Brent
La mañana se pasó rápido se hizo la entrega pertinente a uno de los tantos clientes del jefe se le dio memoria y cuenta del cargamento, ahora se las estoy enviando por correo a través del teléfono mientras tomo jugo de naranja buen exprimido que mandé hacer con un toque de licor como brandy es bueno para relajar el dolor de cabeza que tengo, observó en la laptop la lista siguiente de las próximas entrega entre ellas una que nos toca en dos día.
Conforme con mi trabajo recibo una llamada de Marco, niego pero decido responder.
— Bueno jefe.
— Excelente; justo a tiempo en responder Brent.
— Dígame señor.
Es lo único que decido responder, no me gusta andar con rodeos.
— Vi el archivo que enviaste, e hice los cálculos y es cierto no hay nada fuera de lugar en la mercancía es exacto, sigue así Brent.
— Me conoce bien jefe, dejo lo justo y nada fuera de lo acordado por usted.
— Me parece bien Brent; ahora ¿Quiero saber del club?
Respiró hondo, y me tocó la frente para relajar; cualquier estrés que se instale en mi cabeza.
— Todo está en orden señor; le notifico que debemos restaurar el frente de lugar está algo deteriorado sería bueno el cambio para llamar más clientes con un local en buenas condiciones.
En el momento hubo un silencio de su parte, que decidí cerrar mis ojos tomando antes un sorbo de mi jugo para tomar la respuesta de mi jefe con calma.
— ¡ De acuerdo! Te mandaré el dinero y me dices de igual forma todo los que has comprado y me muestras los avances de la restauración Brent.
— Entendido jefe.
Fin de la llamada.
Apenas me colgó me relaje en mi lugar, mire mi vaso vacío y anhelé otro jugo, me puse de pie para ver el gran ventanal posterior detallando el club y su gente trabajar como organizarse en cada una de las cosas que deben hacer hoy; las chicas del escenario practicar sus bailes para alegrar a los clientes, sonreí de lado porque pronto tendré a una chiquilla inquieta bailar, espero de la talla, porque sino tendrá las consecuencias de que deberá defenderse de las otras mujeres que pelean al verse afectado su trabajo por una simple novata, aquí siempre sucede eso, pero algo me dice que ella va a cambiar este lugar o eso quiero creer.
Me giro para salir, pero me consigo a Gustavo llegar listo para tocar, pero baja la mano viéndome fijamente.
— Brent. — solo dice en tono serio, que me quedo en mi lugar cruzado de brazos.
— Dime Gustavo. — dije sin nada de ánimos.
— Tenemos la información de la persona. — me cuenta de forma subgerente que capturó de inmediato.
— Es bueno saberlo, solo dime si ya lo tiene. — ordene, dónde el asintió levemente.
— Lo tenemos y está en una camioneta de las nuestras protegido, pero está drogado de gran manera no es bueno llevarlo en ese estado Brent. — anuncia lo que muy dentro de mi, pensé al estar lejos de su familia; la calle lo lleva a buscar lo malo y más siendo joven.
— Entonces; llévalo a la clínica que conoces que está sobornada por el jefe, deben atenderlo de emergencia, si se lleva podemos devolverlo con su familia en la noche. — expresé mi plan al salir junto con el del despacho.
— Así se hará Brent, te aviso para que lo puedas llevar a su casa con su familia. — asentí de acuerdo saliendo del inmenso pasillo para llegar al centro del club.
Vi a Gustavo irse hacer el trabajo, pero lo detuve volviendo hablar.
— Oye… ya hablé con el jefe aprobó la restauración. — comenté de forma corta y el sonrió por tener una buena noticia.
— Me parece bien Brent; por fin pegamos una, te dejo debo seguir. — termino de hablar para irse sin mirar atrás.
Me quedé en mi lugar cruzado de brazos inspeccionando todo desde la barra, escenario, los puestos de mesas estar limpios; dejando la temática de morado en el ambiente y la decoración exquisita por parte del grupo de travestís que hacen la decoración como también atienden a los clientes con gustos peculiares todo se vale en este club; pero detrás de las cortinas de plata está el área de privados con habitaciones medianas para tener sus encuentros pasionales algo que me pareció bien desde el punto de vista de mi jefe.
Conforme seguía detallando cada espacio, meto una de mis manos en los bolsillos de mi pantalón n***o que me permite sacar el teléfono lo desbloqueo para ir al área de llamadas y buscar un número muy especial, mi sonrisa se ensancha al dar con el para comenzar la llamada lo colocó en mi oreja esperando ser atendido sino tendrá serios problemas al no hacerlo se lo deje antes advertido.
Suena una dos y cuando pienso que no va atender toma la llamada para oír esa voz chillona de niña.
— Bueno.
— Por fin atiendes chiquilla.
Sonrió al otro lado de la línea, la oigo bufar o soltar una grosería que no logré entender bien.
— Que quieres asesino.
Eso me borra la sonrisa de inmediato.
— Más respeto; o quieres ver cómo soy un asesino con tu Madre.
Silencio del otro lado, esa es una buena señal.
— ¿Qué quieres?
— Nada por ahora chiquilla; solo te aviso que los días se acortan y ya quiero verte bailar.
— Te odió imbécil.
— Oh… el odio es mutuo preciosa, así que hazte la idea nos veremos pronto.
Corto la llamada de forma rápida y me aproximó a la barra para pedir un buen whisky escocés con rodaja de naranja es necesario para el trabajo de ella noche; dando tiempo de que lleve a ese chico a su hogar junto a su Madre que está angustiada; niego al sentarme en la barra dando la orden de la preparación jamás me imaginé ayudando a otros, porque yo jamás lo recibí; solo de mi jefe que me sacó; pero de resto no hubo nadie más tanto que mi mente es de adulto a pesar de tener la misma edad del hijo de Noguera, niego ante esos pensamientos, para solo enfocarme en el trabajo ya que será una larga noche.