Linda Mirada Azul

1622 Words
Bruno: estaba en mi pent house en la cama con Olivia. –Bien cariño me debo ir, tengo algunas sesiones de fotos dice mientras se empieza a vestir. –Está bien respondo cortante, a veces ni siquiera sé porque estoy con ella, digo es espectacular en la cama, pero solo para eso la necesito muchas veces, cuando ella se va toda mi maldita soledad vuelve a buscarme. Me levanto a la cocina me sirvo un whisky, camino hacia el enorme ventanal que está enfrente de mí, de pronto veo el cielo despejado, y viene a mi memoria sus lindos ojos azules. No sé en que pienso, además ella es tan solo una niña, estos días junto a ella, he sentido una sensación extraña, con su sola presencia hace que no me sienta solo, mi oficina siempre se ha sentido fría y vacía pero con ella allí todo eso cambio. Debo dejar de pensar esto, ella solo es una empleada más, además tengo buena relación con Olivia o eso es lo que creo. El lunes llego a mi oficina, es demasiado temprano aún, enciendo mi ordenador y volteo hacia la estantería, vaya que si ha avanzado rápido, la mayoría de libros están en total orden, me quedo varado unos segundos así, hasta que oigo que tocan la puerta y por el timbre de su voz, sé que es ella. –Adelante digo cuando la veo entrar, se ve hermosa con esa cola de caballo hacen que toda mi atención se centre en su linda mirada azul. –Gracias Srita. Parker contesto, en todo este tiempo jamás le he dado un “gracias”. Veo como me sonríe. ¡diablos! eso no me lo esperaba, tiene una sonrisa tan tierna e inocente. Mientras ella ordena los libros, voltee a verla por un momento, jamás me había dado cuenta, tiene un cuerpo demasiado lindo, todas las medidas bien proporcionadas, si fuese modelo sería una de las más hermosas. No sé qué me está pasando pero verla aunque sea por un instante hace que todo mi mundo se detenga. Es muy tarde y está lloviendo demasiado fuerte, veo el ordenador son casi las cinco de la tarde. –Srita Parker es demasiado tarde se puede retirar digo en tono serio. –Gracias Sr. Miller responde ella, se despide con esa linda sonrisa otra vez. Me quedo en mi escritorio, como puede ser esto, por qué diablos no dejo de pensar en su linda mirada. Veo que está lloviendo fuerte aún, apago mi ordenador y corro quizás la alcance a ver, salgo del elevador y la veo, está esperando un taxi. Carraspeo un poco y ella voltea a verme, por su expresión veo que le sorprende mi presencia. –Sr. Miller dice inocentemente. –Srita Parker, que coincidencia, creo que tardara un buen rato en que un taxi pueda pasar digo mirando de frente. –Sí, la lluvia es muy fuerte dice ella. Volteo a verla y lo único que pido es ver esos ojos azules una vez más. –Déjeme llevarla respondo de pronto veo como se queda sorprendida ante mi  petición. –Pero señor dice y la interrumpo. –Nada de peros, es muy tarde, digo dando una orden. Ella corre tras de mí, llegamos hacia mi auto abro la puerta del copiloto y le hago señas para que entre, siento su perfume tan cerca, es tan dulce como su linda mirada. Vamos en camino la veo y parece nerviosa. Se ve tan tierna. No hablamos en todo el trayecto, ella me da las indicaciones para llegar a su departamento. –Muchas gracias Sr. Miller contesta mientras abre la puerta del auto. –De nada. Se despide de mí, y por alguna extraña sensación, bajo del auto, solo quiero que llegue bien a su departamento, bajo y cruzo la calle. La veo que sube al segundo piso. De pronto oigo que algún tipo la está molestando. –Ya Zac deja de fastidiarme oigo que le esta diciendo. –Vamos Emilia, solo será un buen rato, ya lo veras le responde el idiota ese. Cuando llego al segundo piso la veo forcejeando con el imbécil ese, la tiene por la muñeca y al parecer la está lastimando. –Que acaso no la escuchaste le interrumpo molesto. El idiota ese me voltea a ver y puedo ver furia en su mirada. –Tu ni te metas me recrimina con tono amenazador. Siento mi sangre hervir y solo quiero partirle la cara. –Ya Zac deja de fastidiar suplica ella tratando de que no peleemos. –Ya caerás Emilia oigo que le insiste mientras se retira dejándonos solos. –Sr. Miller se voltea a verme, pero de nuevo me hipnotizan sus ojos. – ¿Se encuentra usted bien? digo saliendo de mi trance. –Sí, señor muchas gracias responde pero de nuevo ese hermoso sonrojo en sus mejillas. – ¿Es su novio? cuestiono con curiosidad. –No, ese cretino afirma y solo puedo asentir con una sonrisa de lado. Me despido de ella, no sé porque sentí correr mi sangre caliente cuando vi que ese tipejo la estaba molestando. Emilia ya ni recordaba su nombre, es tan hermoso como ella. No sé qué me está pasando quizás sea mi imaginación o es por la belleza de esos hermosos ojos azules. Emilia: Agradezco que el CEO haya aparecido no sé qué hubiera hecho, el tonto de Zac me tomo por la muñeca mientras pasaba por allí, me estaba lastimando, además dijo cosas asquerosas,  no quiero ni volver a recodarlo, la verdad me urge ahorrar lo más pronto y largarme de aquí solo así dejare este lugar pero sobre todo el idiota de Zac dejara de fastidiarme. No sé porque se ofreció a traerme a mi departamento, me sorprendió mucho pero lo agradezco además con esa inmensa lluvia jamás hubiera llegado a tiempo. Vuelvo a mi rutina de siempre, esta vez el CEO pidió sea John quien le lleve de nuevo su desayuno, por lo menos ya no lo hare, ni me volveré a tropezar otra vez, eso sí que fue bastante penoso, agradezco no me haya despedido, estoy feliz casi termino de ordenar los libros además eran demasiados y algunos muy pesados, pero al fin lo lograre y me iré de nuevo a la cafetería a ayudar a John y Juliete. –Srita Parker oigo su voz detrás de mí, me concentro de nuevo y salgo de mis pensamientos. –Si señor respondo, no sé pero su imponente presencia hace que me sonroje. –Sabe dice mientras toca su barbilla. –Usted ha hecho un excelente trabajo con mi estantería, ¿Pero? dice y calla unos segundos, ahora que me dirá. –Creo que debe ordenarlos por orden alfabético usted me entiende dice y yo quedo por un instante pasmada y siento furia dentro de mí, ¡como se le ocurre ahora venir a decirme eso!, encima de que le llevo casi tres semanas ordenando y limpiando ese desorden me lo solicita de la nada, no puede ser pienso para mí, me llevara más tiempo además tendré que soportar su arrogancia e indiferencia. –Como usted ordene señor respondo al fin pero por dentro estoy echando furia. Me dispongo a ordenarlo como él “fabuloso CEO” lo solicita, por orden alfabético, ¡rayos! me llevaran mucho más días. Pasan y pasan las semanas, esto es tan cansado que siento jamás terminar, todos los días es lo mismo. Esta tarde el salió de su oficina dijo que iría a una junta dejándome sola un rato,  lo agradecí interiormente además siento los pies cansados y pesados, veo que cierra la puerta tras de sí y me siento un momento, esto es cansado. Pasaron quizás alrededor de unos quince minutos cuando entra con prepotencia su fastidiosa novia la tal Olivia. – ¿Y Bruno? pregunta mientras me rueda los ojos con desagrado. –No esta salió a una junta señorita replico cortante. –Bien dice se voltea a verme y puedo ver que me observa de pies a cabeza como analizándome. –Vaya, jamás te vas de aquí niña dice con sarcasmo. –No puedo, y también estoy haciendo mi trabajo respondo mientras coloco unos cuantos libros en la estantería. Veo de reojo y se acerca hacia mí lentamente. –Vaya, haces bien tu trabajo balbucea con ironía. –Gracias respondo seria. –Por cierto niña, un consejo dice mientras la volteo a ver. –Jamás, nunca en la vida te le acerques a mi novio, además hay algunas lagartonas que están tras él, pero sabes mis influencias hacen que las despidan bufa con ironía. –No sé de qué me habla señorita, además yo solo aquí vine a trabajar respondo molesta. –Más te vale niña, cuidado con que te vea coqueteándole y te me vas dice la descarada esa tronando los dedos. Estaba a punto de decirles sus verdades cuando aparece el CEO. –Olivia no te esperaba le responde él mientras entra a la oficina. –Quise darte una sorpresa le contesta la mujerzuela esa. –Por cierto me cayó muy bien tu asistente responde ella con sarcasmo mientras juega con un mechón de su cabellera, me doy la vuelta y ruedo los ojos ante su comentario nefasto. –Qué te parece… si vamos a comer y después a otro lugar más, no se privado dice ella mientras rodea con sus brazos su cuello. –Olivia, lo siento tengo mucho trabajo dice el sentándose en su sillón. –Bien, te buscare después cariño dice ella y se acerca tanto a él para darle un apasionado beso enfrente de mí. ¡diablos! esto es incómodo, me concentro en los libros, además no tengo por qué ver eso.  
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