CEO Malhumorado

828 Words
Llego muy cansada a mi departamento, es pequeño pero cómodo además para llegar justo debo pasar por la habitación del patético Zac, él es un hombre quizás de unos veinticinco años. Su cabello n***o y sobre todo grandes músculos, siempre hace énfasis de que es muy voluptuoso además es un engreído y bueno para nada, jamás trabaja ni estudia, vive de lo que sus padres le envían cada mes. Vaya que lo han mantenido, además es un cretino, vive acá hace poco más de seis años, cuando recién me mude no dejaba de molestarme, ni lanzarme piropos, siempre me reprocha del porque no le hago caso, además no necesito hacerlo, el día que lo haga será de un buen hombre, trabajador y sobre todo que no sea un patético don nadie como él. -Emilia mírate cada día más hermosa, ven vamos a mi departamento allí nos la pasaremos bien dice cuando paso justo frente a él. Solo lo ignoro y le ruedo los ojos con desagrado. -Uuuy mira que enojada, hasta así me gustas más dice. Solo lo escucho pero habrá un día en que lo termine de matar, es un total patético, vengo muy cansada me tiro a mi cama y quedo profundamente dormida.                 Son las seis, me levanto corriendo, apenas si me tomo un café, debo tomar el metro o me dejara, llego a la empresa, por suerte llego diez minutos antes de la hora. -Buenos días Emilia, como estas dice John siempre con esa sonrisa enorme. Lo saludo de igual forma, él me ha ayudado mucho incluso me enseño a cocinar recetas súper deliciosas. -Bien Emilia debes llevarle el desayuno al Sr. Miller dice. Asiento además me pesa tener que ver al mal educado del CEO. Tomo la comida, y subo por el elevador, vaya acá van chicas demasiado arregladas, perfumadas y bien vestidas. Llego al piso y la secretaria de siempre con su mal genio. -De nuevo tú, con el Sr. Miller dice rodando los ojos. -Sí, vengo con su desayuno digo mostrando la comida y contestando de mala gana. -Bien pasa linda dice con su sarcasmo de siempre. Toco la enorme puerta de madera. –Adelante la misma voz grave y sexi, no lo niego su voz atraparía a cualquier mujer. -Buenos días Sr. Miller su desayuno digo colocándolo en su escritorio. Me retiro y una vez más ni siquiera un “gracias” de su parte, llego al comedor y allí esta John corriendo con la comida, me pongo a ayudarle, y como siempre la misma rutina, por las tardes tengo que lavar todos los trastos sucios, veo mis pobres manos están tan rojas de tanto. Pero en fin ya viene el primer cheque, así que eso me motiva a seguir aguantando.                 Este fin de semana me reuní con mi amiga Charlotte, ella es muy buena, sabe de mi tantas cosas como yo de ella. -Emilia como esta preciosura me dice apenas me ve y me da un fuerte abrazo. -Estoy bien gracias digo apenas respirando. -Y bien como te va en tu nuevo trabajo pregunta curiosa. -Bien, no hay mucho que decir digo apenas. -¿Y bien? Ya conociste al guapísimo del CEO pregunta con sus radiantes ojos. La miro disgustada. -Vaya que si no -digo bufonamente. -A ver linda porque esa cara dice curiosa. -El CEO, es muy atractivo pero un engreído, malhumorado y sobre todo irrespetuoso digo rodando los ojos. -¿¡Es enserio!? Pregunta Charlotte. -Sí, él no sabe las palabras mágicas digo. Mi amiga esta que no lo cree, le cuento todo acerca de él y su mala educación y cambiamos de tema, así nos la pasamos toda esa tarde, ya me hacía falta platicar con mi amiga. Además es la única a quien  puedo contarle mis cosas, si no tengo a nadie más. Voy a mi departamento y de nuevo el idiota de Zac. -Vamos Emilia no se te antoja salir con este papacito dice. -No gracias Zac digo molesta y rodando los ojos. -Ya caerás algún día hermosura dice, lo ignoro y sigo mi camino, casi son las ocho de la noche, me preparo un café, unos huevos revueltos, pan y tocino, me siento en la pequeña sala a ver algo de televisión, a veces extraño a mis padres, mi único recuerdo una foto vieja nada más que guardo de ellos, sé que me amaban con todo su corazón, tengo guardado tantos hermosos momentos con ellos, ojala ellos vivieran, mi padre tenía una buena posición económica pero a raíz de su muerte sus hermanos, mis tíos, hicieron hasta lo imposible por arrebatármelo, claro era una solo una niña, y no sabía defenderme, se llevaron todo, y fue allí donde se deshicieron de mí, jamás me buscaron, más bien esa casa hogar fue mi única y verdadera familia, me quedo dormida y sueño con mi padre corriendo tras de mi para atraparme y a mi madre echándome porras para que él no intente alcanzarme.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD