Hera.
Y así fue, luego de un rato en la fiesta me fui junto con ellos en el Cadillac de Brandon y nos fuimos en dirección a ese lugar. Así que en cuanto llegamos simplemente subimos al hermoso y gigantesco yate de los Lancaster, que luego de minutos comenzó a marchar sobre el mar.
Hay mucha gente con sus típicos trajes caros y sus sonrisas llenas de suficiencia y alegría. Nos acercamos hasta donde se encuentran Kenia y Vladimir quienes al vernos sonrieron ya que en ese momento se encontraban juntos.
—Señorita Ambrosetti —Vladimir se acercó y me saludó dando dos beso en mis mejillas.
—¿Cómo estás, Vladimir? —desvié la mirada hasta la mujer —, ¿Kenia?
—Muy bien, Hera —ella me regaló una pequeña sonrisa y cruzó miradas con Nina y Brandon —. Gracias por venir.
—De nada —Brandon le regaló una sonrisa.
—Oye Brandon debo hablar contigo —avisó Vladimir.
Ellos se retiraron.
—Bueno disfruten las fiesta —Kenia sonrió —. Iré a ver cómo va todo por la cocina.
—Claro.
Ellas se fue y nosotras nos quedamos allí mirando a nuestro alrededor. Hay mucha gente que conocemos en este lugar y varias nos saludaron. Entre esas Anton y su ex ¿No habían terminado? porque los veo muy acaramelados ¿Será que volvieron? Pero hace horas me dejó en claro que sigue siendo su ex. En ese momento vimos qué Brandon se acercó con tres vasos y una botella.
—¿Jack Daniel's? —Brandon mostró la botella de Whisky.
Él chico nos sirvió dos vasos uno para mí y otra para Nina.
—Hay trajes de baño en las habitaciones, deberíamos entrar a la piscina —propuso Nina.
—Ay si, me parece bien. Me encanta nadar.
Los tres nos fuimos por el pasillo lleno de gente y luego bajamos por las escaleras para ver lo que hay en frente de nosotros. También hay gente con trajes de baño y bailando al ritmo de la música movida que suena ese ese momento, con copas y vasos en sus manos, otras fumando. La piscina es gigantesca y se pude ver una que otra persona nadando dentro.
Hay gente de diferentes edades pero. En si de veinte en adelante.
Nina y yo nos desviamos a las habitaciones que están aquí abajo y entramos al vestuario donde se encuentra un chico de piel morena, que es el que se encarga de ordenar. Nos fuimos a donde se encuentran todos los trajes de baños, así que comenzamos a buscar alguno de nuestros agrado. Al final yo me coloqué uno de dos piezas color turquesa, solté mi cabello largo y esté cayó un poquito más arriba de mi trasero. Observé a Nina quien se colocó uno de color dorado enterizo.
—Te vez muy bien —le sonreí y luego le di una nalgada.
Ella sonrió —¡Hera, amiga me dolió! —se quejó divertida.
Me tomé todo el tragó de mi vaso.
—Uff, está bueno. Cómo siempre —miré el vaso completamente vacío —. Ven vamos, quiero más.
Y entonces me entró el instinto alcohólico.
Comencé a caminar pero algo mareada. No sé cuantas copas de Champagne me tomé en la reunión y por él camino. Ahora estoy ligando con Whisky.
Volvimos a la piscina y nos adentramos en el agua tibia. Comencé a nadar tranquilamente alejándome un poco de mi amiga quien entablo una conversación con Pepper, una chica de la universidad. Regrese nuevamente hasta ellas y ahora Brando quien llegó con el trago que le pedí.
—Pepper, ¿cómo estás? —él entró al agua y se acercó hasta nosotras.
—Muy bien, Bran —ella le regaló una sonrisa pícara.
—Me alegro.
—¿Dónde dejaste a Britany, Brandon? —inquirí tomando un trago mientras reí divertida.
Él me observó y luego con su mano peino su cabello castaño mojado hacia atrás.
—Terminamos —hizo un encogimiento de hombros —. No funcionó.
—Las relaciones de mi hermano nunca funcionan —comentó Nina divertida.
Solté una risita al igual que Pepper.
Continuamos bebido, literalmente no tomamos dos botellas de whisky entre Nina, Brandon y yo. La verdad ya estoy muy mareada y creo que es hora de irme.
—Chicos, ya regresó buscaré a Vicense —les avisé.
—Claro —dijeron ellos.
Salí del agua y me encaminé con lentitud a la parte de adentro. Posiblemente esté cerca ya que le dije que me esperará en el interior del yate. Así que me adentré en éste que está algo oscuro pero puedo ver bien aunque estoy un poco mareada. Me fui en dirección a la habitación donde había dejado mis cosas para ir a buscarla y continuar buscando a Visence. Agarrándome de las paredes continué caminado y tratando de no chocar con nadie. Al entrar para mí sorpresa Anton se encontraba allí. El está de espaldas y creo que también buscando su ropa.
—Hola ¿Qué haces aquí? —me acerqué a él.
Él hombre se giró y me miró con el ceño fruncido y una pequeña sonrisa.
—¿También viniste? —él me observó.
—Si, y veo que tú también —le sonreí como idiota.
Él no dijo nada simplemente me observó y se tomó todo el tragó que había en su vaso.
—Vladimir y Kenia son buenos amigos, Señorita Ambrosetti.
Afirmé —Si me imagino —comencé a mirar a mi alrededor y buscando mis cosas. Aquí en ese lugar hay muchas cosas, todas están ordenadas pero él chico que lo hizo no se encuentra.
Le lancé una mirada rápida a Anton. Quien se encuentra solo con un short ceñido puesto y pude admirar su cuerpo muy bien trabajo. No mentiré el nunca a estado mal, siempre ha estado buenísimo.
—¿El chico…? —caminé cerca de él quien justamente está recostado de una mesa en dónde están unos cajones.
Él se hizo aún lado. Al parecer también bebía más de lo debido.
—¿También te irás? —saqué mi vestido n***o y lo dejé sobre la barra al igual que mi teléfono.
—Si. Ya he bebido mucho y mañana tengo cosas que hacer —comentó él a mi lado quien mira al frente.
Me puse de lado y lo miré —Los dos ¿No viste a Vicense, por casualidad? —inquirí y me giré de nuevo.
—Si. Estaba abajo buscándote —anunció y se acercó para agarrar un mechón de mi cabello largo y deslizó su dedo lentamente hasta llegar al final y soltarlo.
Volteé a mirarlo fijamente y sonreí divertida —¿Te gusta mi cabello?
Él se quedó en silencio observándome con su penetrarte mirada verde llena de deseo.
Me giré nuevamente para agarra mi teléfono —Cuesta un poco mantenerlo —sonreí.
—Llama mucho la atención —susurró detrás de mi.
Él se quedó en silencio y solo sentí que subió su mano he hizo aún lado el cabello que estorbaba en mi cuello y después se acercó para dejar un suave beso en esa zona. Sentí un toqué electrónico en todo mi cuerpo. Me giré para mirarlo y en cuanto lo hice él de inmediato poseyó mis labios en un beso lleno de exigencia y deseo. Al principio no accedí a su beso, pero luego entré abrí mis labios correspondiendo.
No. Yo no debo tocar a este hombre, que es completamente prohibido porque talvez volvió con esa mujer. Pero sentir su piel rozar la mía genera en mi un sinfín de sensaciones en mi cuerpo entero, porque realmente lo deseo desde hace mucho tiempo.
Me alejé de sus labios y lo miré —No —negué con la respiración algo acelerada negando con suavidad —. No podemos… —él volvió atrapar mis labios interrumpiendo mis palabras.
Se alejó un poco —Tanto tú como yo, sabemos que queremos esto desde hace mucho, Hera —susurró él entre mis labios mientras deja suaves besos en ellos.
Lo sé…
Me alejé nuevamente de él escapando de sus brazos y agarré mi vestido para ir hasta la puerta. Pero mi cuerpo ya ardiendo pedía a gritos que me detuviera.
—Hera... —escuché que pronunció mi nombre con suavidad.
Me detuve sujetando la manilla de la puerta y luego me giré para mirarlo. Él aún está en el mismo lugar y después con pasos lentos se acercó hasta mi lugar, solo pude apreciar su cuerpo completamente apetecible para mí.
No puedo mentirme a mi misma, desde que lo conocí me gustó y desde entonces lo deseo por completo.
Anton se detuvo frente a mi, tan cerca de mis labios que puedo sentir su cálida respiración chocar en contra mi rostro. Me observó detenidamente —Sé que me deseas tanto como yo a ti —musitó con voz ronca.
Lo observé sus ojos verdes por un segundo viendo cada detalle de ellos y entonces está vez fui yo quien me aproxime a sus labios para besarlo con levedad y de inmediato él atrapó mi cintura con sus manos atrayéndome hasta él con suavidad ahora impactando contra su cuerpo tibio. Anton paso el seguro de la puerta, dejé caer mi vestido al mismo tiempo que sujeté sus hombros para besarlo mejor.
Entonces una cosa llegó a la otra. Con pasos lentos comenzamos a caminar hasta le mesa en donde aún reposa su ropa, todavía sujetando mis caderas y me recostó de la mesa mientras se pegó a mi cuerpo ahora apretando mis glúteos con fuerza. Sujeté su nuca y ladeé mi cabeza profundizando el beso. Bese su labio superior y luego el inferior sintiendo el sabor del alcohol entre ellos. Nos besamos con levedad y pausas disfrutando del momento. Lo demás paso rápido. Me subió a la mesa y quitó mi sujetador ahora mis senos quedando expuestos a él. Se alejó de mis labios y bajo a mi cuello nuevamente dando suaves besos hasta llegar a mis senos también besándolos. Cerré mis ojos y un gemido escapó de mi garganta al sentir como lamió mi pezón completamente erecto y luego el otro succionando con suavidad. Su tacto me hace que mi cuerpo quiera más y más. Deslizo sus manos suavemente por mis curvas y se detuvo en el borde de mi bikini, volvimos a mirarnos y pude ver como lo bajó con lentitud y agilidad ahora me encuentro completamente desnuda frente a él.
Su mirada verdosa y lujuriosa me enciende aún más. Al ver como sus ojos recorren cada centímetro de cuerpo. Su mirada revela satisfacción y completo deseo.
Al quitarlo lo tiró aún lado y volvimos a juntar nuestros labios nuevamente ahora abriendo paso a un beso posesivo con las ganas de alguno querer tomar el control, un beso algo agresivo. Deslice mi mano por su abdomen sintiendo lo definido que es. Me detuve en el borde de su short y lo bajé ahora dejando expuesta su virilidad frente a mi.
Está vez bajamos la intensidad del beso por falta de aire y entré pausas sin apartar nuestros labios continuamos el beso. tratando de recuperar la respiración. Anton buscó un condón entre su pantalón, que esta aún lado de nosotros. Luego se colocó la protección y me observó detenidamente. Leí su mirada que aunque está ebrio y yo también, sé lo que dice. Así que abrí paso a esto entrelazando sus labios a los míos nuevamente. Él abrió mis muslos extremadamente húmedos y ansiosos por tenerlo ya en mi interior. Sin perder el tiempo se posiciono entre mi entrepierna y se deslizo dentro de mi con suavidad y sin ningún tipo de resistencia. Estoy tan mojada que al moverse dentro y fuera lo hace con facilidad haciéndome gemir entré sus labios por lo bien que se siente.
Y entonces iniciemos esto que en algún momento iba suceder.