Justo antes de que pudiera pronunciar otra palabra, unos pasos decididos resonaron fuera de su habitación. Él me hizo una señal para que guardara silencio, y en ese instante, un golpe fuerte resonó en la puerta, haciendo que mi corazón diera un brinco en mi pecho.
_ ¡Percival!.. ¡ estás ahí! _ era el prometido de harriet._ ¡percival!_ volvió a golpear y movió un poco la perilla.
Percival y yo nos miramos con temor, conscientes de que si alguien más descubría mi presencia allí, sería mi perdición. Él rápidamente tapó mi boca y se deslizó sigilosamente detrás de un biombo. Mi cuerpo quedó pegado a la pared mientras él me protegía con su cuerpo.
_"¡Percival, estás aquí!" se escuchó la voz masculina desde afuera. "Dónde estará... Posiblemente ya se fue a divertir con alguna criada", sus palabras resonaban cada vez más cerca de nuestro escondite. Percival me apretó con más fuerza, mientras mis latidos se aceleraban, rezando para que no nos descubrieran.
Desde mi garganta quiso salir un chillido, pero Percival tomó mi rostro con sus manos y selló sus labios con los míos. En ese instante, el silencio se hizo absoluto y sentí cómo mis piernas comenzaban a flaquear.
Luego de eso, solo sentí a la distancia el sonido de la puerta cerrándose. Percival se alejó de mí con brusquedad, mirándome a los ojos con evidente enfado.
_¿Ves lo que provoca tu terquedad? - exclamó con furia. Yo estaba en estado de shock, llevé mis manos a la boca, era mi primer beso, si eso se le podía llamar de esa manera. Mis piernas ya no tenían fuerzas y caí al suelo. Pero Percival estaba demasiado enfadado como para darse cuenta de ello. Comenzó a murmurar blasfemias mientras se aferraba a su cabellera ondulada.
_Es mejor que te largues de mi cuarto, ya he tenido suficiente por esta noche - gruñó con irritación. No pude decir palabra alguna, me puse de pie y caminé hacia la salida.
_Esperad - me tomó con fuerza del brazo - No le cuentes a nadie de lo sucedido esta noche. Nuestro encuentro debe quedar en absoluto secreto.
Me di vuelta para mirarlo directamente a los ojos, y con la voz más fría y desafiante del mundo, le contesté:
_Mi lord, ¿acaso cree que me gustaría comentar lo sucedido esta noche con alguien más? La única perjudicada sería yo, mientras usted se llevaría todo el crédito por su supuesta hombría. Es mejor que se ahorre el sermón y olvide lo sucedido esta noche.
Haciendo una reverencia cargada de dignidad y rebeldía, me alejé con paso decidido, dejando atrás su presencia.
por Percival:
Quedé paralizado, observándola mientras se alejaba con determinación. La frustración y la ira inundaron mi ser, y sin pensarlo dos veces, serví un trago y lo bebí de un solo sorbo, sintiendo cómo el líquido ardiente quemaba mi garganta.
Intenté descansar, esperando que el sueño me liberara de los pensamientos que me atormentaban, pero fue en vano. Sus labios fríos sobre los míos se repetían una y otra vez en mi mente, Incapaz de pensar en otra cosa que no fuera ella, bebi un par de copas más creyendo que así la sacaría de mi mente pero no fue así. Me sentía frustrado porque quería alejarme por completo así que apenas comenzó a amanecer salí con determinación a cabalgar Desafiando las advertencias y el sentido común, decidí cabalgar hacia Hyde Park. El aire gélido me mordía la piel mientras avanzaba a toda velocidad en busca de la tranquilidad que mi atormentada mente anhelaba, sentía el latido acelerado de mi corazón en cada galope de mi fiel corcel .
El paisaje a mi alrededor se volvía borroso a medida que el sol luchaba por filtrarse entre las nubes grises que presagiaba una inminente tormenta de nieve. Pero nada de eso importaba en ese momento. Mi mente estaba en un torbellino de confusión obsesionada con los recuerdos de aquel encuentro inesperado con Lady Berkeley.
Sus ojos desafiantes y su espíritu indomable me habían dejado perplejo. Nunca antes una mujer se había atrevido a enfrentarme de ese modo, desafiando mi posición y desatando en mí una mezcla de intriga y fascinación. Su imagen se había grabado en lo más profundo de mi mente, y cada vez que cerraba los ojos, su rostro aparecía ante mí, desencadenando una tormenta de emociones contradictorias.
La incertidumbre me atormentaba.
¿Qué era lo que sentía por ella?
¿Una atracción fugaz o algo más profundo?. Estaba acostumbrado a ser el amo de mis sentimientos, pero la presencia de Lady Berkeley me había sacudido hasta lo más profundo de mi ser. Era como si un fuego desconocido se hubiera encendido en mi interior, amenazando con consumirme por completo.
Comenzó a nevar y comprendo que tenía que regresar a casa, empapado por la implacable nieve que caía del cielo. El frío penetraba hasta mis huesos,cada paso en una batalla contra el viento gélido. Al llegar, mi fiel ayudante de cámara me recibió con una sonrisa y me informó que el agua estaba lista para un reconfortante baño caliente. Agradecido por su atención, lo seguí hasta mi habitación, donde el vapor del agua tibia me acariciaba el rostro.
Me sumergí en ese oasis de calidez, hasta que el agua comenzó a enfriarse y el mundo exterior reclamaba mi presencia una vez más. Me vestí con prendas secas y descendí las escaleras hacia el comedor. La gran mayoría estaban ya desayunando, mi padre como siempre leyendo el diario, mi madre está vez charlaba muy animada con mi tía, hermana y ella.
Tome un par de rebanadas de huevo y tocino, sentando a la izquierda de mi padre.
_¡Buenos día! Les dije.
_ querido, te ves fatal _ dice mi madre.te vez cansado.
_ no pude dormir en toda la noche_ mirando directamente a los ojos de Ledy Berkeley_ está tosió con desesperación.
_ popit, estás bien_ mi hermana algo asustada le pregunta.
_ dejando de toser_ si estoy bien dándole una sonrisa cálida a su amiga.
En eso entraron muy animados Nicolás y Archibald. Nicolás salió a mi madre, mi tía y mi hermana con un cálido beso en la frente. en tanto a Ledy Berkeley lo hizo con un beso en su delicada mano, en un acto impulsivo saco una flor del arreglo que estaba sobre la mesa y se la entrego.
_my Ledy entregando la flor_ sus mejillas se comenzaron a tornar de un delicioso rosa, que hacía que se viera encantadoramente bella.
_ gracias le sonrió ella. Mientras esté se sentaba al lado de ella y murmuraban entre ellos sin poder oír su conversación. por una extraña mi cuerpo se invadió de unos celos enfermos quería alejarla de el y que ella prestará toda su atención a mi.
_Archibald en cambio solo se lomito en saludar con una reverencia a todos y sentarse a mi lado.
_ te ves fatal, como si te hubieses enredado en la sabanas de alguna mujer_ me dice con el mayor descaro.
_ ni lo digas, eso fue lo menos que pasó anoche.
_ creo que no estabas, fui hasta tu habitación pero no te encontré.
_ quizás fuiste cuando estaba resolviendo un asunto importante_ mientras con la mirada penetrante fijaba mi mirada en lady Berkeley charlar muy animada con mi hermano menor.