Brent
El fin de semana paso rápido, pero fueron momentos de ganancias para el club como también de regocijó para otros, pude llevar al hijo de la señora Noguera; todo lo hice en la noche por suerte tenía era intoxicación producto de droga barata que ingirió, al principio no le agrado ser atendido, pero después se dejó ya que vería a su familia de nuevo.
Para cuándo; lo dieron de alta lo saqué y lo lleve yo mismo a su casa conocía la dirección que al llegar a la puerta con el chico, que no hablo durante el camino, supuse que tenía serios problemas en su mente, para creer hablar; así que no insistí en buscar conversación, lo detallé y mentiría si dijera que no fue como verme en mi pasado, en mi caso fue a los quince años, tuve esa rebeldía probando a su vez la droga.
Volviendo al tema principal, lo deje con su familia que los abrazo y me retiré no deseaba ver ese momento tan íntimo, sin antes oír de lejos a Noguera agradecerme, solo le mostré una sonrisa, para descender mi cuerpo en mi auto y dar marcha para volver al trabajo. De igual forma; llegué al club dure casi toda la noche vigilé, resolví negocios de mi jefe que después le di la información, como vídeo llamada de todo el contrato establecido por sus aliados que renovaron el contrato para nueva mercancía.
En medio de todo esto, respiró profundo al estacionar en una cafetería hoy decidí buscar un desayuno de energía, sin faltar mi jugo favorito saco mi teléfono y colocó mis llaves en mi bolsillo trasero llevo un suéter rojo y pantalón de jeans n***o con zapatos blancos de marca mi cabello lo alboroto un poco como de costumbre y fijo la vista a ese establecimiento que iba hace las de tres años, ahora lo vuelvo a visitar deseo probar unos buenos panques.
No tardo en caminar, me toma como veinte pasos, paso por la puerta sonando en el proceso un pequeño adorno, que avisa a todo la gente que llegó un visitante, por suerte solo hay como tres personas sentados en una mesa disfrutando sus alimentos, los ignoro para ver la dependiente mayor cara pálida, porque es portuguesa no duda en verme y frunce el ceño hablando rápidamente.
— ¿Se te ofrece algo? — pregunta, con mi mirada de seriedad le respondo.
— Una mesa para desayunar por favor. — digo, a lo que ella me ve para señalar la mesa la observó y me encaminó.
En el instante, que me siento noto la miradas curiosas de las mujeres que están cerca, casi a dos pasos de mi mesa, solo las observó evidenciando que les agrado a alguna de ellas, solo niego para tomar el menú que está cerca y después veo acercarse la señora de antes me dice que pienso comer, le digo lo que deseo para verla retirarse detallo mi auto afuera estacionado sin perderlo de vista, hasta que oigo las sonrisas de esa mujeres una de ella se atreve acercarse su aspecto no estaba mal, era una mujer blanca, cabello rojo y ojos claros casi verdes.
Viene hacia mí, con la frente en alto sin nada de pena hasta que llega la observó, sin perder detalle tiene buen busto, pero no trasero por ahí va decayendo en encantó nos miramos mutuamente sin decir nada, pero ella decide hablar me quedo quieto tocando mi mentón.
— Oye… me llamo Sara, quiero darte esto. — me dice, al entregarme un papel elevo una ceja inquisitivo y lo tomo dejándolo en la mesa sin abrirlo.
—
Me interesa poco tu nombre, ahora vete deseó comer solo, sin interrupciones. — informé tajante, cosa que la chica me miró algo molesta para verla irse sacando el dedo medio estando de espaldas.
Cuando se retiró, llegó la comida que pedí; siendo mis panqueques con mantequilla con miel, pan tostado con huevos y tocineta para terminar con mi jarra de jugo puro de naranja me serví mi vaso; luego se retira la mesera dándome mi espacio, cosa que no dudo en comer gustoso todo por momentos veía el teléfono y seguía comiendo, hasta que termine en una hora cada platillo mi estómago estaba conforme con lo ingerido detalle mi auto seguro, mire la mesa de la mujeres y se retiraron ví el papel de la tal Sara lo tome y desdoble, para encontrar anotado su número telefónico, sonreí de lado es posible que me divierta con ella está noche; después que salga del club conozco que buscan es solo sexo, no tengo problema en dárselos ha pasado dos días de no tener relaciones y eso no puedo dejar que suceda; pero mientras pienso en esto se cruza por mi mente una chiquilla curiosa su cuerpo es esbelto no tiene busto, pero su trasero es manejable dispuesto hacer azotado, tanto que mis manos pican por hacerlo como probar sus labios, niego ante eso poniéndome de pie dejo el dinero en el menú y le agradezco a la dueña del lugar que sólo asiente con la cabeza.
Salgo del lugar, paso la calle y me acerco al auto, pero una llamada entrante me deja pensativo siendo Gustavo el que llama atiendo rápidamente:
— Bueno ¿ Sucede algo?
— Brent tenemos un cliente aquí, que desea verte y dice que no se irá sin antes hablar.
Bufo por lo bajo, pero decido responder.
— ¿ Quien es el idiota?
— Uno de los clientes favoritos del jefe, lo conoces muy bien.
— No me digas; que es el ruso solo él buscaría hablar conmigo.
— Que comes que adivinas Brent; así que trae tu trasero aquí ya que está muy instalado en unas mesas bebiendo licor para así espérate.
— Maldición… que más, nos vemos allá Gustavo.
— Perfecto…
Fin de la llamada.
De inmediato me subo al auto y lo enciendo para darle marcha, solo estoy a una hora del club me tomara el tiempo necesario para idear una manera de hablar con ese imbécil, es un buen empresario como mafioso y es un grano en el culo para mí, la última vez que cerramos un acuerdo casi nos vamos a los golpes por querer llevarse más mercancía de la estipulada; pero mi jefe lo complació y se fue victorioso burlándose de mí, desde ese momento le tengo idea como desconfianza ahora ha vuelto es seguro lo envío el jefe, pero mi mente se está concentrando a cumplirle, pero sin bajar la guardia le mando la información a mi superior por nota de voz, cosa que me dirá la respuesta como la orden para su miserable socio espero todo salga bien porque está vez, no me importará romperle la cara.
Curvo una sonrisa saboreando eso, mientras me cómo las calles de Tegucigalpa con agilidad en mi deportivo la brisa marina me llena el rostro esto si es vida es posible que vaya pronto al mar y surfee en una de las tantas playas que posee este país.