3. LA CARTA

1310 Words
(Narrador en tercera persona) . . . Al llegar a su departamento, luego del día terriblemente largo que había tenido, depósito sus pertenencias en la mesa, se sacó la ropa y se metió a la ducha caliente. El agua resbaló por su cuerpo, aflojándole los músculos que no sabía que tenia tensos. El peso de aquellos dos días la hizo suspirar. Repasó rápidamente los últimos acontecimientos. Su madre había fallecido, no sin antes revelarle su “verdadero” apellido, el nombre de un hombre desconocido y dejarla con un montón de preguntas en la punta de la lengua. Sin ser poco aquello, también le había encomendado un sobre de apariencia añejada que no tenía idea de qué podía contener. Al parecer, su madre era una mujer que había guardado algunos secretos. Sin querer pensar más en aquello, cerró el agua y salió de la ducha. Se vistió con un conjunto deportivo cómodo y se dispuso a hacerse un té. Nada le vendría mejor que acostarse en la cama calentita. Sus planes se vieron interrumpidos cuando sonó el timbre. Con el ceño fruncido abrió la puerta. Jane y Lucas estaban allí de pie, fuera de su departamento. -No te alegres tanto de vernos cariño -dijo con cinismo el muchacho. -¿Qué hacen aquí? -los increpó Helena. -Hola amiga, que lindo verte de nuevo -esta vez fue Jane quien habló con escepticismo. Ninguno de los dos esperó que Helena se apartara para dejarlos pasar, simplemente entraron. Ella rodó los ojos y cerró la puerta. Los amaba pero estaba muy cansada y sin ganas de nada. Jane se dirigió a la cocina y viendo que estaba puesta la pava tomó una tasa para preparar café. Por su parte, Lucas se sentó en la mesa del living y prendió la tele. -Creímos que te vendría bien un poco de compañía -dijo el chico despreocupadamente mientras cambiaba los canales. -Pues les agradezco pero creyeron mal. Estaba por acostarme -señaló su conjunto deportivo que usaba más como pijama. Lucas hizo un gesto despreocupado con los hombros. -Acuéstate. Mientras te cuidamos la casa -le guiñó un ojo en modo juguetón. Sabía que su amiga tenía mal genio y le gustaba molestarla. -Y dejar que destruyan mi departamento, ni soñarlo -declaró sentándose a su lado. Lucas pasó un brazo detrás de sus hombros y la acercó a su cuerpo, abrazándola cariñosamente. Helena bajó la guardia y se permitió relajarse. Al fin de cuenta eran sus mejores amigos y querían lo mejor para ella. Jane apareció en la habitación con una bandeja y varias tazas de café. De repente, un sobre bastante grande sobre la mesa le llamó la atención. -¿Qué es eso? -inquirió curiosa. Se acercó a la mesa para tomar el sobre. Helena la siguió con la mirada para saber de qué estaba hablando. -Ah, eso -hizo una pausa y se incorporó en el sillón, saliendo del abrazo de su amigo. -Me lo dio el abogado de mi madre en el funeral, aparentemente lo guardo hasta que falleciera para luego entregármelo -dijo despreocupadamente, tomando una taza de café. -¿Y qué es? -Jane lo dio vueltas en su mano, como si con ese gesto pudiera adivinar que era. -No lo sé, no lo he abierto -declaró su amiga. -¡¿Cómo!? -exclamó la rubia escandalizada. -¿Tienes esta bomba de tiempo en tus manos y no la has abierto para ver lo que es? Estaba claro que las prioridades de Helena y las de Jane eran bien diferentes. -Simplemente no tuve tiempo -se hundió nuevamente en el sillón, rodeando sus piernas con los brazos. Jane se acercó y le tendió el sobre. -Ahora lo tienes. Ábrelo -sostuvo el sobre frente a su cara. -No sé si quiero saber qué dice -negó impaciente. Tomó el sobre de sus manos y lo dejó sobre la mesa del living. Jane la miró sin comprender. Lucas le hizo un gesto para que no la presionara, su amiga a veces podía ser bastante insistente. -Escuchen -de repente los interrumpió la voz de Helena. -Hay algo que no les conté porque estos últimos dos días fueron una locura. Jane tomó asiento al lado de ella, y ambos amigos permanecieron en silencio prestándole total atención. Helena suspiró, era hora de lidiar con aquella verdad. -Antes de ser sedada, mamá me dijo que mi verdadero apellido es Genovese y que mi origen está en Grecia -soltó de una sola vez. Jane boqueó como un pez fuera del agua sin saber qué decir, en cambio Lucas sólo permaneció en silencio. -Pero creí que tus verdaderos padres habían muerto en un accidente de avión -el muchacho fue el primero en romper el silencio. -Y yo también lo creía hasta hace dos días atrás -dijo Helena enojada. Se levantó del sillón y comenzó a dar vueltas en la sala. -Todo lo que creía saber sobre mi resulta que no era cierto -hizo un gesto desesperado con las manos. Jane y Lucas la observaban ir y venir de un lado a otro. -Y estimo que eso... -señaló el sobre que yacía sobre la mesa. -... tiene que ver con lo que me dijo mi madre. Así que no estoy segura de querer saberlo -finalizó sentándose en uno de los sillones individuales. -Bien, entiendo -coincidió su amiga, entendiendo como debía estar sintiéndose ella con toda esa información nueva. -Pero, ¿no sería mejor que averiguaras qué contiene el sobre y luego decidir qué quieres hacer con ello? Helena lo pensó por un momento. No deseaba que nada de su vida cambiara, pues estaba bien como estaba. Pero tampoco podía negar que no le causaba intriga averiguar más sobre ella misma y de dónde provenía. Suspiró, sabiendo que era mejor averiguar lo que contenía el dichoso sobre que quedarse con las ganas el resto de su vida. Rendida, tomó el sobre y lo abrió. Varias hojas de papel de aspecto desgastado con lo que parecía ser trazos de tinta aparecieron en su vista. Era una carta. La tomó y comenzó a leerla en voz alta, pues no tenía secretos con sus amigos. . "A mi querida hija, Helena Georgeanne Genovese. Si estás leyendo esta carta es porque entonces mi apreciada amiga Abigail ha cedido a mi súplica y ha decido contarte la verdad. O algo de la verdad. Y la verdad es que lamento tanto tener que hacer esto, que entregarte a alguien más para que pueda criarte y pueda darte una vida normal y llena de opciones, como te mereces. Lamento tener que apartarte de mi lado, de nuestro lado, para que puedas crecer a salvo. Pero no puedo darte una vida segura hija mía. Debo tomar esta decisión por ti, aunque me cueste mi corazón entero. El sólo hecho de haber nacido en esta familia y siendo mujer, te pone en un riesgo incalculable. Un riesgo que no estoy dispuesta a correr. No espero que lo entiendas ni que nos perdones. Y no te enfades con Abigail, ella es una muy querida amiga mía, la que te ha amado como suya propia desde que naciste y en la única que confío para que pueda cuidar de tí. El amor y cariño de Abigail y Elijah por tí son genuinos, y ninguno de ellos tiene la culpa de esta situación. Hija mía, el mundo en el que nos desarrollamos es cruel y despiadado. Tomé esta decisión por tí cuando no podías hacerlo, incluso sabiendo que no podría tenerte a mi lado. Pero entiendo que algún día crecerás y tomarás tus propias decisiones. Pero tienes que saber, que entender, antes de tomar cualquier decisión, que vivir en un mundo como este implica perder muchas cosas. Confío en que la decisión que tomes será sabía, porque eres nuestra hija. Te amamos con todo nuestro corazón. Oscar y Celina Genovese." . -¿Qué diablos significa esto?
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