Melek Salgo con prisa de la habitación recorriendo el estrecho pasillo que llega hacia el otro lado de la cabaña, mientras mi corazón late acelerado y mi mente se llena de preguntas. Preguntas de las cuales por el momento, no encuentro respuesta y tampoco me voy a detener para encontrarlas. Con manos temblorosas me deshago del candado y las cadenas que protegen la puerta de madera. Lo que veo al abrir la puerta, me deja pasmada. ¡Dios mío no! Gianna se encuentra tendida en el suelo, doblándose de dolor, aterrada al ver cómo la sangre brota de entre sus piernas. —¡Melek!—mi nombre sale de su boca en un grito desgarrador—No quiero perder a mi bebé—solloza cuando me acerco hacia ella, ¿¡Qué debo hacer!? si la muevo en este estado es posible que lo pierda, pero si no lo hago, también. —

