Bruno: estaba como siempre revisando las cuentas bancarias y documentos de la empresa, vaya que me he sorprendido las ganancias van más altas que nunca, mama estará tan feliz de ver este crecimiento enorme. Oigo tocar la puerta, veo mi reloj, son las nueve y sé que es la muchacha de la cafetería, jamás la he visto, paso el día ocupado, solo la reconozco por el tono de su voz, me parece cálido y suave, además por el timbre de voz puedo deducir que se trata de una joven mujer, -Adelante digo para que pase. Le hago señas para que deje mi desayuno en mi escritorio como es costumbre. De pronto oigo que tropieza dejando caer el café sobre toda la alfombra, pero esta es un regalo de unos socios de Dubái. Me levanto de mi sillón, puedo notar que esta avergonzada por lo ocurrido, camino hacia ella para darle una merecida despedida por su inepto servicio cuando de pronto levanta su rostro, dejándome ver unos hermosos ojos azules, tan profundos como el mar. Me quedo atónito, jamás la había visto, es demasiado joven, y encima de eso es…..hermosa. Reacciono ante esto y continuo con mi postura lo más natural, la veo detenidamente esta sonrojada, no sé pero me fascino verla así. Le hable sobre mi costosa alfombra y que debía pagarla, veo como se asombra ante esto, pareciera irreal lo que le digo, pero no sé qué me sucedió en ese momento, solo deseaba seguir perdiéndome en su linda mirada que salió de mi decirle que para pagar el daño debía venir a mi oficina a ordenar toda mi colección de libros. A lo que accedió sin titubear. Después de que se marchó me senté en mi sillón y pase todo ese día recordando esa dulce y tierna mirada, Olivia también tiene unos preciosos ojos azules, pero los de esta jovencita removieron algo en mí, que no sé muy bien que sea. Sé que lo del paquete también es mi culpa, fue un regalo de Olivia, lo abrí en cuanto el mensajero me lo entrego, adentro venia una diminuta y costosa lencería y una nota “Amor mira esto lo usare por la tarde, te veo en tu oficina, besos. Olivia James”. Solo rodé los ojos al verlo y lo deje caer.
Emilia: Me despierto lo más temprano, casi no pude dormir estoy echa un manojo de nervios, hoy tendré que pasar todo el día con ese CEO gruñón, en que me metí digo, pero si dejo este trabajo, no podre conseguir quizás otro, encima de todo acá la paga es muy buena, lo que me convence otra vez de seguir, esta mañana opte por unos jeans cómodos, una playera palo rosa y unas zapatillas y ato mi cabello en una cola de caballo, además llevo una muda extra por si deba cambiarme, claro deberé sacudir todo para ordenar esos libros. Llego a donde John me da el desayuno ya que el cara dura de mi Jefe quiere su desayuno a las ocho de la mañana. Agradezco me despido de él y Juliete, camino hacia el elevador, voy más nerviosa que nunca, llego a su oficina, toco la puerta, no oigo a nadie así que respiro hondo y abro la enorme y pesada puerta, no está, camino esta vez percatándome de no volver a tropezarme y dejo su desayuno en su escritorio, veo y han retirado su costosa alfombra ahora tiene otra. Vaya lo que pueden hacer los ricos pienso.
Oigo que carraspean detrás de mí, volteo rápidamente a ver y es el mandón del CEO.
-Buenos días Srita Parker saluda, vaya por fin lo hace pienso.
-Bueno días Sr. Miller, perdón por haber entrado así pero ….me interrumpe.
-Está bien, puede comenzar por los del lado izquierdo dice señalándome la estantería. Solo asiento y doy la vuelta camino rodando los ojos. Este hombre es un engreído malhumorado.
Empiezo a ordenar todos y a sacudirlos puedo ver diferentes libros en todos los tamaños, hay varios de historia, por ratos volteo a verlo está demasiado concentrado en su ordenador, haciendo llamadas vaya que si es un hombre bastante ocupado. No sé cuándo terminare de hacer esto, veo y me falta aún mucho por hacer, en que lio te metiste Emilia.
Salgo de la empresa tomo un taxi, me duelen los pies de tanto estar parada, me doy una ducha larga, siento mi cabello lleno de polvo, oigo el timbre y salgo a ver. Y para mi sorpresa…..Zac.
-Hola Emilia dice con coquetería.
-Zac digo molesta.
-Mírate preciosa estas cansada, quizás necesites un buen masaje dice acercándose a mí.
-Mira Zac te largas de aquí o…..pero me interrumpe.
-¿O qué?.....no me digas que no se te antoja un besito dice.
-Ya déjame tranquila digo y le cierro la puerta en la cara, Zac es un fastidio total, mientras más lo ignoro mas esta tras de mí. Jamás he tenido novio, ni mucho menos he estado con alguien en la intimidad y sé que Zac solo busca eso. Me acuesto en mi cama, quedo profundamente dormida mañana será otro día más con el mandón del CEO.
Despierto temprano, veo que estoy con tiempo me preparo un rico desayuno, tomo mi bolso y tomo el metro hacia Industrias Miller, de nuevo paso con John a recoger el desayuno para el fastidioso jefe y llevárselo, toco la puerta y me recibe con un “buenos días”, vaya ahora sí parece ser educado pienso, dejo su desayuno en el escritorio como siempre y me dispongo a ordenar todos los libros, ¡dios! Esto es muy cansado. Pasan varios días y la rutina es la misma, siento nunca terminar de ordenar todo esto, jamás habla todo el día se la pasa sumido en su ordenador, respondiendo llamadas, este hombre sí que es aburrido.
Es viernes, feliz ultimo día y todo el fin de semana para mí, al fin podre descansar, eran casi las dos de la tarde, cuando una mujer alta, muy guapa y con un cuerpo para quitar el aliento entra a su oficina sin tocar, llevaba un vestido corto entallado color n***o tacones súper altos, y sus labios exageradamente de color rojo.
-Hola mi amor dice entrando contoneándose exageradamente a la oficina. El CEO la recibe de la misma manera, solo volteo rápidamente, esto es penoso en verdad, tener que ver todo ese show.
-Vamos a ir hoy a donde me llevas siempre dice esa mujer coqueteando.- ¿Y ella quién es? pregunta de pronto.
-Ella está aquí ayudándome a ordenar mi estantería dice el CEO. Volteo a ver y saludo a la mujer exuberante pero solo recibo de ella una mirada de desprecio.
-Bien, nos vamos dice ella al CEO.
-Srita Parker es todo por hoy, la veo el lunes dice él en tono serio. Estoy más que feliz por dentro además es temprano y puedo aprovechar la tarde para descansar. Agradezco y salgo de allí, estoy tan feliz además no tendría que estar aguantando sus calenturas de ambos allí. Salgo y llamo a Charlotte para ver si quiere ir por un helado conmigo, ella acepta gustosa, quedamos de vernos en el mismo centro comercial de siempre que está a unas cuadras de la empresa, así que me dirijo hacia allá. Salgo del elevador y no de nuevo me tropiezo con un hombre joven, ¡por qué soy así! Derramo su bebida en su camisa.
-Perdón no fue mi intención digo buscando un pañito húmedo en mi bolso para limpiar el desastre.
-No te preocupes…..pero queda callado, levanto mi mirada y es un hombre joven, vaya que si es atractivo, es rubio y tiene unos hermosos ojos verdes.
-Perdón señor no fue mi intención digo mientras paso el pañito sobre su camisa.
-No déjalo así linda, está bien dice pero su tono de voz es tranquilo, vaya si tan solo mi jefe fuera así de pacifico.
-¿Cómo te llamas? Pregunta de pronto.
-Emilia respondo nada más.
-Emilia, lindo nombre dice mientras su mirada verde busca constantemente la mía.
-Está bien, me tengo que ir, además que gusto tropezar con mujeres tan guapas como tu dice mientras se retira. Solo siento mis mejillas arder, además que horror, parece que estoy destinada a tropezarme con todos, primero la alfombra y ahora este hombre, menos mal que no me grito.
-Hey Emilia que pasa grita mi amiga Charlotte. La saludo de beso.
-Lo siento es que me surgió un inconveniente digo casi agitada.
-Bueno, está bien, vamos dice ella con su enorme sonrisa. Charlotte es divertida y le encanta hacer bromas pero me cuida como si fuera una hermana mayor.