Los nervios me mataban, mis manos, mi frente y todo mi cuerpo sudaba como si estuviera en un sauna, sentía los escalofríos recorrer mi cuerpo cada dos minutos, veía a la gente pasar frente a mí tan rápido que me mareaba, y hasta llegaba a tener alucinaciones de mis padres en aquel aeropuerto. –Listo, pequeña –la voz de Logan me hace pegar un brinco en mi sitio-, ¿estás bien? –S-Sí –sonrío forzadamente. Logan se agacha frente a mí y me ve directamente a los ojos. –¿Aún estás nerviosa? –N-No –empiezo a reír de una manera rara, hasta para mí–. Sí, totalmente asustada, ¿qué pasará si mis padres se enteran? –No pasará nada, Jane te tiene cubierta, tranquila. Su mano toma la mía y lo siento tibio como siempre, dándome una extraña tranquilidad, veo nuestras manos y otro escalofrío pasa por

