—Se supone, ellos. —Me señaló—. Son la reencarnación de los antiguos reyes, no creo que tengan eso en la memoria. Después de todo. —Me miró Procyxon—. Hiciste un gran favor al matarlos a todos. Jerónimo arrugó su frente, buscó mi mirada, pero yo no lo hice, no le aparte la mirada a su padre. Quien volvió y se acercó a mí para acariciarme el rostro, una vez más los puños de Jerónimos se comprimieron. » En fin. No sabía qué planeta nos tocaría y en una próxima reunión el rey nos lo informaría. Uno de los planetas me llamó la atención, por eso fui a conocerlo… Y se me fue revelado, por eso debía ser mío, solo mío. Luego los convencí para ir a una expedición. —Su mirada era macabra—. No sé cómo supiste, adivinaste lo que planeaba. —Un espectro se nos metió en el interior de cada uno. —resp

