Juliana
Al llegar al departamento veo que mi amiga Elisa ya se encuentra aquí, se encuentra sentada en el sofá viendo televisión.
— Llegué- anunció.
— Si no me dices no lo noto- responde ella.
— ¡Que pesada!- le digo, me siento a su lado y suelto un suspiro.
— ¿Qué pasa tu jefe aun no te recuerda?- pregunta.
— No y no creo que lo haga- dije con tristeza en todos estos años yo sí pensé en él pero parece que fui la única que se interesó en él.
— Amiga si él no te recuerda olvídalo, no has tenido pareja en estos años por tener a ese hombre en la cabeza, Juli eres una chica muy hermosa, cuantos chicos quisieron salir contigo y a todos los rechazaste por él- ella tiene razón todos estos años solo pensaba en él y creía que podría tener una oportunidad con él pero me equivoque y lo mejor será que si me olvide de él, al menos de lo que siento en mi corazón por que lo tendré que ver cada día por que es mi jefe.
— ¿Has hablado con Mau?- pregunté cambiando de tema, ella dio un resoplido.
— Si, quiere que salgamos el fin de semana a cenar o pasar tiempo los tres juntos tú que dices ¿iras?.
— Lo pensaré, he tenido mucho trabajo y quiero descansar.
— Yo si me apunto, seria bueno ir a algún bar o discoteca este cuerpo ya necesita movimiento- sonrió y niego, ella le gusta mucho salir a bailar.
— Está bien, pero podemos ir viernes mejor así descanso el fin de semana- sugiero.
— Está bien, habla tú con Mau- asiento, hablamos un poco más y cenamos, después cada una va a su habitación, acostada en mi cama lo único que pienso es en esos ojos azules....
.....
El viernes llego Elisa había hablado con Mau por que yo no había tenido tiempo llegaba super cansada, pero esperaba hoy relajarme un poco, como saliendo del trabajo me iría a aquella discoteca donde nos veríamos en mi bolso traía un cambio de ropa el cual me pondría a mi hora de salida.
El día paso rápido, mi trabajo este día había sido poco lo cual agradecía, estaba esperando a que mi jefe se marchara para poder ir al baño a cambiarme pero este día el parecía no querer irse, siempre era puntual al salir, pero ya habían pasado veinte minutos y él no se iba, minutos después lo veo salir por fin, se despide de mi. Cuando veo que ha desaparecido de mi vista corro al baño y saco el vestido que llevo ahí y me lo pongo, el vestido color n***o me queda ceñido al cuerpo y llega yn poco arriba de mis rodillas, es con escote recto y de mangas largas, al estar mi cuello descubierto me coloco un collar, mis zapatos de tacón rojos, me veo en el espejo y retoco un poco mi maquillaje- listo- digo y salgo de baño, mi móvil suena y observó la pantalla es Mauro así que respondo, pongo el celular en alta voz, llego a mi escritorio y termino de guardar la ropa que me quite.
— Hola hermosa- escucho la voz de Mau- ¿ya saliste de tu trabajo? o ¿paso por ti para que vayamos a cenar?- pregunta, pues primero iremos a cenar y luego iremos hacia una discoteca como quería Elisa.
— En este momento estoy saliendo- le dije.
— ¡Perfecto! estoy cerca espérame en la salida, llegó en unos minutos hermosa- dicho esto último corta la llamada, el siempre nos trata a mi y a Elisa con cariño, siento una mirada penetrante, yo estoy acomodando mis cosas en mi bolso, levantó la vista y veo a mi jefe observándome con su ceño fruncido.
— ¡Dios!- toco mi pecho, me asuste al verlo ahí pues creí que ya se había ido- Señor... creí que ya se había marchado.
— Eso veo- responde con voz seria, me observa de pies a cabeza, lo cual me pone nerviosa- olvidé algunos documentos que quiero revisar por eso me regrese, que le vaya muy bien en su cena señorita Rossi- dijo y se fue, me quedé ahí un momento y luego salí de la empresa a esperar a Mau, así como lo dijo minutos después llegó, salió de su auto y se acercó a mí lo salude con una sonrisa y un beso en su mejilla, de repente sentí una sensación extraña, como si alguien nos estuviera viendo, al dirigirme a su auto pude ver al otro lado de la calle un auto rojo estacionado el cual arrancó y se alejó rápidamente, me pareció extraño pero no le tome importancia, esa noche cené con mis amigos y bailamos mucho en aquella discoteca.
Llevaba tres meses trabajando con él, tal parece que en verdad se olvidó de mí, pero yo ya no le tomaba importancia eso, no pensaba decirle~ ¡Oye! ¿Por qué no me recuerdas? Soy la chica de la playa niño bonito~ No jamás le diría eso. Esta mañana estaba en su oficina dando un reporte, un nuevo desfile se acercaba de repente la puerta fue abierta él sonrió a la persona tras de mí.
— Hermano bienvenido- saludó y se levantó sonriente, en ese momento volteo y veo al hombre tras de mí ~ son idénticos~ pensé, sus ojos azules, su cabello, su rostro, solo vestían diferente ellos ¡Son gemelos! y entonces yo ¿De quien me enamoré?, ¿Acaso los confundí?. Observó a su hermano y él me observó curioso.
— Con... con.. su permiso señor- logré decir y salí rápidamente de su oficina, mi cuerpo temblaba mi corazón latía rápidamente, ellos eran dos idénticos, ¿con quién de ellos hable yo? ¿a cuál de ellos conocí?.
Tiene que ser Máximo, por que yo pregunté su nombre y me dijo Máximo y es él con quien trabajo, no puede ser su hermano ¿ Y si lo es?- me pregunto, ¡Dios! mi cabeza es un desastre. ¿Quién de los dos es?, me volveré loca. Si con quien yo hable es mi jefe, si por que su hermana no puede haber usado su nombre ¿o si?, ya Juliana, cálmate tienes que hablar con ellos, me decía mentalmente. Pero ¿Qué les diré?~ ¿Alguno de ustedes se recuerda de una niña con la que hablaban en la playa cuando vacacionaban?~ no, no puedo preguntarles eso, mejor déjalo así Juliana él que fuera se olvidó de mí eso es seguro, me dije...