Mi humor insoportable persistía, siendo una carga para mí mismo. Evité escribirle a Philippa o enviarle flores, pues el solo pensar en ella paseando con otro hombre hería mi orgullo. Nicolás se ufanaba de sus constantes paseos con Philippa, y esta situación me llevó a buscar consuelo en los brazos de mi descuidada amante, Lady Suxe. Aunque ella hacía mis noches más soportables, mi mente no dejaba de divagar hacia el cálido cuerpo de Philippa.
Finalmente, llegó el día más esperado por mi familia: el baile de apertura en el prestigioso Almack's Assembly Rooms. Este evento, donde las futuras debutantes de las familias más acaudaladas eran presentadas a la sociedad, requería una inversión considerable y Acceder a esta fiesta es el anhelado por toda dama de buena cuna, dado que los cupos eran limitados.
Naturalmente, mi querida hermana Harriet sería presentada en este distinguido lugar.
Como era de esperar, el primer baile estaba reservado exclusivamente para las ansiosas debutantes con el familiar de más alto rango.
Aunque el baile contaba con un selecto grupo de caballeros proporcionando a las debutantes la posibilidad de encontrar a su futuro esposo, para Harriet, esto no era más que un mero trámite. Desde su nacimiento, ella ya estaba comprometida con el futuro Marqués Archibald Aston. Sin embargo, su ausencia en dicho baile hizo que Harriet perdiera el interés por permanecer más tiempo del necesario una vez presentada nos fuimos del lugar...
por philippa:
Era habitual que las temporadas en londres se dieran inicio luego de la apertura del baile anual en Almack's Assembly Rooms. El presentarse en dicho lugar era un sueño para cada debutante ahí era el mejor lugar para encontrar marido, desde luego yo no fui presentada ahí mi padre jamás desembolsaria esa suma cantidad de dinero por mi así que fui presentada en baile anual de la academia para señoritas muy distinguido por cierto.
Las fiestas y tertulias no se hicieron esperar, comenzando por la celebración de la familia Lancaster. Deseaba tanto ver a Harriet y conocer los detalles de su presentación en sociedad, el evento más esperado por ella. En su baile, finalmente la vería y quizás podríamos charlar mientras bebíamos limonada.
Dado que la moda de la época sugería hace un tiempo la celebración de bailes con temáticas específicas, la familia Lancaster haría este baile para celebrar el compromiso de Harriet y de su prometido. incluyó en sus invitaciones la sugerencia de que todos los asistentes llevaran algo de color rojo. Sin dudarlo, seleccioné un vestido blanco de encaje con una cinta de un rojo carmesí que adornaba dicha prenda.
Al descender por las escaleras, solo se encontraba el amigo de la familia, quien lucía espléndido en su traje y chaqueta de terciopelo rojo. Sin duda, la mayoría de las damas suspiraron al verlo.
_ Philippa, sin duda luces espléndida esta noche, besándome la mano con encanto.
_ Usted también se ve muy bien esta noche, le sonreí con timidez.
_Solo espero estar a la altura de un baile. No creo que se comparen con los bailes de Escocia. Por cierto, ¿desearía bailar esta noche con Migo ?
_ Por supuesto, estaría realmente encantada.
Al llegar al baile, el lugar estaba abarrotado de personas que apenas se podía caminar.
la decoración lucía en tonos rojos y blancos. Intenté buscar a Harriet, pero resultó ser una tarea imposible.
Luego de saludar a la viuda Lancaster y aceptar un baile con Nicolás, aguardé pacientemente a que Harriet hiciera su aparición. Finalmente, la vi descender por las escaleras, como había soñado toda su vida, con la esperanza de encontrarse con su prometido y bailar su primer baile juntos. Sin embargo, las cosas no siempre se desarrollan según lo planeado. Su prometido, quien estaba a escasos pasos de ella, simplemente la observó descender, sin acercarse ni pedirle el primer baile.
Al darse cuenta de que él no le prestaba la atención que anhelaba, su rostro se entristeció. Sin embargo, Percival, quien se encontraba junto a su amigo, dio un par de zancadas para tomarla del brazo y llevarla al salón de baile, donde la mayoría de las parejas estaban listas para comenzar a danzar.
Percival, al percatarse de mi presencia, no apartó su mirada de mí, lo que me hacía sentir nerviosa y torpe, llegando incluso a pisar los pies de mi pareja.
_ Lo lamento_ me disculpé.
_ Descuide, solo cierre los ojos y déjese llevar, yo la guiaré_ me dijo Artur con una sonrisa.
Al terminar, caminé para encontrarme con Harriet, y Artur siguió mi paso.
_ Harriet, ¿cómo estás?_ la saludé con cariño.
_ Popit, no le importo_ me susurró, intentando sonreír.
Miré a Persival, quien estaba a su lado, y lo saludé con indiferencia. Lord Lancaster.
_ Lady Berkeley_ tomó mi mano y la besó. Sentí cómo todo mi cuerpo reaccionaba a su tacto, millones de mariposas revoloteando en mi estómago. ¿No nos va a presentar a su acompañante de esta noche?
_ Él es... él... su..._ tartamudeé como una tonta.
_ Estoy encantado de conocerle, Marqués de Lancaster. Mi nombre es Artur Wallace_.
My Lady Lancaster, ¿me honraría con la gracia de bailar el siguiente vals? Mientras Artur tomaba su mano con encanto.
_ Por supuesto_ Harriet se sonrojó, respondiendo tímidamente.
Pensé que en ese momento Persival me pediría un baile, pero en su lugar invitó a Artur a tomar una bebida, lo que nos dejó a Harriet y a mí solas.
_ Popit, he sido una tonta al estar enamorada de Archibald_ me habló mientras sollozaba, tratando de no derramar lágrimas.
Harriet, vamos por una limonada para calmarte_.
Mientras caminábamos y saludábamos a nuestros conocidos, intentamos charlar, pero resultó en vano. Al llegar al puesto de limonadas, Harriet continuó hablando.
_ Estoy segura de que él no tiene interés en mí. Si sintiera el más mínimo afecto, habría visitado nuestra casa desde que llegué a Londres, habría respondido mis cartas con mayor fervor y se habría presentado en el baile de debutantes de Almack's Assembly Rooms o, al menos, me habría sacado a bailar en mi primer vals. Pero no lo hizo. Me miró como si fuéramos completos desconocidos.
Harriet estaba tan enfadada que solo hablaba y hablaba, como si su boca expresara lo que su cerebro pensaba.
_Harriet, debes calmarte, la gente te está observando, le dije entregándole una copa de limonada. La bebe de un sorbo, evidenciando su acidez al hacer una mueca.
_Es así como es tu prometido, como un limón agrio. Te lo dije en reiteradas oportunidades, el hombre es tan agrio como lamer un limón, añadí.
Harriet me miró por un instante y luego se rió de manera poco elegante. _Dios, Popit, tienes toda la razón. Archibald es un idiota.
_Bravo, por fin reconoces algún defecto de tu prometido, comentó.
_Mi querida Popit, ¿qué voy a hacer para llamar su atención? Sabes que he estado enamorada de él toda la vida, y me entristece que no sienta nada por mí, confesó Harriet.
_Creo que deberías disfrutar de tu primer baile. Baila con hombres apuestos como Artur. Si él te pide un baile, dile que tu tarjeta está repleta de hombres que quieren deleitarse al bailar contigo, sugirió...