Juliana
Me encontraba frente a la empresa donde él trabaja había logrado entrar como asistente yo sería su asistente, me sentía nerviosa hacía muchos años que no lo veía, no sabía si él me reconocería yo espero que si, respiro hondo y sigo mi camino, una secretaria me ayuda a llegar al lugar que será mi puesto el ascensor se abre tras nosotros, mientras ella me explicaba lo que tenía que hacer, ambas volteamos al escuchar a alguien acercarse volteo y ahí está él, ya es todo un hombre, cuando lo conocí era solo un adolescente, había cambiado mucho, pero es él, lo reconozco, llega a nuestro lado y él nos observa con curiosidad.
— Buenos días señor Di Angelis, ella será su asistente Juliana Rossi - dijo ella señalandome.
— Bu... buenos días señor- salude nerviosa.
— Buenos días, la espero en mi oficina me lleva un café por favor- dijo con voz ronca, asentí la secretaria se retiró y él entró a su oficina, fui a preparar su café donde me había indicado, me sentía nerviosa ¿me habrá reconocido?, me pregunté.
Esperaba que al entrar a su oficina me dijera que me reconocía, pero no eso no pasó, él no mostró interés en mi, se que era una chiquilla cuando lo conocí, pero esperaba que de verdad me recordará como prometió.
Flashback
— Mamá ya vuelvo, iré un momento a caminar por la playa- dije a mi madre.
— Ve hija y no te tardes la cena pronto estará lista- respondió ella, salí de cada y caminé por la orilla de la playa, las olas mojaban mis pies, pensaba en Máximo, el día de ayer que lo había visto, se comporto raro me miraba con extrañeza, parecía otra persona- debe haber tenido algún problema- pensé, pues el siempre es amable.
— ¡Oye tú!- escuche una voz, veo hacia todos lados y lo veo correr hacia mi- ¿Qué haces tan tarde por aquí?, el sol ya casi se oculta- dijo llegando a mi lado.
— Quise caminar un poco pero tienes razón debo volver mi madre me espera para cenar- dije un tanto seria por su actitud de ayer.
— Está bien ve antes que oscurezca, por cierto mañana nos vamos nos veremos hasta el próximo año, aunque creo que se nos será más difícil venir ya que seré estudiante universitario- dijo orgulloso.
— Aunque seas estudiante universitario, no creo que no puedas tomarte unas vacaciones- comenté.
— Tienes razón, bueno hasta el próximo año entonces, espero verte de nuevo Juliana y si no ya sabes donde buscarme, te prometo que no me olvidaré de ti, si un día necesitas algo búscame en Stile Di Angelis, ahí seguro me encontrarás, me agradas mucho Juli sigue tus sueños, yo se que lograrás ser lo que quieres, ya sabes que tienes un gran corazón- sus palabras alegraron mucho mi corazón, nunca nadie me había dicho palabras tan lindas, solamente mi madre.
— Gracias niño bonito- respondí con una sonrisa- ¿Te irás muy temprano?.
— Aún no lo sé, a mamá le gusta mucho este lugar a veces suele disfrutar un poco de la playa antes de irnos, así que no estoy seguro a que horas nos iremos.
— Bien, entonces buen viaje y espero verte de nuevo, debo irme mamá me espera para la cena, adiós niño bonito- me despido de él con una sonrisa.
Al día siguiente acompañé a mamá muy temprano a trabajar, solía quedarme en casa pero quería ver de nuevo a Máximo, esperaba que aún no se hubiera marchado, le dije a mi madre que caminaría un momento por la playa y ella aceptó, caminé al lugar donde solía encontrarme y si ahí estaba con su vista hacia la playa, llevaba unos lentes de sol, una camiseta azul y pantalón color blanco.
— Hola niño bonito pensé que ya te habías marchado- me acerco a él, me observó y rodó los ojos, ¿otra vez de mal humor?, pensé- espero que tengas un buen viaje, estaré esperando a que vuelvas y si no ya se como buscarte.
— No entiendo de que hablas de verdad- dijo.
— Por momentos eres raro- dije- mira traje algo para ti- mencione y saque mi medalla que mi papá me regaló cuando era niña, era en forma de sol, él solía decirme que yo era sus sol, tan brillante alumbrando por las mañanas y tan hermoso ocultándose en el atardecer, así me decía él- tómala- estiro mi mano hacia él con la medalla- vamos tómala es para ti, para que me recuerdes por si no vuelves, no quiero que te olvides de mi, guárdala y cuando volvamos a vernos me la entregas así que no la pierdas, cuídate niño bonito- dije con una sonrisa, él me veía con su rostro serio, tomó la medalla que le di y la observo.
— ¿Estás segura que quieres dármela?- pregunto.
— Si ya te lo dije guárdala, así te acordarás de mí siempre que la veas, promete que la cuidarás y no me olvidarás- dije.
— Si que eres rara yo ni siquiera te co...- lo interrumpo.
— Prometelo, ya debo irme, lo prometes- él asintió tomé eso como un sí- Adiós Máximo- dije me acerque más a él y deje un beso en su mejilla él se quedó paralizado, intentó formar una sonrisa en sus labios, pero rápidamente, su rostro se puso serio como antes, me despedí y me aleje de él.
— Yo no me olvidaré de ti niño bonito, te recordaré y te buscaré Maximo- dije para mi y ese fue el último día que lo vía, al siguiente año no lo vi, ni siquiera sé si él volvió a esa playa, pues mi madre enfermo para entonces y nos mudamos un tiempo para una ciudad cercana, tuve que empezar a trabajar, volvimos a nuestra antigua casa dos años después, pero ya no volví a verlo...
Fin del flashback.
Mi madre ahora vive en aquella playa aún, ese ha sido su hogar siempre y no quiere dejarlo, espero algún día acepte venir a vivir conmigo eso me haría muy feliz. Me entristece saber que Máximo si se olvidó de mí, pero si es así lo mejor será que me comporte profesional, me costo mucho conseguir este trabajo, pagaban un buen salario mejor que el de mesera que es lo que fui por muchos años- Máximo Di Angelis si tu te olvidaste de mi te entiendo, yo solo fui una chiquilla loca con la que conversabas en aquella playa.
Había pasado una semana desde que comencé a trabajar aquí, casi siempre salía tarde del trabajo, mi jefe era un poquito mal humorado por así decirlo, tenía que hacer todo como a él le gustaba o estaría en problemas, supe que había despedido a dos asistentes en un mes, esperaba no perder este trabajo yo en verdad lo necesitaba, no había podido tomar las clases de diseño, me enfoque en terminar la carrera de administración, mi trabajo no cubría más y aun así tenía muchos gastos, me alegraba de que mi amiga Elisa viviera conmigo pues así compartimos los gastos de nuestro departamento. Ella era mi mejor amiga y también estaba Mauro a quien quería como un hermano, a ellos los conocí en la universidad y los tres hemos formado una hermosa amistad.
— Señorita Rossi, señorita Rossi- escuche que me llamaban y frente a mí veo a Máximo- Le recomiendo estar atenta a su trabajo, llevó hablándole durante varios minutos y usted parece estar en la luna- dijo con su voz ronca, estaba molesto- Saldré a almorzar y no volveré hasta mañana, cualquier cita o reunión que tenga la cancela, espero el informe mensual mañana- dijo esto y se fue, ¡por Dios!, lo único bueno de él es que es muy guapo, por que lo demás es muy frío, un poco descortés y arrogante, y amargado Juliana no se te olvide, me digo. Concéntrate Juliana o este hombre te despide en cualquier momento- me dije y continuo con mi trabajo aun faltan un par de horas para salir de aquí...