Volvió a arrugar su frente, me subí a la moto y Sharon me imitó, no dejé de mirarla hasta que asimiló el comentario. —¿Nosotros? —Hacemos lo mismo, estamos matando nuestra propia alma, ¿desde cuándo dejaron de decirse te amo?, estuve dos años con ustedes Milnay y nunca escuché esa palabra salir de sus bocas, y sé que darían su vida por sus familias. —No entiendo, la intimidad ha mejorado mucho, alteza. —susurró lo último. —Aún no es tiempo de entender madre. —Milnay se sentía perdida, le sonreí a su hijo. —Nos vemos pronto. —aceleré, tenía el corazón a mil. Una voz me detuvo antes de pasar la burbuja transparente, mi hermana miró atrás y sé que Yajaht le movía el piso ya sea por el pasado en ellos y no lo quiere reconocer. Una pantalla se materializó ante mí. —Majestad, debe espera

