Sharon, siempre saca conclusiones que a nadie se le ocurrirían, no obstante, eran fundamentales, Yajaht soltó una carcajada y las tres lo miramos. Esa expresión lo hacía ver un hombre juvenil, dejó a un lado ese rostro de ser implacable, parecía un niño. Hay infinitas cosas por saber del planeta y mi hermana nada más piensa ¿en el ciclo menstrual? Quería enojarme, pero era imposible. Milnay me miró con el ceño fruncido. —Es un tema de anatomía, es el ciclo del sangrado femenino. —Le expliqué. —Créeme, ya no me agrada Alma, ¿te imaginas? Menstruar por milenios, ¡me muero con los cólicos! Noooo, aquí la naturaleza es mucho más injusta, que la Tierra con nosotras —comentó Sharon. —Nada más nos llega el sangrado cuando nos casamos y es en el tiempo estipulado por la naturaleza, ella nos lo

