largas pestañas. El rostro en forma de corazón, la nariz respingona que delataba, que su temperamento no era fácil, los labios gordos y delineados… Se aclaró la garganta, puesto que la boca se le hizo agua de imaginarlos devorándolos. Sacudió la cabeza para eliminar esos pensamientos, puesto que Madison Bennett era de armas tomar en los negocios. Al igual que su abuela, solo esperaba que no usara las mismas tácticas de esta para lograr lo que quería. «¡Eso es Cam, ponle en la cabeza con luces de neón un letrero que diga: peligro!» Creyó que con aquel pensamiento iba a convencerse a sí mismo, incluso hasta pudo haberlo jurado. —Ah, ya lo recuerdo usted, fue quien me llamó para darme la noticia —la joven lo trajo de vuelta a la realidad, tomando su mano. Cameron supo que Madison sintió la misma corriente eléctrica que lo atravesó en ese momento, la delató: el jadeo de sorpresa que brotó de sus labios. La forma en que se puso la mano sobre su pecho, como si con ese gesto quisiera detener la rapidez de sus latidos y el destello de aquellos ojos exóticos cuando su mirada se cruzó con la suya. Eso lo tomó desprevenido, puesto que jamás consideró que eso sucedería. Apretó los dientes, él no podía estar faltando al respeto a lo que le había prometido a su abuelo. —No se preocupe —se aclaró la garganta—, creo que eso era lo menos que podía hacer. —Está claro que no pierdes el tiempo, ¿verdad, Cam? —manifestó el hombre a quien él conocía muy bien, puesto que fue muchas veces de visita a su casa. Madison hizo una mueca, y luego dio un suspiro. —Le invitaría a desayunar… —No, no se preocupe —le dio una sonrisa ladeada—. Solo vine a ponerme a su disposición, y aunque sé que no es el momento adecuado, me gustaría hablar de negocios. —Como lo has dicho Cameron, no es un buen momento para Madi —Chris lo miró enarcando una ceja—. Pero creo que eso no te frenará, ¿cierto? —soltó una risita—. Tal vez es cierto lo que dice la revista Forbes de ti… El teléfono celular de Madison comenzó a sonar. —Disculpen un momento, esta llamada es importante —le dio una sonrisa a los dos hombres, se levantó de la mesa, y caminó hasta la salida. —¿Qué pueden saber ellos sobre mí? —expresó de manera cortante, luego de cerciorarse que Madison estaba retirada de la mesa. —Que eres un lobo disfrazado en piel de cordero, Cameron —el gerente del hotel hizo una pausa—. Deja fuera de tu radar a Madi… —¿Por qué tendría que hacerlo? —la pregunta la formuló dándole una sonrisa en la que mostraba todos sus dientes, era obvio que estaba preocupado. —Es una chica inocente, y como verás se quedó sola —Chris dio un puñetazo a la mesa—. Margot siempre la mantuvo al margen de todo. —Mi abuelo hizo lo mismo conmigo, hasta que el final de sus días comenzó a acercarse a él más y más —sus palabras eran obviamente de crítica. —¿Y? —cuestionó— ¿Se lo harás pagar? Eso es muy infantil de tu parte, Cam. Pensé que eras un poco más maduro. ¿Cuál es tu edad mental? ¿Once? ¿Trece? —¡Todavía te llamas amigo del abuelo! —inquirió él. —Debes dejarla al margen —Chris miró sobre su hombro para ver si la chica regresaba—. Madison no tiene idea, desde los primeros días de nacida estuvo al cuidado de Margot. —Ella es más fuerte de lo que crees… —No la conoces, Cameron… —Pero tú a mí sí, ¿verdad? —Al igual que a Madison, desde que eran unos recién nacidos. Por eso sé muy bien que eres como un perro con su hueso cuando se te pone algo en la cabeza. —No quieres que esa chica sepa la verdad… —Déjala que conserve la imagen que tiene de Margot. —¡Maldición, Chris! —espetó—. Pareces olvidar que también era mi abuela y lo peor… que no era por adopción era por línea de sangre. —Hay cosas que deberían permanecer en el pasado, ¿acaso Nathan no te lo ha dicho? —Al abuelo no le sentó bien la muerte de Margot —Cameron negó con la cabeza—. No puedo entender como un hombre puede ser vencido por una mujer que es obvio, que nunca lo amó. —¡No digas sandeces! —le regañó—. No sabes nada de lo que ocurrió entre ellos, ni siquiera tu Thomas había nacido. —¡Ilumíname entonces! —exigió Cameron. —No es mi historia para contar —le puso la mano en el hombro—, solo te pido que no te ensañes con Madison —Chris hizo una mueca—. Ella ha pasado toda su vida esforzándose en encajar, buscando siempre la aprobación de todos. Tú, de cierto modo, fuiste privilegiado con tus padres. Naciste dentro de un grupo familiar, y aunque Madi creció con todas las comodidades y lujos, créeme cuando te digo que siempre se ha sentido fuera de lugar —él volvió a mirar a los lados—. Te preguntaré algo: ¿Piensas que con una venganza absurda puedes hacerle algo a una persona que ya está muerta? ¿Quién se hará más daño? Él no sabía qué decir, puesto que con aquellas palabras, uno de los mejores amigos de su abuelo le hicieron caer de golpe en la realidad. Pensaba decir algo, pero en ese momento ambos vislumbraron que Madison regresaba a la mesa. —Disculpen si los hice esperar —expresó ella de verdad apenada, sentándose de nuevo—. No me esperaba que el detective Montgomery me diera instrucciones para el funeral de mi abuela. Hyde Park. —No entiendo —Cameron fue el primero en expresar su confusión. —¿A qué te refieres? —cuestionó Chris. Madison respiró profundo. —Mi abuela había dicho en varias oportunidades que cuando muriera quería su cuerpo fuese cremado, y que sus cenizas fueran enterradas en un árbol al lado de la banca ciento cuatro del Hyde Park —chasqueó los dientes—. Pero al parecer la policía no está de acuerdo, me han dado la orden para hacer el funeral, pero no puedo hacer el servicio de cremación, ya que su caso seguirá abierto. Chris y Cameron no pudieron evitar cruzar las miradas. —No puedo imaginarme como debes sentirte, cariño —el amigo de su abuela puso su mano sobre la suya. —¿Por qué el caso de la señora Bennett no será cerrado? —Cameron preguntó con curiosidad. —El detective Montgomery quiere descartar la idea de que mi abuela fue asesinada —soltó Madison encogiéndose de hombros. Cameron jamás pensó que su respuesta le afectaría. —Puedes contar conmigo, para lo que sea —no supo el porqué su ofrecimiento fue sincero, quizás por eso, sintió la mirada de Chris sobre él, pero no se atrevía a girar el rostro. —Muchísimas gracias, señor… —Cameron… solo llámame por mi nombre —se encogió de hombros—. No tiene sentido la formalidad cuando nos veremos más seguido. Se escuchó un gruñido de desaprobación por parte del gerente del hotel, que ninguno tomó en cuenta. —Eso es muy amable de tu parte —intervino el hombre mayor—, pero yo me encargaré de Madi… —No hay que ser tan posesivo Chris —él hizo una mueca—, yo me ofrezco porque es obvio que la Madison no estará para el evento anual. —¿De qué evento hablan? —quiso saber la aludida. —La señora Margot siempre organizaba el evento de la fundación: Two Hands… —respondió Cameron. —Oh, si el que era para la capacitación de mujeres en situación de calle —Después de decir aquello, cruzó la mirada con el viejo amigo de su abuela. Puesto que ambos sabían que ese proyecto era lo que quería su madre, y lo que no logró a ver. Ya que había partido del mundo de los vivos un poco antes de tiempo. —Sí, cariño… —Chris confirmó—. Pero era un proyecto que tenía mucho tiempo, solo que Margot, pensaba hacerlo en este año a lo grande. —¡Ja! —bufó Madison—. ¿Tan grande que me lo mantuvo en secreto? —negó con la cabeza— ¡Vamos, Chris! Tú y yo sabemos como mi abuela era amante del secretismo. Cameron se aclaró la garganta. —Lo siento mucho, creo que no debí decírtelo —dio un paso más hacia ella—. Pero mi intención era representarte esta noche. —¡¿Esta noche?! —Madison exclamó mirando a su gerente—. ¿Es que no pensabas decírmelo? —Cariño… —Chris usó un tono de voz suave—. No quise molestarte con eso, ya que todavía está pendiente lo del fallecimiento de Margot. —La noticia aún no salido en las r3d3s s0cia13s —le recordó Cameron—, y el personal no puede hablar con extraños, puesto que existe un contrato de confidencialidad. Madison miró con los ojos entrecerrados a Chris. —¿Cómo pensabas justificar su falta? Si estás diciendo que este evento, ella quería que fuera a lo grande —cuestionó cruzando los brazos sobre su pecho. —¡Basta! —Cameron dio un golpe a la mesa, y algunos de los presentes se les quedaron observando, y luego murmuraron. Ella lo retó con la mirada, algo que causó en un poco de excitación. Porque eran pocas las personas que se atrevían hacer tal cosa, iba a tener que enseñarle a Madison Bennett, quien era el que llevaba las riendas. —¿Te sientes con la fortaleza suficiente como para presentarte hoy en el evento? —él formuló la pregunta—. Como dice Chris, la muerte de Margot está muy reciente. Supo que había dado en el clavo, cuando relajó sus hombros, respiró profundo y bajó la mirada. —Ese proyecto era de mi madre, pero no logró ni siquiera comenzarlo —dijo al fin— ¿Cómo pudo escondérmelo? —Quería darte una sorpresa —el gerente negó con la cabeza—, es obvio que no contestaste sus llamadas y sus mensajes. —Lo hice —Madison solo aceptó la culpa, cuadrando los hombros nuevamente, levantando la barbilla para mirar a Cameron, le preguntó: —¿En dónde será el evento y la hora? —En el Ritz —contestó. —En otro hotel que no fuese el de ella —susurró en confusión, pero ambos hombres la escucharon. —Margot quiso hacer una alianza comercial con este proyecto —le explicó Chris—, incluyendo al los más influyentes del gremio. —Recuerda que ella buscaba grandes donaciones —manifestó Cameron. —De acuerdo, tampoco es que está presente para poder reclamarle —alzó las manos en resignación. —Entonces, pasaré por ti a las siete de la tarde —Cameron resolvió. —No te preocupes, puedo ir por mi cuenta… «¡Ni de coña!», pensó él. Por el hecho de que su intención era acercase a ella. —Insisto, eso le daría más estabilidad a nuestra fusión. Se escuchó claramente cuando Chris Jones masculló una maldición. Mientras que Madison no pudo evitar tomar una copa de agua y dar un largo trago. No le importó mostrarse un poco sorprendida y aturdida, con aquella información, puesto que le cayó con una cubeta de agua fría. —¿De qué me estoy perdiendo aquí? —Veo que no tenías conocimiento de que soy el socio de Margot Bennett, y ahora que ella no está, asumo que seré el tuyo. —Cameron disfrutó dándole la noticia, pero al mismo tiempo se preguntó que otras cosas, la arpía de su abuela, le había ocultado. Se hizo un silencio incómodo, y sin darle tiempo a Madison a que pudiera replicar, el teléfono celular de él repicó un par de veces dentro de su saco. —King —contestó secamente sin abandonar su mirada sobre el rostro de la chica —Muy bien, estaré en la oficina en veinte minutos. Al finalizar la llamada, se levantó inmediatamente de la mesa. —Recuerda que vendré por ti a las siete, por favor se puntual —guardo el aparato telefónico de nuevo en su saco y se levantó—. Somos los anfitriones y sería de muy mal gusto que llegáramos retrasados a nuestro propio evento. Le hizo un asentimiento de cabeza, y cuando giró el rostro le dio una sonrisa lobuna a Chris, y se marchó antes que el amigo de su abuelo se lanzara sobre él. Era obvio que se había salido con la suya. No era su intención darle un golpe bajo a Madison, pero sin proponérselo lo había logrado. Sin embargo, no había contado con que su parte posesiva saliera a flote y que también deseaba el momento de llegar al evento llevando a Madison Bennett colgada de su brazo. Frunció el ceño porque esa vez no quería salir con una mujer como si fuera un trofeo.
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