Llegué a casa, hoy fue un día de muchas emociones y muchas revelaciones, tenía mucha tarea que hacer, seguro se preguntarán qué cuáles de tareas si es tu primer día de clases, y la respuesta es obvia: stalkear a Kevin, en la escuela solo pude ver algo de su i********:, por obvias razones, si me ven usando el móvil tendré problemas, y no es que me importe mucho solo me lo sacarían por unas horas pero debia dar una buena impresión.
Mí madre ya tenía preparado el almuerzo así que tuve que retrasar mí stalkeo por unos momento, mí papá estaba con los preparativos de su nuevo local para abrir su propio gimnasio, y también se había ido a anotar a alguna escuela como profesor de educación física, solo rogaba que no sea en la mía, por supuesto que quería que consiguiera trabajo, pero mí papá es muy celoso conmigo, lo amaba por todas las expectativas que te tenía puestas en mí, él pensaba que todos los chicos se fijaban en mí, ¡qué tierno!, era verdad eso de que para los padres todos los hijos son hermosos por más feo que sean, mí papá era uno de esos.
—El lunes podremos inaugurar el gimnasio —soltó feliz, y nos levantamos a abrazarlo, era bueno que se mantuviera ocupado.
—¡Felicidades! —dijimos al unísono.
—Mientras acomodamos los aparatos vinieron varias personas a preguntar, les hicimos fichas provisorias pero ya el lunes estará todo listo —mi mamá se encargaba de la parte administrativa, ella había estado todo el día haciendo los trámites correspondientes para habilitar el local. La conversación siguió conmigo en como me había ido en el colegio y declaré que todo en orden, no les iba a contar a mí papá que Aylen me había dicho fea, si iba a decirle cada vez que alguien me dijera eso me llevaría todo el día todo los días, y menos le contaría de mí flechazo por Kevin, me acompañaría todos los días a la escuela.
—Te necesitaría algunos días por las tardes si no tienes muchas tareas.
—Sí papá ya te dije que podes contar conmigo, solo necesito mis horarios confirmados y listo.
—Gracias —me guiñó un ojo, haría cualquier cosa por este hombre, con esa cara de malote e intimidante, era todo un tierno.
Terminé de almorzar y me dirigí a mí habitación, para comenzar ahora sí con mí stalkeo, en sus redes vi algunos lugares que frecuentaba, además de jugar al fútbol con el equipo de la escuela vi que lo hacía en un club que estaba cerca de mí casa, y pensándolo bien, él debía vivir cerca de la mía, si esta mañana lo vi en la misma parada de colectivos (buses).
Vi una publicación de un parque que me pareció familiar en el que corría, al parecer hacía bastante ejercicio, vi otra publicación que estaba con dos chicas con quiénes se abrazaba y también estaba su amigo, las reconocí una era su hermana y la otra la amiga de esta. Vi unas más en fiestas con sus amigos y compañeros de escuela, parecía ser que le gustaba divertirse.
—¿Mucha tarea? —cuestiono mí papá abriendo la puerta.
—Sí —respondí segura y no mentía, no era escolar pero era tarea.
—Ya es hora de correr —ánimo papá.
—Ok, me cambio y voy —articulé y él me dejó sola. Con mí padre solíamos pasar tiempo juntos y aprovechamos para hablar de padre a hija.
Antes de que empezarán las clases corríamos por las mañanas pero ahora había que modificar los horarios, me cambié, después seguiría investigando.
Cuando llegue a la cocina para buscar mí botella con agua casi vomito ante una imagen perturbadora, mis progenitores se estaban casi comiendo, iba a tener pesadillas está noche.
—Estoy aquí —manifeste para que se separaran esos dos, parecían sopapas, ya eran viejos para hacer semejante espectáculo, pero mí comentario no surtió efecto, seguían pegados como garrapatas, entonces carraspeó —, ¡ya pueden dejar de hacer eso, hay menores presente! —me quejé, aunque me gustaba que se demuestren cariño, no delante mío, además era raro, son mis padres, y aunque añoraba una relación como las de ellos, no quería ver semejante espectáculo más después de saber que la cigüeña era la que me había traído a este mundo, o era un repollo intergaláctico, no recuerdo bien.
—¡Ay hija como si tú no lo hayas hecho ya! —reprocha mí madre separándose apenas de mí padre.
—¿Qué? —miró perplejo mí padre a mí, y después a mí madre.
—Nada —me hice la desentendida, por supuesto que mí madre me había visto besarme con Gonzalo pero mí padre no, él era muy celoso.
—Me pueden explicar de qué están haciendo —su voz cambió a una molesta, trata de inhalar y exhalar para tranquilizarse, era un exagerado.
—Nada —repetí alejándome de la casa, voy a matar a mí madre, después de esto me esperaba un sermón, mí padre por ser fea creía que iba a tomar el celibato, obvio no, me gustaban mucho los hombres, especialmente uno recientemente.
Comencé con el estiramiento correspondiente mientras esperaba a papá, que seguro estaba discutiendo con mamá por lo ya mencionado, era fea pero tenía mis encantos, todo lo que él me había enseñado lo había seguido minuciosamente, y había dado sus frutos, no resultó como quería porque Gonzalo había jugado conmigo pero había tenido un novio muy hermoso, no le guardaba resentimiento, lo quise mucho y hubo mucha atracción física.
Mí papá salió de casa y sin mirarme comenzó a correr sin siquiera saber si lo seguía, indicando que estaba muy molesto conmigo, mamá y su gran bocota.
Corrimos unas cuadras hasta un parque que estaba cerca de casa el cuál desde que estamos aquí frecuentamos, pero ahora al ser de tarde había bastante personas, mí papá seguía sin dirigirme la palabra, después de aproximadamente una hora se detuvo para estirar y descansar.
—¿Por qué nunca me dijiste que tuviste novio? —pregunto dolido sin mirarme —. ¿Era ese sujeto que vino llorando por ti y casi lo saco a patadas?.
Si se ponía así porque tuve novio no quiero imaginar cómo se pondrá si le cuento lo que me hizo.
—Papá, que sea fea no quiere decir que alguien no se pueda fijar en mí —dije fingiendo molestía.
—Sabes que no me refiero a eso, hija eres hermosa, y que nadie nunca te diga lo contrario, tu personalidad es lo más importante, la belleza con el tiempo se va, pero lo que eres por dentro dura para siempre.
—Es una forma muy bonita de decirme fea.
—No —inhalo profundo y soltó el aire despacio —, sabes a lo que me refiero, hija tienes un gran corazón y una personalidad decidida, eres simpática, eso hace que cuando llegas a algún lugar lo ilumines. Y no eres fea hija, quítate esa idea de la cabeza.
No soy engreída no me creo importante ni nada de eso, pero mí papá tenía razón, solo que había un pequeño detalle, esos resultados los obtenía solo cuando me conocían y me imponía ante ellos, al principio me hacían bullying las chicas más hermosa de la escuela por no ser tan bellas como ellas, aunque convengamos que tampoco era un monstruo, solo no llegaba a su standards de belleza, pero a medida que mis compañeros veían mí personalidad y que no me dejaba amedrentar, las cosas cambiaban y yo era la popular y ellas a las que molestaban, mis compañeros me cuidaban mucho.
—Gracias pá —le sonríe porque este hombre si sabía levantar mí autoestima.
—No me vuelvas a ocultar cuando tengas novio —me advirtió.
—Solo con una condición —me miró levantando una ceja para que continuara —, no los amenaces.
—No puedo prometer eso —rió satisfecho
—Entonces no te presentaré a ninguno de mis novios, no quiero que los espantes.
—¿Cómo que novios?. ¿Con cuántos pretendes salir? —dijo molesto, me agradaba la idea de molestar a papá sonreí pero no le respondí, y es cuando lo ví dejándome paralizada y con la boca bien abierta, corría con una musculosa blanca, una gorra y pantalón corto, estaba un poco sudado, haciendo que la remera se le pegue al cuerpo marcando sus músculos, juro que las babas se me caían y estaba a punto de seguirlo, y en ese instante me acordé que estaba con papá.
—Olivia —llamó la atención mí papá haciendo que despegará mis ojos de ese Adonis —, ¿me estás escuchando? —cuestionó frunciendo el ceño.
—Por supuesto —mentí.
—No mientas estás viendo a ese sujeto —se escuchó molesto, negó con la cabeza y comenzó a correr dejándome atrás, no podía ser tan celoso mí padre, aunque me daba ternura que piense que podía conquistar a cualquier chico.
Llegué a casa y después de darme una ducha, volví a mí computadora y regresé a la publicación donde Kevin García estaba corriendo, agrande un poco la foto y descubrí que era el mismo parque que papá y yo frecuentamos, y ahora entendía porque nunca lo había visto, él corría en otro horario, cuánto tiempo de conquista perdí, tomé mí libreta y anoté todo lo que descubierto de Kevin García, que para ser el primer día era bastante, solo tenía que asegurarme de frecuentar todo lo que él frecuentaba.