Melek Desde que salimos de casa, Enzo ha estado actuando muy raro. No deja de hacer llamadas a no se quién y tampoco me deja sola por más de cinco minutos. Llevamos un día aquí y solo he podido visitar dos tiendas de ropa, digo, no es que me importe mucho pero se supone que vinimos a eso. Ni siquiera podemos salir a dar un paseo por alguna plaza, Enzo siempre se excusa con que le duele demasiado la cabeza y cuando le he dicho que puedo ir sola y él se quede en el hotel descansando, no me lo permite. —Lo lamento Enzo, pero me siento asfixiada—murmuro en su oído. Gracias al medicamento que le administré en su trago la noche anterior, está profundamente dormido. No me juzguen, tuve que hacerlo. La noche anterior después de llegar de una de las tiendas que visitamos, me pidió tener intim

