Cap 24. Si tú puedes, yo puedo

3242 Words
Apenas hablé con las chicas camino a casa… ellas sí que iban hablando pero ni siquiera le prestaba atención a su conversación- - ¿Qué dices Desi? ¿Nos apuntamos? – me dijo Bea moviendo su mano delante de mi cara. Creo que se habían dado cuenta de que no les prestaba atención. - Que si os venís a mi casa mañana a la piscina, mi padre hará barbacoa – dijo Sara. - ¡Claro! – dije con demasiada efusividad. – Aunque… ¿irán también los chicos? – eso último lo dije un poco menos emocionada. - A la barbacoa no… ¿crees que sería un problema que viniesen un rato por la tarde? - No quiero que dejéis de hacer planes con los chicos por mí… sois mis amigas y además siempre estáis todos juntos… creo que puedo soportarlo – dije. - Bueno puedo tantear a mi primo y te aviso por la mañana de si vendrá o no. - No te preocupes Sara, él es parte del grupo y siempre quedáis todos juntos… Creo que puedo manejarlo o al menos lo intentaré – me quedé un poco pensativa. – Prometo no hacer ninguna escenita – dije sonriendo levemente. - Mejor prométeme que sonreirás al menos un poquito – dijo Sara cogiendo mis manos – llevas sonriendo desde que llegaste aquí y nos conocimos, tienes que volver a sonreír por favor, Desi. - Cris me dijo justo lo mismo justo antes de que… antes de separarnos en la puerta de la discoteca – una lágrima resbaló por mi mejilla. - Nena… - dijo Bea frenando en seco y abrazándome – tu sonrisa ilumina allá donde estés… sabes que nunca me ha gustado cuando dejas de sonreír. Solo intenta que esa sonrisa preciosa vuelva pronto. Sara se unió al abrazo asintiendo con la cabeza en señal de que opinaba igual que Bea. - Gracias, chicas… seguro que después de descansar esta noche estaré mejor. Siento que hayáis tenido que terminar vuestra noche antes de tiempo por mí. - Las amigas están antes que los novios – Sara se rio. Unos minutos después llegamos a la esquina de la calle de Sara, Bea y yo la acompañamos hasta la puerta y cuando entró nos fuimos a casa. - Bea… ¿qué he hecho mal? - No has hecho nada mal, nena… y lo siento por lo que voy a decirte, pero él tampoco ha hecho nada mal. De hecho, creo que ha sido muy atento al pensar más en ti que en él mismo… los chicos no suelen hacer eso, cuando quieren algo van a por ello. - ¿Y si no quiere verme después de lo de hoy? - ¿Y tú quieres verle a él? – dijo Bea. - Claro que quiero verle –éramos amigas desde pequeñas, pero aun así me sonrojé. – Quiero verle… quiero volver a hablar y reírme con él como estos días… abrazarle… besarle… ¿Crees que sería buena idea mandarle un mensaje? - Desi… estoy segura de que él también quiere volver a verte, pero no creo que sea buena idea escribirle esta noche. Llegamos a casa, todos estaban ya durmiendo así que nos aseamos y nos cambiamos de ropa en silencio, y nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos levantamos tarde. Recordaba haber soñado con Cris y haberme despertado llorando. Tenía un poco de ojeras, me sentía descansada pero también sentía que me faltaba algo, no me sentía completa. Después de desayunar me quedé en el patio de la casa ayudando a Carol con algunos quehaceres. Bea se asomó desde la ventana del dormitorio en el primer piso: - Desi, ¿dónde tienes tu móvil? – me gritó. - En el bolso, creo que está detrás de la puerta del dormitorio – le dije sin darle demasiada importancia, y su cabeza desapareció por la ventana mientras yo ayudaba a doblar unas sábanas. - Desi… - Volvió a llamarme Bea desde la ventana unos minutos después - ¿Puedes subir un momento? - Claro, ahora subo cuando termine de recoger esto con tu madre – le sonreí a Carol, me sentía a gusto con ella. - Déjalo, ya termino yo. Ve a ver qué le pasa a mi hija y aprovechar para ir preparándoos. Antonio y yo os dejamos en casa de Sara cuando nos vayamos a ir. Subí las escaleras. Y ahí estaba Bea en la puerta de la habitación con mi móvil en la mano y una gran sonrisa en la cara. - Seis mensajes… tienes seis mensajes sin leer… ¿Por qué nunca estás atenta al móvil? - Porque anoche ya hablé con María y mis padres, y estoy de vacaciones contigo… así que aparte de Lidia o Julia no sé quién más podría escribirme… y nada de eso es urgente como para llevar el teléfono en el bolsillo a todas horas. - ¿Ah no? ¿seis mensajes y no crees que haya nada urgente? – me dijo extendiendo la mano para darme mi teléfono. - ¿Los leíste? – ella negó, saliendo de la habitación y cerrando la puerta para darme un poco de privacidad… qué raro en ella, nunca hacía eso. Desbloqueé el teléfono y lo vi: “6 SMS de: CRIS”, si fuesen de diferentes remitentes no pondría de quién eran… todos los mensajes eran de él… le di a abrir sintiéndome ansiosa y los leí por lo menos ocho veces seguidas: CRIS: “Desi… perdóname por lo de esta noche. He sido un cobarde. Desde que te conocí sólo quiero estar contigo a todas horas. Eres increíble y maravillosa y estar contigo me hace feliz.” “Sabes que siempre te digo que tú eres la que tiene que marcar el ritmo, y quiero recordártelo de nuevo. Quiero estar contigo nena, aprovechar el tiempo al máximo contigo.” “Me duele haberte hecho llorar y quiero que vuelvas a sonreír, no por mí sino por ti. Tu sonrisa me iluminó cuando nos conocimos y quiero volver a verla.” “Quiero verte cada día de los que estés aquí. Sé que después te marcharás, pero estando aquí necesito verte, ver tus preciosos ojos verdes y tu preciosa sonrisa. Quiero sentir tus brazos rodeándome, tus labios en los míos y tu calor.” “Te extraño desde el momento en el que te subiste al coche en el mirador y no volviste a hablar. He estado toda la noche escuchando tu CD, recordando cómo bailabas y lo maravillosa que te veías anoche.” “Te extraño nena y me gustaría volver a verte… aunque lo que más quiero es que me perdones por dejarte ir anoche y no decirte todo esto a la cara. Perdóname y no me odies por favor.” La puerta de la habitación se abrió despacito después de unos 15 minutos y Bea asomó la cabeza… la miré a los ojos y noté algo de duda… - ¿Estás bien? – dijo ella esperando alguna reacción por mi parte. Sonreí, pero no necesité forzar la sonrisa, me salió de forma natural al ver la cara de Bea. Ella abrió más la puerta de la habitación para poder entrar y noté que se me humedecían los ojos. Ella se sentó en la cama a mi lado e instintivamente le pasé mi teléfono para que ella leyese los mensajes por sí misma. Ella también sonrió y me abrazó después de leerlos. - Desi… son mensajes de las 7h de la mañana, ¿vas a responderle? - Oh mierda, ¿en serio? ¿de las 7h de la mañana? No me había dado cuenta… Quiero responderle, pero no sé qué decirle… ojalá se pudieran enviar besos y abrazos por SMS… - Te dejo un rato para que respondas, pero en media hora nos vamos a casa de Sara y aún tenemos que prepararnos. Me dejó sola en la habitación. Le di al botón de responder y empecé a escribir. Escribí y borré cada cosa que se me ocurría, hasta que me salió un mensaje lo suficientemente decente y acorde con lo que sentía… ufff qué difícil era expresar tantas cosas como sentía en un SMS. “Yo también extraño tus caricias, tus besos y tu calor. Nunca podría odiarte. Yo también quiero seguir viéndote cada día mientras esté aquí.” Después de enviar el mensaje me puse un bikini de rayas azul y rosa, la braguita se ataba en las caderas y el top era tipo bando atado a la espalda, y por encima un vestido playero atado al cuello. Al salir de la habitación vi que Bea ya se había cambiado, así que estábamos listas. Cogimos nuestras cosas y salimos a la calle, a los pocos minutos salieron los padres de Bea y nos montamos en el coche. En casa de Sara nos lo pasamos genial, su familia era maravillosa, sus padres encantadores y su hermano Rubén también, aunque fuese mayor se notaba que quería mucho a Sara. Después de comer Rubén se fue con sus amigos y los padres de Sara se iban al cine, así que nos quedamos solas en la casa: piscina, sol y chucherías a montones. Cuando por fin nos quedamos solas en la piscina, Sara se puso un poco seria: - Esta mañana me escribió mi primo para preguntarme por ti, Desi. Yo flotaba en el agua mirando al cielo y al escucharla hundí mi cuerpo en el agua hasta poner los pies en el suelo y me acerqué andando hacia donde estaban Bea y ella sentadas en el bordillo. - Me escribió de madrugada – dije – pero no he visto los mensajes hasta un rato antes de venir a tu casa. - Me lo dijo… pero a mí también me escribió temprano así que… - me miró con una media sonrisa impaciente. No dije nada, pero Bea me salpicó agua con el pie, lo que me hizo sobresaltarme porque no lo esperaba: - ¿Qué? – dije. - ¿Cómo que qué? Obvio que estás mejor que anoche… - dijo Sara – Pero ¿qué te dijo? ¿qué hiciste? ¿le contestaste? - Dijo que había sido cobarde, que me extrañaba y que quería seguir viéndome, quiere que le perdone por haberme dejado marchar ayer y por… bueno, por decirme todo eso en mensaje y no cara a cara. - ¿Le contestaste? ¿te apetece verle? – dijo ella más sonriente que antes. No contesté, sólo sonreí y me metí en el agua buceando hasta llegar donde la piscina era más profunda, salí a la superficie y volví a tumbarme flotando en el agua… me sentía feliz, seguramente por la noche quedaríamos con los chicos y entonces podría verle. Oí que las chicas pusieron música, ellas eran más de tomar el sol y yo más de estar dentro del agua, flotaba bocarriba un rato, me sumergía, y me ponía bocabajo otro rato apoyándome en el bordillo, también buceaba y bailaba en el agua al ritmo de la música. Me encantaba, era feliz dentro del agua. Estaba flotando bocarriba con los ojos cerrados por el sol y, de repente, unas manos taparon mis ojos. Automáticamente me sumergí en el agua para separarme de quién fuese y me giré para quedar mirando hacia donde pensaba que estaría esa persona. Me había asustado, no había notado a nadie acercarse. Sara y Bea no me harían eso… tenía que haber venido alguien más…mi mente iba a mil por hora, pero mi corazón también. Abrí los ojos sin haber sacado aún la cabeza del agua y vi unas manos que casi me rozaban. Sabía quién era, pero ¿qué hacía aquí? ¿cuándo había llegado? Me estaba sonriendo y yo le sonreí de vuelta. Sus manos agarraron mi cuerpo para acercarme a él: - Lo siento mucho, Desi – susurró a pocos centímetros de mi cara. Enrosqué mis brazos alrededor de su cuello y mis piernas en su cintura y le besé como si hubiésemos estado sin vernos meses. - ¿Qué haces aquí? ¿cuándo has venido? Busqué a las chicas con mi mirada, y aunque no tenía ni las gafas ni las lentillas puestas, vi que estaban en el porche de la casa con dos chicos que supuse que serían José y Miguel. - Cuando se fueron mis tíos Sara me escribió. Llevo un rato mirándote ahí flotando en el agua, ajena a lo que pasaba a tu alrededor. Tan tranquila, tan hermosa… - Me encanta tumbarme en el agua… aunque ahora estoy mejor que cuando estaba sola. - Desi… perdóname por lo de ayer… no quería dejarte sola, pero noté que no querías estar conmigo en ese momento, creí que con las chicas estarías mejor. – Hizo una pausa, y noté como tragaba saliva, nervioso – No te estaba rechazando, créeme que jamás te rechazaría, pero no quiero que tomes una decisión precipitada. - Mierda Cris… así dicho parece que soy una cría – se fue toda la felicidad que sentía en ese momento. Y le empujé un poco para alejarme de él, pero no me dejó separarme. - Yo no he dicho eso. Si pensase que eres una cría no estaría contigo. Eres más mujer de lo que son muchas chicas de tu edad. Lo único que digo es que las chicas valoráis mucho la primera vez y debería ser especial. - ¿Y tú no quieres que sea contigo? – pregunté casi en un susurro, temiendo su respuesta. - Mierda, lo estoy estropeando todo… - dijo soltándome y tapando su cara con una mano. – Desi… me gustas muchísimo y… deseo todo de ti… Créeme que me sentiría muy honrado de que decidieses que tu primera vez fuese conmigo, pero nos queda una semana de estar juntos y después quien sabe si nos volveremos a ver, por eso quiero que lo pienses bien y que no tomes una decisión apresurada. – Hizo una pausa – Desi, nunca he sentido por nadie lo que siento ahora mismo por ti, ni siquiera con mi ex… Eres, sin dudarlo, la chica más especial que he conocido en mi vida y… tengo miedo. - ¿De qué tienes miedo? – dije acariciándole la mejilla. - De no ser suficiente para ti, de hacerte daño, de no estar a la altura de lo que mereces… Mereces el universo entero Desi, mereces ser la reina para el hombre que esté contigo… y al separarnos no voy a poder ser el hombre que te dé todo eso. No dije nada… durante unos minutos sólo nos miramos a los ojos sin decirnos nada. Tenía razón, en unos días nos separaríamos, él tenía su vida aquí y yo la mía en Madrid, ninguno de los dos se plantearía cambiar eso por un amor de verano, al menos yo no… y el único nexo de unión entre los dos era Bea, sabía que podría venir con ella a su pueblo siempre que quisiera pero no podía hacer que una relación dependiese de eso… lo que sea que estuviésemos viviendo Cris y yo terminaría en una semana y ambos lo sabíamos. Le agarré de la mano y fuimos hasta el bordillo de la piscina donde había un poco de sombra. Salí de la piscina y me senté en esa sombra con los pies en el agua, él se sentó a mi lado. - Necesito contarte algo… - le dije, y él me tomó de la mano y asintió para que yo empezase a hablar. Titubeé un poco antes de empezar, me costaba sincerarme, pero sentía que tenía que hacerlo con él – Cuando estaba en el instituto me enamoré de un chico, fuimos muy buenos amigos, en realidad resultó que ambos estábamos enamorados, aunque yo no supe lo que él sentía por mí hasta mucho tiempo después. Quería que él fuese mi primer beso y mi primera vez. Pero sin tener nada más que su amistad, se convirtió en mi primer amor y… en el primer chico que rompió mi corazón. – Respiré hondo, seguía mirando al agua y moviendo mis pies un poco nerviosa, no podía mirarle a él, si lo hacía no podría seguir hablando. – Todo lo que he vivido y sentido contigo estos días es lo que quise hace unos años vivir y sentir con él… Pero ahora eso no importa, y lo único en lo que puedo pensar es en lo feliz que me hace estar contigo y vivir y sentir todo esto contigo… - le miré un segundo y volví a mirar al agua – Cris, despiertas en mí sensaciones que no sé explicar, quiero sentir tus manos por todo mi cuerpo y seguir explorando nuevas sensaciones contigo, y si eso me lleva a entregarme a ti al completo por primera vez pues quiero dejar que ocurra… en definitiva, no es algo que busque desesperadamente, ni que haya decidido contigo sí o contigo no… solo quiero que si llega el momento dejemos que suceda… ¿crees que ambos podremos con eso? Puso su dedo índice bajo mi barbilla y me hizo levantar la cara y girarla hasta que nuestros ojos se encontraron. - Si tú puedes, yo puedo… nena, soy todo tuyo y haré todo lo que quieras. Busqué a mis amigas con la mirada… ni idea de lo que hacían porque de lejos casi no veía sin gafas ni lentillas, pero sí que llegué a ver que tanto ellas como los dos chicos estaban apoyados en la barandilla del porche mirando hacia donde estábamos Cris y yo. Eso me hizo sonreír un poco avergonzada, era imposible que hubiesen oído la conversación pero ¿habían estado mirando todo el rato? Seguro que sí, al menos Sara y Bea. Quería que dejasen de mirarnos, así que le di un beso rápido a Cris y me volví a meter en el agua, él se quedó sentado en el mismo sitio, mirándome… no tenía ni idea de lo que estaría pensando pero a veces le veía sonreír. Pasamos la tarde en la piscina los seis. Nos divertimos mucho y hablamos de salir después a cenar y a la discoteca a bailar, así que sobre las 20h o así nos íbamos a ir a casa a ducharnos y a arreglarnos. Cris dijo que nos acercaba en el coche pero Bea prefería ir en la moto de José, así que sólo yo me subí al coche con él y me llevó a casa por un camino largo dando vueltas por calles que empezaban a llenarse de gente. Tardamos como 20 o 25 minutos en hacer un trayecto que en coche no llegaba ni a 5 minutos. Pero no me importó, me encantaba ir con él en el coche, con la música a tope y las ventanillas bajadas. Él era del pueblo, casi todos le conocían, pero a mí no y sentía muchas miradas puestas en mí, quizás preguntándose quién sería yo o qué hacía con él, pero me daba igual, yo me sentía feliz a su lado y eso era lo único que me importaba.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD