Con el rostro avergonzado, el teniente terminó la muestra de afecto y se alejó. Sharon quería acribillarme con la mirada. —¿Puedes ser un poco más explícita? —Milnay bajó la mirada, caminó hacia la puerta. Cada uno se fue retirando, nadie dijo nada al respecto, nos quedamos solas; Sharon sentada en la mesa esperando una respuesta de mi parte y Yajaht esperándola en la puerta. —Me siento perdida —comenté. —Son bastante raros, y veo que no me dirás nada, por ahora… Entendido. Se acercó para hablarme al oído a una distancia prudencial, evitando ser escuchada por su escolta personal. Si supiera, pero la conozco y era mejor decirle. Sonreí. » Ese hombre me intimida bastante. —Sharon, él fue tu novio por muchas décadas antes de casarte. Lo dejaste para contraer nupcias con el príncipe del

