Jana
Una de las cosas que odio en la vida son tres y la que están haciendo ahora es una de ellas tocarme sin mi permiso, más si es un hombre alcohólico que solo busca abusar de mi o golpearme, enseguida me altero que giro para ver a un hombre mayor que yo del mismo color que el mío sonreírme canalla, cosa que mi estómago se revuelve de solo pensarlo bajo la mirada a donde me sostiene y trato de zafarme pero no puedo tiene fuerza el imbécil, así que opto por usar mi segunda técnica le doy una patada en su entrepierna que lo hace gruñir del dolor sin antes insultarme.
— ¡Perra! — lo miro inclinado, tocando su área afectada, pero me encojo de hombros importándome poco.
— Eso es; para que no me toque jamás. — Le respondo molesta, mientras que logro oír un aplauso provenir del lugar que antes vi y es el causante de mis problemas.
Enseguida se coloca de pie, pasando entre las personas que están tomando como otros viendo lo que hice; como si fuera un espectáculo bufo de solo saberlo; hasta que se aproxima a una nula distancia de mí lo miro sin tenerle miedo, eso causa que me siga mirando, pero dejando entrever muchos misterios en sus ojos y otro ¿que no logro descifrar?
— Sabes defenderte Stella; pero ahora vas a disculparte con mi cliente que esta recomponiéndose. — Habla de la forma más tranquila, y eso me sorprende cosa que niego.
— No lo haré ese señor me toco; sin mi permiso. — Digo alterada, pero la mirada del jefe pasa de será a una muy molesta.
— Lo hará porque yo lo digo Stella. — ruge y eso me hace dar un respingo.
Aprieto mis puños sin pretenderlo, odio que me manden hacer algo que de igual forma no cometí yo; enseguida miro a las personas que están detrás de él unas cuatro mujeres que se ocupan de atender a dos hombres sirviéndoles licor como besarlos para que se sientan consentidos, Dios… en que rayos me acabo de meter, pero no puedo ignorar, que esto es un club y eso se ve aquí, además de las drogas que ingieren no quiero ni probar esa basura, siento cuando me zarandean en mi lugar, pero salgo de mis pensamientos.
— ¡No me gusta repetir! — dice nuevamente apretándome el brazo me quejo por su dureza.
— Déjala Brent es solo una niña que baila bien; pero tiene su carácter. — por fin habla el cliente me hacen girar teniendo a mi acosador detrás de mí susurrando algo al oído.
— Stella mi paciencia se acaba discúlpate. — Exige muy cerca de mi oído, eso me deja nerviosa por el tono que uso.
De inmediato respiro hondo, tratando de entender muchas cosas y una de ellas es obedecer si quiero ese contrato legal que me permita ser libre de este hombre que es un asesino, como tal sus acciones no van a cambiar me veo aceptando para ir acercándome a una distancia prudente de ese señor.
— Señor… lamento haberlo lastimado de esa forma. — apreté mis manos llena de molestia, por hacer eso solo que mi seriedad no dejaba verlo él hombre asintió conforme con la disculpa.
— Disculpa aceptada preciosa, solo debes pensar antes de atacar me quedo claro que no debo tocarte; sin antes pedírtelo. — Responde ahora riendo, asiento nada feliz de esa situación.
— Bueno creó que debo seguir, con mis funciones de trabajo. — dejo por terminado dando unos pasos hacia atrás para irme; pero me toman del brazo nuevamente ya es como una costumbre.
— No puedes irte preciosa debes disfrutar con nosotros. — Agrega alegre ese hombre que se dispone a sentarme para tomar una copa de su licor.
Mi problemas está ahí en ese hombre, que me hace perder la poca paciencia lo miro indicando que odio que haga eso, pero solo me sonríe de lado dándole lo mismo hacerlo, pero me da una orden haciendo que me dé un mal sabor de boca.
— Te quedarás Stella si miras allá. — me apunta con la mirada, cosa que volteo visualizando una tarima pequeña, con reflectores de colores que invaden el espacio; además de la luz tenue que hay. — Vas a bailar para mi cliente que pago su noche completa y desea que bailes ¡Entendido! —
Esto va de mal en peor, no puedo seguir así, no sé ¿cuantas veces? He respirado profundo, diría que he perdido la cuenta no lo dudo solo avanzo obedeciendo para ir a esa tarima, en segundos llego noto que falta música, pero el cliente de mi jefe toma un control pequeño en color rojo, supongo hace esa función, logra colocar una canción de un artista que conozco Zayn aunado al tema de Pillowtalk el hombre tiene gusto y más en ese tema tan sensual, luego las luces se apagan dejando solo las de colores miro a mi jefe Anker muy instalado en su asiento solo, sin mujeres bebiendo licor, me parece ¿extraño? que no tenga compañía.
Dejo de pensar y me dispongo a bailar cierro los ojos dejando que mi cuerpo como extremidades se muevan al son de la música no soy sexy, pero cuando me agrada la canción me pierdo en el baile trato de no mirar a nadie solo concentrarme en mi trabajo no oigo quejas al contrario sonríen como también disfrutan de la velada, pero mi mente se pierde solo imaginándome bailar sola en mi dormitorio para pasar el tiempo.
El tiempo trascurre y no sé nada solo abro los ojos descubriendo que la mayoría está comenzando a tener sexo y lo digo por el cliente una de las mujeres le hace sexo oral; mientras otra es besada por él tocando a la vez uno de sus senos, esto no me gusta, ver a gente tener sexo; además que yo no lo he experimentado. No obstante al girar mi rostro otro más tiene sexo con una chica y la folla en mi presencia, haciéndome poner nerviosa en mi lugar por lo que sigo bailando mirando todo; pero la mirada que más me hace temblar es la de él… relajado en el asiento con sus brazos extendidos descansando en el reposa-brazos de ese sillón grande sin dejar de mirarme sus ojos desde mi perspectiva están algo oscuros por lo poco que veo, trago en seco.
Cuando se coloca de pie, lo veo aproximarse a mi cosa, que me detengo los sonidos de gruñidos como gemidos de placer; detrás de nosotros se escuchan a la perfección, pero su mano tomando la mía me saca de mi letargo.
— ¡Vete ahora! puede que no responda después Stella. — dice con molestia lo veo frunciendo el ceño.
— Sí señor. —
Sin esperar más me retiro de allí, todo esto me supera de gran manera que al salir de esas cortinas veo la pista de baile como las personas disfrutar y tener sexo en cada rincón esto es… demasiado para mi cerebro, cuando detallo a Lotus voy hacia él y me ve sonriendo como loco, pero lo que vi antes no lo voy a poder borrar jamás.