Capitulo 4

1555 Words
Ana Pase una tarde agradable con Liam, pude ser yo misma sin barreras, pero sigo pensando que es una locura lo que mi padre planea hacer, que mujer quiere que su padre le consiga marido, y sin ofender a nadie pero de la época de dinosaurios, ¡dios solo a él se le ocurre semejante cosa! en esas cosas que pretende es que me doy cuenta que no le importa nada más que no sea dinero, pero no voy a aceptar ninguna condición que el me ponga, voy a seguir el trato que hice con Liam, vamos que chica no estaría encantada de casarse con semejante manjar, a diosito perdoname por mis pensamientos, pero el chico está para pecar todas las veces que se requiera, salgo de mis pensamientos traigo una maraña, son tantas cosas pero ya es tiempo de poner un alto, aunque mi padre no se de cuenta, por qué no le soltaré ni un solo centavo, haber si entiende que hay cosas más importantes que el dinero, llegó a casa y me pongo a preparar la cena, ya se lo que me va a pedir, pero me voy hacer la sorprendida, escucho la puerta se que ya llegó, suelto un suspiro y trato de tranquilizarme. —Hola padre buenas noches. —¿Ya está la cena? —Si padre, ya sirvo. Yo solo pongo los ojos en blanco, buenas noches ¿hija como estás? yo bien padre ¿y tú? nada ni una sola palabra, es grosero, prepotente, y más cualidades que tiene el gran hombre que es mi padre (noten mi sarcasmo) a veces me preguntó ¿que tan ciega fue mi madre? ¿como una mujer que dicen era inteligente se pudo casar con el? nunca lo voy a entender. —¡Ana, ¿en que diablos estás pensando? te estoy hablando, ¿eres estúpida? que pregunta, claro que eres estúpida, alguien con un cerebro tan pequeño no le da para pensar más. —Padre, trata de no ofenderme por favor. —¡Cállate, tu no me vas a decir cómo hablarte, yo soy tu padre y te digo lo que se me da la gana! Yo solo aprieto los puños bajo la mesa, no quiero que se me olvide que le debo respeto, trato de hacer respiración es para controlar el enojo que siento, tengo un nudo en la garganta, y no me deja responder. —¡Y para que lo sepas, te vas a casar y no está a discusión, ya lo decidí! —Y si ya lo decidiste, ¿para que esté show? ¿para que está cena? no se que quieres que te diga. El de tan alterado que estaba, relaja sus facciones y sonríe, sabe que ya ganó la batalla, pero padre las de las municiones soy yo y haré todo lo posible por ganar la guerra, no me quedaré sentada esperando a que decidan mi vida, le voy a dar batalla y se va a sorprender por qué será una Ana que el no conoce. —Perfecto, parece que no eres tan estúpida, sabes lo que te conviene. —Padre, y según tu ¿que es lo que me conviene? —Bueno, pues casarte, tener una familia, un esposo a quien obedecer. —¿Y librarte de mi verdad? por supuesto, no esperaba menos de ti. —Mira jovencita, mide tus palabras, soy tu padre y merezco respeto, y obediencia y ya cuando te cases también tu esposo, tienes que ser buena esposa y madre. —¿Como tú fuiste un buen padre? ¿y también buen esposo? ¿así de esa manera quieres que sea? —¡Ana, estoy diciendo que midas tus palabras, me estás faltando al respeto! —Ahora resulta que decir la verdad es faltar al respeto, no padre solo quiero cerciorarme que esperas de mi, ¿alguien como tú? para no defraudaré te, y ser la persona que tú quieras. Se que lo estoy exasperando, pero no me importa, busco cualquier explicación a todo lo que hace, a por qué es de esa manera, y más conmigo ni siquiera parezco su hija, me desprecias tanto que lo pensé en algún momento, el solo suspira para relajarse. —Esta bien Ana, te doy la razón no e sido un buen padre, pero tienes que entender un hombre viudo con una bebé, y tampoco soy el hombre más cariñoso, si todo eso lo se, pero eso no quiere decir que no busque tu bienestar, como en esta ocasión, ¿que tal si me pasa algo? te dejaría desprotegida, si me entiendes. Tengo muchas, muchas ganas de llorar, pero de coraje de resentimiento no lose, por qué sus palabras son tan bonitas, pero se que ese no es el motivo, si no uno más cruel, utilizar me para recibir una herencia que no le corresponde, definitivamente este hombre no tiene corazón, y en cada palabra lo demuestra, yo solo suspiro y asiento con mi cabeza, trago el nudo que se formó en mi garganta y suspiro. —Esta bien padre, ¿cuál es el plan? —Que buena decisión as tomado, ¿entiendes que es por tu bien? —Claro padre ¿por qué más seria? —Perfecto, e tomado la decisión que te cases en un par de meses, tengo la lista de algunos prospectos, la mayoría son empresarios reconocidos, y te van a dar la estabilidad económica que necesitas. —No para tu carro, acepto casarme pero primero punto, yo elijo al novio, no me voy a casar con algún vejestorio, dos será en tres meses. —Vamos Ana, algunos no son tan grandes como piensas. —¿Ha no? dime el más joven, ¿cuántos años tiene? —No lo se, cuarenta o cuarenta y cinco. —¿Lo ves? me gana con casi veinte años, olvídalo. —Entonces, ¿que propones? no sales, no tienes amigos o conocidos. —Tienes razón. Pongo mi dedo en mi barbilla como si pensara quien, y salto como sorprendida de que e tenido una idea genial. —¡Ha ya se, tu mano derecha ¿como se llama? el chico que me ayudó la vez pasada recuerdas. —¿Quién? Liam, no olvídalo. —¿Por qué? es perfecto no lo puedes negar, es un buen chico trabajador, joven apuesto, y sobretodo el a manejado desde hace un tiempo la empresa, y creo que lo a echo bien, ya que no has tenido ninguna crisis ¿cierto? —Pero el es inferior a ti, no es de tu clase. —Hay vamos padre, en estos tiempos eso ya no se usa, además te vas a ver clasista, además quieres lo mejor para mí, y si me caso con un hombre mayor, es más seguro que lo cuide yo a él, que el a mi ¿no crees? Sabe que estoy utilizando sus palabras, estoy segura que quería que me casará con unos de sus amigos para quedarse toda la herencia, pero eso no lo voy a permitir, hice un trato con Liam, y me gustó todo está a mi favor, lo único que tengo miedo es que me sentí demasiado comoda con el, jamás me e enamorado no conozco ese sentimiento, y si me enamoró de él, y el de mi después de un año saldría solo con una herencia que si soy sincera no me interesa, pero con el corazón roto. —Esta bien, pero lo vas a hablar tu con el, por qué si el no acepta no lo voy a obligar, sin embargo mis prospectos están dispuestos a casarse contigo. —De acuerdo, yo hablaré con el y lo convenceré de que acepté. —Pero no van hacer tres meses, si no dos y eso sí no está ha discusión. —Esta bien padre. Solo me toca llamar a Liam, para decirle que el plan salió perfecto y tenemos un trato, me despido de mi padre deseando buenas noches, todavía sus palabras calan en mi corazón, y la ganas de llorar son muchas, como es posible que diga tanta sarta de mentiras, no lo entiendo, llegó a mi habitación y no quiero echarme a llorar en la cama, voy directo a la ducha y comienzo a recordar todo lo que hablamos, y sin poder detenerlas mis lágrimas se derraman, se van mezclando con el agua de la ducha, necesito ser fuerte relajarme, esto no me va a sobrepasar, si es posible me apoyaré en Liam, salgo de la ducha y me pongo mi pijama, hago algunas respiraciones y lo llamo, estoy un poco nerviosa, pero al segundo tono contesta. —Ana, ¿esta todo bien? Yo solo suspiro, si definitivamente estoy perdida. —Si Liam todo bien, ya lo hablamos y acepto, solo hay un detalle. —¿Cuál? todo tiene solución linda dilo. —Que la boda sea en dos meses. La línea se queda en silencio, dios que no se arrepienta por favor, se escucha un suspiro y yo me relajo cuando escucho su voz. —Por mi está bien linda, solo hay un detalle. —¿Cuál? —Hay que visitar a mi familia lo más pronto posible, si es preciso este fin de semana. Ahora la que guardo silencio fui yo, dios conoceré a su familia, hay virgen del pecado que me quieran por favor.
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