Bajamos del avión, todo en San Francisco se ve llamativo, puedo ver por la enorme ventana el bello puente de esta gran ciudad, entonces mis nervios y ansiedad se esfuman casi por completo, sonrío al ver los carros ir y venir de manera natural. -Andando, cariño, tengo que llegar con mi cliente para las tres -Logan me habla una vez que trae las maletas de ambos. -Sí, lo siento -le hablo tomando la mía y camino detrás de él. Llegamos a la salida, y hay una limosina negra con dos hombres de n***o a cada lado de la puerta. -¿Es para nosotros? -pregunto sorprendida. -Logan -una voz masculina se escucha detrás de nosotros haciéndonos voltear. -Ryan, que gusto -habla animado Logan. -Me alegro que hayas podido llegar, estaba a punto de volverme loco si llega... -sus ojos se centran en mí, ha

