Una de sus largas y masculinas manos azotó en mi trasero una vez que bajó mis pantalones de mezclilla negros, haciéndome soltar un grito que puedo apostar se escuchó a pocos metros del baño. -Guarda silencio, gatita, harás que nos descubran -puso su otra mano en mi boca tapándola. Solté un quejido justo cuando soltó otro azote en mi trasero, su mano acarició mis dos nalgas haciendo que el dolor bajara de manera notoria y hasta se sintiera placentero. -Me encantan tus braguitas, tan rosadas y lindas -habla y puedo apostar que lo hace con una sonrisa en su rostro. Vuelve a soltar otra nalgada en mi trasero, y esta vez siento como llega la vibración hasta mi entrepierna haciéndome sentir placer. -Fuiste una chica mala, ¿verdad? Puedo darle la respuesta con un sonido de mi garganta, sien

