Capítulo 14 Irritación acumulada

1630 Words
Jana Unas horas antes — Madre se ve increíble. — comunique de forma emocionada, que ella asintió estando de acuerdo conmigo. — Si cariño; así que vamos con Daniela, ella nos ayudará en todo el proceso de alojamiento. — no dude en seguirla por todo el camino de madera tan amplio para llegar al restaurante Marino. Durante la caminata, me dispuse a detallar cada espacio del lugar el agua se podía ver tan cristalina como única que te invita a bañarte y mi piel lo requiere; necesito un nuevo bronceado con mi traje de baño de dos piezas; pero al estar en el puente de madera alce el rostro viendo mucha gente en un restaurant de todo platillo marino, eso me despertó el apetito y más la sopa de camarones es otro nivel, si la sirve Daniela es una genio se puede decir que las amistades de mi Madre son ingeniosos. — Jana trata de esperar no te impacientes, al querer ir a la playa. — me dice mi mamá, que la miro asintiendo. — Claro como tú mandes Madre. — respondí, para vernos llegar al tan esperado restaurante. Era increíble todo, había gente de toda índole siendo está parte turística, porque las playas son el lugar para que sus invitados disfruten y tengan su momento de relax; por lo que al estar con mi jeans azul y blusa de tirantes de color n***o, resaltando el color amarillo de mi traje de baño; mientras mi Madre tenía puesto un vestido holgado en color marrón y sandalias blancas de semi tacón para estar en este tipo de terreno, usa de igual forma su traje en color n***o pieza completa sus favoritos. Enseguida avanzamos por el recinto detallando cada espacio, mesas por doquier hasta llegar al área de atención al cliente antes de llevarte a una mesa, saco mi teléfono tomándome una foto con mis lentes, dónde se puede ver mucha gente sentado en sus mesas comiendo y otros solo en sus celulares, pero mi sonrisa no para de estar, hasta oír el carraspeo de alguien baje mi teléfono siendo mi Madre que niega cosa que le sonrió de forma dulce. — ¡Jana aquí! — dice de forma molesta, solo me cercioró de hacerle caso. Al estar a su lado, noto la presencia de una mujer de nuestra misma piel y labios gruesos pintados de color rojo eso me agradó la hace ver sexy a pesar de ser muy adulta es algo rellenita de brazos como piernas casi no tanto en su abdomen, mientras habla con mi Mamá luego me ve y no deja de sonreírme al igual que yo es algo cómica su actitud. — Ohhhh… pero si es mi sobrina linda Jana Montgomery. — dice emocionada abriendo sus brazos. — Hola Daniela, que bueno verte. — respondí con cortesía, para tomarle el saludo de un abrazo que duró unos segundos. — Me alegra verlas a ambas aquí, y las tu pequeña. — pausa al separarse de mí, no dejando de verme. — toda una gran chica, esos ojos al igual que tú Padre. — confiesa, pero mi mamá la ve frunciendo el ceño a la vez. — Bueno… basta de saludos Daniela, nos puedes decir la posada mi hija ya quiere aventurar. — comenta de forma rápida, tomándome de los hombros como protegiéndome. El cambio de actitud lo noté, que no me agrado; pero Daniela hizo lo propio llevándonos a la posada, al parecer entendió el mensaje de mí Madre decidí seguir el camino con ellas no perdiendo de vista el lado derecho la gran playa con gente en la arena junto a sus toldos para no quemarse con el sol, del lado izquierdo el restaurante que eran como tres de diferentes platillos, pero lo que predomina más son los marinos, también hay un hotel cerca para mayor satisfacción de los clientes más costosos y termina con un centro comercial pequeño, para hacer compras de toda índole, allí fui por una donas dulces que venden es seguro, que le diga en la tarde a mi Madre para ir por unas. — Jana por aquí cariño. — me saca de mi letargo Daniela, que las sigo rápidamente. Desde luego llegamos a la posada una de forma hogareña y cómoda, entramos y había todo lo necesario claro sin nada de tecnología a menos que salieras fuera y la zona de los carteles con el wifi activado tendríamos señal es algo a nuestro favor; enseguida nos pusimos a ordenar lo necesario habían dos camas eso me agradó más me puse la que estaba cerca de la ventana para ver por las cortinas de chifón blanco la maravillosa vista que nos regala está isla, mire detrás de mí a mi Madre sentada en su cama terminando de ordenar que me gire para sonreír de lado, de inmediato me observó y negó extendiendo la mano para que me fuera a disfrutar, después me alcanzaba en el toldo de color azul que nos tocaba. Apenas estuve afuera me encaminé para conocer más, ya había venido antes no podía estar más feliz tome fotos con mi celular capturando la isla, los toldos con sus gente disfrutando un restaurant cerca que no pude dejar de lado, hasta que me fui directo al mar mis pies al quitarme las chanclas dejándolas en el toldo, que nos indico Daniela antes, me encuentro recibiendo el agua una y otra vez en mis tobillos muy fresca como agradable tome esa foto junto al mar por igual otras dónde aparezco haciendo muecas en mi rostro de forma divertida y otras de forma sexy. Al volver, me encaminó viendo mi celular, sin mirar a mi alrededor hasta que me tropiezo con alguien, eleve mi rostro para ver al causante iba a gritarle, pero su voz varonil me hizo frenarme un poco viendo sus ojos miel claros, casi iguales a los míos. — Disculpa te lastimé. — me dice al tocar mi hombro, solo miro dónde toca y me alejo un poco cosa que él nota. — No sé preocupe por suerte, fue solo un pequeño golpe; además ibas distraído como yo ¡ Supongo! — notó al ver su celular en mano, cosa que sonríe logrando entender todo. — Sí. Estaba en una llamada; pero colgué al ver que me tropecé con alguien. — dice de forma amable el chico, noto que es joven tal vez unos años más que yo. — Entiendo ya pasó, bueno me retiro. — respondo, al girarme para seguir en lo mío, pero su mano me detiene en mi brazo. — Espera me dejas invitarte una bebida fría como una disculpa, claro no es obligatorio. — eleva las manos como rendido sin dejar de sonreír, eso me agrada. Comienzo a detallarlo usando un shorts de playa n***o y una franela fresca con diseño de palmeras junto a sus chanclas playeras masculina sus lentes arriba de su cabeza, además de sus ojos tiene labios encantadores se nota que se cuida no está tan musculoso, pero tiene un na espalda ancha eso contribuye además de una piernas fuertes sonrió de lado, dejando de verlo para contestar. — Tal vez más tarde extraño, seguro nos veremos después adiós. — me despido con mi mano al darme la vuelta. Estando a una distancia de él oigo lo último que dice y sigo ya conociendo su nombre. — Soy Daniel Reyes. Cuando logré llegar al toldo mi Madre estaba feliz descansando en su tumbona, la mire que decidí hacer lo mismo, para descansar en una de ellas; me quite los lentes y me quite la ropa que me cubría quedando solo en traje de baño súper feliz, mi cuerpo de una chica delgada solo que mis senos son pobres no tiene casi tamaño, pero igual estoy joven falta todavía crecer sino tendré que operarme los senos son vitales en una mujer, pero debo trabajar duro para pagarlos. Continúe feliz; porque mi bronceando iba bien, mi madre me ayudó con el protector solar, me puse mis audífonos para relajar más mi cuerpo de vez en cuando miraba la playa; en su momento entraré necesito relajar mi piel de tanto sol, siguió pasando las horas que una llamada entrante me hizo prestarle atención que al ver la pantalla era de ese número de antes, me impaciente en mi lugar, observé a mi Mamá estar dormida en su tumbona que conteste esa llamada. La duración no tomo tanto, pero me dejó con un sabor amargo porque no es mentira lo que me dijo, en esta semana inició y deberé pagar hasta salir de ese hombre que me pone inquieta es joven mayor que Yo, pero es peligroso jamás olvidaré lo que hizo ese día en la tienda. Mire nuevamente el mar saliendo de mi tumbona, para acercarme al mar por suerte, saber a nadar y no iba a desperdiciar este momento por un imbécil como él; así que con cautela logré llegar para ir sumergiéndome para nadar con gusto no era de oleaje, solo por momentos dejando que sus turistas disfruten más de lo que la naturaleza ofrece y este es mi lugar una buena playa con un gran platillo de mariscos, casi siento oír mi panza, pero decidí nadar más profundo, para después salir con estilo dejando ese cabello alborotado ser solo cabello húmedo pegado a mi espalda. Mire hacia el toldo de nosotras y madre estaba igual que siempre, pero mirando a la derecha notó al mismo chico de antes acompañado con otros chicos es seguro que son sus amigos, como también chicas con ellos; el aludido me miraba y sonreía para él cosa que eleve una ceja dándole la espalda no estoy para juego, solo vine a despejar mi mente y eso voy hacer. Pensaba una y otra vez, volviendo a nadar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD