Kaan —¡Ah!...¡Sí!—sus gemidos me tienen delirando—¡Uy! sí...justo así... —¡Carajo nena! me vuelves loco—gimo mientras me muevo lentamente dentro de ella, no sé que pasó en aquella cena que tuvo con Melek pero mencionó que estaba estresada antes arrojarse a mis brazos. Y ahora estamos aquí, disfrutando de una buena sesión de reconciliación como ella le llama a hacer el amor conmigo. —¡Más rápido Kaan!—la obedezco y aumento el ritmo de mis estocadas, tomándola por las caderas para llegar más profundo—.¡Ah! ¡Dio!—exclama alto con ese marcado acento italiano que me excita más de ser posible. Acerco a mi boca a sus montes que ahora están mucho más llenos gracias al embarazo, succiono su pezón como si de un bebé hambriento se tratara, lamo, chupo y mordisqueo, mientras escucho a mi hermosa

