Capítulo I El beso

1300 Words
—¡Olivia! —la tierna voz de Jane me detiene justo en los escalones de la entrada del colegio. —Hola, Jane —le doy una sonrisa como saludo. —¿Qué harás el próximo fin de semana? —me pregunta entusiasmada. —Tranquila, apenas es lunes y tú ya quieres que sea otro fin de semana. —Éste fin de semana fue malo, no quiero volver a pasar algo así otra vez. —Hola, Jane —un chico saluda a Jane, ignorándome totalmente a mí. —Ah, hola —le contesta no muy segura—. En fin, ¿quieres que salgamos? Por favor di que sí. —Bien —acepto sin problemas. —¡Yey! Gracias —da un pequeño brinco bastante infantil y estira su brazo derecho mientras que con el izquierdo sostiene sus libros—. Ah, hablando de fines de semana ¿qué hiciste en el tuyo? No evito ponerme roja, porque ¿quién puede no ponerse rojo ante algo incómodo? Así es, nadie. —Nada importante —"aparte de besar a un hombre muchísimo más grande que yo"—. Sí, nada importante. —Entonces, ¿por qué te has sonrojado? —P-Por nada. —Olivia Eriksen, no mientas. Me detengo enfrente de nuestros casilleros y ambas los abrimos al mismo tiempo metiendo los libros de hoy. Me miro en el pequeño espejo que está detrás de la puertilla de metal y acomodo mi flequillo para que quede recto, inclino la cabeza y decido soltarme aquellas trencillas que me he hecho en la mañana, acomodo el pequeño sueter blanco que llevo y finalmente intento bajar un poco mi falda aunque es imposible. —¿Ya me dirás? —me pregunta Jane después de cerrar mi puerta haciéndome pegar un brinco. —Joder, Jane, no hagas eso. Suelta un tierna risa. —Lo siento. —¿Recuerdas que mi padre haría una cena por su trabajo? Ella asiente. —C-Creo que pasó algo que no debía pasar. Abre sus ojos como platos. —Pues habla de una vez o no dejaré de molestar hasta que me digas. —Bien, lo diré solo una vez...yo... —Hola, Jane —Daemon abraza a mi amiga y observo como se besan cariñosamente—. Olivia. —Hermano —le sonrío. ¿Es posible que tu mejor amiga y tu hermano tengan algo? Al parecer sí, y son bastante melosos. —¿Te veo después de clases? —pregunta mi hermano a Jane. —Ajá —asiente luciendo como un pequeña niña, toma de la gorra de Daemon y la acomoda de manera correcta, y suelto una pequeña risa. Es la única que logra hacer que Daemon se vea decente, ella y a veces mamá. —Bien, nos vemos —le dice Jane y planta un beso en sus labios. Daemon se va. —Me alegra que él te tenga como novia, no sé qué sería de él ahora —ambas lo vemos irse y ser un poco tarado con sus amigos. —Sería más tarado, eso es seguro —bromea Jane. Soltamos unas risas y por fin caminamos hacía nuestra primer clase. —¡Cierto! —exclama llamando la atención de nuestros compañeros—. ¿Qué fue lo qué pasó el fin de semana? —Tomen asiento por favor, señoritas —nos llama la atención la señora Eileen. Asentimos. —Te cuento en el segundo periodo —susurro haciendo que solo Jane me escuche. Las primeras clases van lentas, tan lentas que siento que llevo cinco horas en la universidad aunque apenas llevo dos. El timbre suena y tomo mis cosas rápido para salir de Inglés III de una vez por todas. —Corre —habla Jane en burla hacía nuestro segundo profesor en el día. —Señorita Eriksen, ¿podría darme unos minutos? —la voz del señor McLaren me detiene. —Claro —le doy un último vistazo a Jane y ella asiente y sale—. ¿Qué necesita? -le pregunto de la manera más educada posible. —La reseña que ha entregado es de las mejores, felicitaciones —me habla enseñándome el escrito que entregué la semana pasada. —Gracias, de verdad —me siento emocionada. —Ha sacado diez por supuesto, es una excelente estudiante —se acerca un poco a mí poniéndome un poco incomoda. —Gracias, sabía que era bueno mi trabajo pero no a tal grado —sonrío y me acerco cada vez más a la puerta. El señor McLaren se acerca muchísimo más a mí e intenta tomar mi mano. —Espero que siga así durante este curso escolar —me sonríe de manera coqueta. Se acerca más y ahora estamos a menos de un metro de distancia, veo como su mano intenta llegar a mi cadera, debo admitir que el señor McLaren es un hombre joven y bastante, bastante apuesto, pero no podría dejar que quisiera usar aquella ventaja y la de ser mi maestro sobre mí. —P-Pro...fe...sor. La puerta es golpeada fuertemente por unos nudillos y ambos volteamos a ver. Debe ser una broma. —Buenos días, vengo por la señorita Olivia Eriksen, me dijeron que se encontraba aquí. El señor McLaren se aclara la garganta y se aleja de mí tratando de notarse tranquilo, por fin puedo respirar tranquila. —Sí, la felicitaba por su gran trabajo —el señor McLaren entrega el manuscrito—. Es bastante bueno, ammh, señor —indica que le dé su nombre. —Hamilton, Lucas Hamilton.  El profesor asiente y sonríe para después pasar a tomar su asiento. Yo lo miro bastante extrañada. El señor Hamilton sale con mi trabajo en sus manos y yo voy detrás de él. Caminamos hasta la salida y llegamos al estacionamiento donde se encuentra su auto. —Gracias p-por sacarme de ahí —le agradezco mientras paso un mechón de mi cabello detrás de mí oreja. —Descuida, ese sucio tenía que detenerse. Me quedo callada sin saber que decir, ¿debería de reír o darle nuevamente las gracias? —Por cierto, no venía por ti, así que puedes regresar a tus clases. —¿A que ha venido, señor Hamilton? El ríe un poco ¿en burla? Y me deja ver sus blancos dientes. —Dime Logan, es más, mejor Lucas —me sonríe guiñando un ojo mientras enfatiza "Lucas" y no controlo regresarle la sonrisa. —No puedo, usted es bastante... —No, hazlo de verdad, me haces sentir viejo —vuelve a sonreír. Asiento haciendo un pequeño ruidito con mi garganta. —Me tengo que ir —toma mi mano derecha sin previo aviso y la besa—. Tengo una junta, adiós Olivia. El señor Hamilton se sube en su auto, lo enciende y arranca a donde su junta, mientras que yo me quedo atónita ante aquel acto que ha hecho., miro mi mano y extrañamente sonrío, se ha sentido bastante bien, y él es tan...tan lindo. Sacudo mi cabeza ante aquel pensamiento, está mal, el señor Hamilton es compañero de mi papá y vaya, es grande para mí, aunque no sepa su edad sé que es más grande que yo. Camino lentamente hacía el comedor sin dejar de pensar en aquel beso en mi mano y como me ha sacado de aquel momento, muerdo mi labio inferior y reprimo una sonrisa. —¡Hey, Olivia! —Jane corre hacía a mí y toma mi brazo. —¡Hey! —sonrío. —¿Qué te ha dicho el profesor McLaren? —Nada, solo que mi trabajo ha... ¡Mi trabajo! —¿Qué pasa con tú trabajo? —pregunta bastante alterada. —Muy bien Jane, ahora debes ponerme toda la atención del mundo. Ella asiente con los ojos abiertos como platos. —Besé a un hombre mayor.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD