Capítulo dos

2323 Words
2 Junio 2013 EMMA. Esto no puede estar pasándome. La vida no puede estar siendo tan perra conmigo. —Emma, cariño, no te escondas.— la voz de Petter me pone la piel de gallina mientras sus pasos se oyen cada vez mas cerca— ¿Quieres jugar, caramelito? Jugaremos, solo deja que te encuentre. Cierro la puerta del armario y rezo porque no me encuentre en mi estúpido escondite. Aprieto con fuerza la lampara que cogí de la mesita de noche y me preparo para lo peor. Por nada del mundo pienso dejar que me ponga un dedo encima. Antes lo mato. LA boda fue un fracaso y mi intento de huir fue interrumpido por los guardias que mandaron poner en la puerta. Los odio. Odio lo que me han hecho y en lo que han convertido mi vida. Sin darme tiempo a reaccionar, la puerta se abre y soy arrastrada hacia el exterior. La lampara cae al suelo y toda mi esperanza se va a la mierda. —Ahora si. Serás mía en todos los aspectos. —me empuja contra la cama y se abalanza sobre mi. —¡Ni se le ocurra tocarme, viejo asqueroso!—grito y pataleo tratando de quitarlo de encima. Me tiene dominada y mis intentos de librarme de el son inútiles. En estos momento me maldigo por haber dejado de hacer ejercicio. Me vendrían bien esas clases de boxeo que daban en el gimnasio. —No te resistas, pequeña Emma, no sabes cuanto tiempo llevo esperando esto...—acaricia mi escote—. Esos ojos verdes me cautivaron desde que cumpliste trece, ahora, con tu padre muerto, nadie me impedirá hacerte mía. Cierro los ojos ante la mención de mi padre y la rabia llega a mi sistema. Me siento impotente cuando de un tirón rompe mi vestido y me deja casi desnuda frente a su mirada de deseo. Estoy asqueada conmigo misma, siento asco en cada parte que sus manos tocan de mi anatomía. Aprovecho que empieza a desabrochar su camisa y lo empujo tratando de huír, cosa que solo desemboca en una gran bofetada. Esto va a dejar marca. —Ahora, caramelito, prepárate para una gran noche... Despierto de golpe y caigo de culo de mi cama. Era una pesadilla. Solo era una maldita pesadilla y siento como mi sudor empapa el pijama que llevo puesto. Trato de regular mi respiración y me siento apoyando mi espalda contra la cama. Entrecierro mis ojos acostumbrándome a la luz que entra al abrirse la puerta y veo al protagonista de mis poco agradables sueños entrar por ella. —¿Qué cojones haces aquí?—me levanto de golpe y me dirijo a correr las cortinas. No me gusta su cercanía. —Tranquila, caramelito. Solo venia a hablar contigo. Relame sus labios mientras me mira y caigo en cuenta de que mi pijama no es la mejor opción para llevar puesta delante del hombre que parece quiere violarme. Cojo la bata de satén que hay a los pies de mi cama y lo encaro. —Habla entonces.—comento cansada. Tambien traté de convencerlo de no casarnos. Pero, el dice estar enamorado de mi. —Estoy intentando hacer esto por las buenas, Emma. Se que puedo hacer que me quieras. —No veo nada de bueno en obligarme a casarme contigo. ¿No crees que veinticinco años es demasiada diferencia?¿En serio crees que puedo enamorarme de alguien como tú?—espeto de mala manera, soltando todo mi veneno. —Te casarás conmigo quieras o no. Me importa una mierda la edad, serás mia, vete haciendo a la idea.—agarra mi brazo y todo en mi se pone en alerta. —No te confundas—rio con burla—. Puedes obligarme a casarme contigo, incluso puedes obligarme a vivir a tu lado. Pero, jamás, y escúchame bien, nunca te perteneceré ni te amaré. —No tientes a tu suerte, pequeña estúpida.—su agarre en mi brazo aumente de intensidad. Su mirada esta desorbitada y realmente me asusta. ¿Sería capaz de hacerme daño? —Sueltame.—hablo con toda la tranquilidad que puedo en estos momento. No quiero que su enfado aumente, no cuando no hay nadie en esta casa que pueda defenderme. Algo en el parece reaccionar y mira su agarre sobre mi antes de fruncir el ceño y soltarme. —Lo siento.—suena realmente arrepentido. Sin decir nada mas, sale de mi habitación y solo entonces, suelto todo el aire contenido. Me siento sobre la cama tratando de calmar mis nervios. Petter tiene el poder de alterar cada parte de mi cuerpo, me aterra su sola presencia. Es un hombre tan extraño... Siempre me miró como un hombre casado no debería de mirar a una niña. Miles de veces escuché a papá discutir con el sobre ello, mi padre sabía que sus intenciones conmigo y la atención que me daba no era la adecuada. Procuraba no quedarme a solas con el y jamás me separaba de papá cuando iba a sus reuniones. Todo empeoró el día que mi padre murió. Esa fue su oportunidad de acercarse a mi, cosa que Eleonora aceptó encantada. Tras este magnifico despertar me doy una larga ducha. Me pongo unos jeans y una camiseta blanca del armario y me calzo mis converse rojas. Busco entre los papeles de mi escritorio y meto en mi bolso los que necesitaré hoy en la universidad. Tras eso salgo corriendo y subo en mi bebé color rojo y pongo rumbo a la universidad. Entre clase y clase, hablo con Alexa sobre nuestra idea de salir de fiesta esta noche e intercambiamos opiniones sobre algunos proyectos. A la hora del almuerzo, las gemelas se nos unen en el campus y nos sentamos en la cafetería. Alexa y yo estudiamos la carrera de artes y diseño. Noah estudia magisterio infantil, mientras que, Nina esta en la carrera de enfermería. —Podemos ir todas de n***o. Como Spencer, Hannah, Aria y Emily de funeral en Pequeñas Mentirosas. ¿Habeis visto esa serie? Voy por la temporada cinco y creo que mi cabeza explotará si no descubro quien es ¨A¨. —Por favor, Lexi. Deberías empezar a ver series de verdad como Juego de Tronos.—contesta Nina. —¡Pequeñas mentirosas es la mejor serie del mundo, no esa cosa llena de dragones y reinos!—contraataca mi pelirroja amiga. —Ni siquiera oses comparar esa mierda con Juego de Tronos. —¡Oye, ya! La idea de ir de n***o me parece genial.—las calla Noah y le sonrío en agradecimiento. Todavía no se que haría sin mis amigas. Muevo mis caderas al ritmo de Imagine Dragons mientras aplico el rimel sobre mis pestañas. El día pasó rápido y la hora de salir esta casi al caer. Miro los conjuntos negros que hay sobre la cama y llevo un dedo a mi barbilla de forma pensativa. No es como si fuese una noche especial pero mi abuela solía decir que siempre debía salir a la calle como si fuese a encontrarme con el amor de mi vida o como si tuviese que enfrentar a mi peor enemiga. Siempre vestida para matar. Es por ello que elegí estudiar arte, mi abuela era una apasionada de la moda y la pintura. De ahí mi amor por dibujar. Finalmente, me decido por un vestido de escote ajustado y falda en flecos que se mueven de manera graciosa cuando doy vueltas. Me pongo unas sandalias negras y unos pendientes color oro que junto a mis labios rojos dan luz y vida a mi rostro ya que decidí recoger mi pelo en un moño bajo dejando algunos mechones sueltos. —¿Vas a salir? La voz de Deborah me hace pegar un salto sobre mi sitio. Giro hacia ella mientras aplico mi perfume y la veo apoyada en el marco de mi puerta. No puedo creer que a las once de la noche ella siga subida en esos tacones de metro y medio. Debe de tener los pies hechos un horror. —Sip.—contesto mientras cojo mi bolso y me encamino hacia donde se encuentra. —Ten cuidado. No querrás que las revistas hablen sobre la futura señora Coleman pillando un pedo en una discoteca. —Me importa bastante poco. Pero gracias por tu preocupación, Debby.—suelto con toda la ironía que mi ser me permite. Mientras Deborah me ha entretenido, me ha llegado un mensaje de Alexa diciendo que está esperandome con su coche en la entrada de casa. Bajo rápidamente, lo menos que quiero es que Eleonora me monte una escenita como la que acaba de hacer su hija. Salgo de casa y monto en su BMW X6 M blanco. Los padres de Alexa son algo así como los reyes del sector farmacéutico en Los Angeles. El dinero no es para nada un problema para ella aunque su única pasión sean los coches grandes y blancos. —¡Ya me iba a ir sin ti!¿Qué estabas haciendo?-arranca el coche y ponemos rumbo hacia Avalon. Nuestro pub por excelencia. —La considerada de mi hermana me entretuvo advirtiéndome de que sería un gran escándalo verme en las revistas semanas antes de casarme.—bufo molesta al recordarlo. —Algún día arrancaré las extensiones rubias de esa cabeza de chorlito.—frunce el ceño mientras para en un semáforo y poco después estaciona frente a Avalon. Cuando bajamos del coche, observo que está vestida para matar a cualquier hombre de un infarto. Alexa ya es una chica explosiva de por si por el hecho de ser pelirroja. Sus ojos son grises y gatunos y su maraña de pelo rojo la hacer verse como alguien a quien los tíos no se atreven a acercarse por miedo a ser rechazados. Si a eso le sumas la falda de cuero negra y el top transparente que lleva puesto, tenemos toda una bomba de mujer. —¿Sois mis amigas o modelos de Victoria's Secret? Nina silba al vernos aparecer en el reservado donde ya se encuentra junto a su hermana. Un vestido de espalda descubierta adorna su pequeño cuerpo. Al igual que su hermana gemela, ellas no deben medir mas de metro sesenta. A pesar de ello, son increíblemente guapas a sus diferentes maneras. Mientras que Nina tiene un estilo mas provocativo, Noah es mas discreta y aniñada. Esta ultima lleva unos pantalones negros entubado junto un top con brillos combinando con su cinta del pelo. —Si que os habeis tomado enserio lo de venir a lo Pequeñas mentirosas.—bromeo. Nos sentamos en nuestra mesa de siempre y pedimos unos cócteles. Es un momento de la noche, Noah saca un sobre y me lo entrega. Las miro extrañada y lo tomo entre mis manos. —¿Qué habeis hecho?-pregunto con cautela. Una idea de estas tres no puede ser buena. —Puedes considerarlo como una vía de escape o como la solución a toda esta mierda. Ábrelo.—una sonrisa adorable que amenaza con problemas adorna las caras de las tres. Abro el sobre y me sorprendo al ver un billete con destino a España para el día de después de la boda. Junto a el, viene una nota de mi hermano diciendo que me esperará y que no dude ni un segundo en largarme de allí. —Sois unas perras conspiradoras. —Haz caso al bombón de tu hermano y lárgate lejos.—me anima Noah. —Sabéis que Eleonora me mataría. Y es la verdad, esa mujer me mandaría a buscar hasta debajo de las piedras con tal de que cumpla su voluntad. Por mas que ellas y Oliver insistan en que me fugue o que no me presentara el día de la boda, no soy lo suficientemente valiente para hacerlo. Aunque haya pasado por mi mente miles de veces, soy demasiado cobarde. —Vamos, Emms, no queremos verte mandar tu futuro a la mierda—Lexi agarra mi mano reconfortandome—.Solo guárdalo. Por si cambias de idea. —Si seguís recordándomelo me pondré a llorar aquí mismo. —¡Eso si que no! ¡Afuera lo malo!—grita Nina mientras bebe todo su vaso de una. Ella iba a acabar muy mal esta noche, lo presiento. Juntas, nos dirigimos a la pista de baile donde, al poco tiempo Alexa ya se encuentra ligando con un chico. Ella nunca cambiará. Bailamos gran parte de la noche, hasta que, como era de esperar, Nina comienza a sentirse mareada. Típico cuando sales con una absorbe alcohol en potencia, nunca sabes cuando va a explotar. Resulta que, Nina, tiene algo así como un imán hacia los zapatos del portero. Siempre acaba vomitando sobre ellos. —Juro que te compraré unos nuevos, Adrián. —Noah y yo lo miramos suplicantes. Debe estar hasta los huevos de nosotras. No se porque pero mi mirada se centra sobre el chico con el que, hasta hace unos minutos, hablaba animadamente. Sexy. —Que sea la ultima vez, Clayton. ¡Controlen a esa pequeña esponja, por dios!¡No sé cómo tanto vómito sale de ella!—refunfuña mientras entra al local a limpiarse. Echo un ultimo vistazo al chico, el cuál, sé da cuenta y me mira divertido. No se si son efectos del alcohol, pero, este hombre está muy bueno y mis hormonas algo alteradas. Ojalá mi futuro marido fuera igual que el, me casaría con gusto. Sus ojos azules me recorren de arriba a abajo y me digo que debo irme de aquí antes de lanzarme sobre el. Salgo de mi pequeño trance y me centro en ayudar a mis amigas a sacar a Nina de aquí. No sin antes, recibir un guiño de ojo por parte del Dios griego que tengo enfrente. Después de todo, el vómito de Nina ha sido beneficioso. Llamémoslo... El vómito de la fortuna.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD