La vida jamás será generosa ni perfecta, siempre habrá momentos malos, pero también buenos, desde que conocí a Vanesa, mi vida dio un giro inesperado, pasar de ser run conserje, a un importante diseñador, fue todo un reto a lo largo de estos siete años, pero en mi opinión, todo valió la pena, y no solo por mí, sino también por mi hija, gracias a ella tengo motivos para trabajar más y tener mejores ingresos, mi vida solo tiene sentido, al levantarme para prepararle el desayuno, aunque claro, a veces ella es la que se encarga de despertarme en las mañanas, con un fuerte salto en mi cama y un “buenos días papá.”
- Buenos días papa.
Isabela había saltado nuevamente encima de mí, con una caída al puro estilo de la lucha libre me despierta.
- ¡Ay!, hija, no hagas eso, me vas aplastar.
- No te quejes, aun no eres un anciano, quiero que me prepares panqueques con cereal y yogur de fresa.
- ¿Otra ves? ¿acaso no puedes comer otra cosa?
- Podría, pero recuerda que anoche me obligaste a comer mis vegetales, a cambio de que prepararas, mi desayuno preferido.
- Era solo una promesa vacía, además yo soy el adulto en esta casa.
- Lo se, y vas a preparar me mi desayuno…
Isabela era una niña muy especial, no solo era astuta hasta no poder más, sino que también poseía un increíble don para conversación, incluso para una niña de tan solo siete años, era buena manipulando me y me costaba negarme a alguna petición.
- Ha, está bien, pero más vale que termines la terea que tu maestra te dejo para próxima semana.
- ¿hablas de esa basura? Ya la hice.
Isabela era una prodigio, su inteligencia superaba por mucho a la de muchos niños, por lo que era impresiónate en todas sus cualidades.
- ¿terminaste toda la terea de fin de semana, en solo una noche?
- Si, la tarea era cosas de niños.
- Si, porque eres una niña. Afirme.
- Y tu un adulto, ¿no es obvio?
- …
Sin duda mi hija, era más madura de lo que un padre podría esperar, aun así, ella seguía siendo mi pequeña. Al pasado de unos minutos, estábamos desayunando y viendo la televisión, Vanesa entra de forma repentina, y se sirve un poco de cereal.
- Buenos días José, hola hija…
- Hola mamá.
- Como me arrepiento de haberte dado, una copia de la llave. Dije.
- Haha, recuerda quien te ayudo a comprar esta casa.
- Lo sé, por cierto, ¿Cómo te fue con la junta?
- Los empresarios chinos son muy pesados, tuve que quedarme hasta tarde para revisar que los contratos de domino.
Vanesa era muy importante para la compañía, fue ascendida como una importante ejecutiva de relaciones internacionales, por lo que su trabajó no solo se resumía como diseñadora, si no también, como socia de otras corporaciones, lo cual la hacía trabajar demasiado tiempo, incluso hasta un agotamiento extremo, de vez en cuando, ella se quedaba en mi casa, ya que no podía ni siquiera conducir hacia la suya, por la falta de sueño.
- Tengo sueño, ¿puedo dormir en tu cuarto?
- Pero si tenemos un cuarto para huéspedes.
- Si, pero me gusta más tu cama, buenas noches…
Vanesa se encierra nuevamente en mi cuarto, sin ni siquiera esperar una respuesta.
- Mamá es increíble, algún día quiero ser como ella. Dice Isabela.
- No lo hagas hija, no podría aguantar a dos como ella…
Después de desayunar, lleve a mi hija a la escuela, una escuela privada, donde sus profesores era reconocidos, por sus intachables y perfectas, carreras como educadores.
- Nos vemos papá, procura conducir con cuidado.
- Claro, pero revisa que tengas todo en tu mochila, almuerzo, dinero, tareas, cuadernos, lapiceros…
- Tranquiló, llevo todo, no te preocupes.
- Ok enana, también quiero que no cáusese más…
- ¿problemas? Tranquiló, no lo haré, nos vemos después.
Dejé a Isabela en la entrada de su escuela, y después me dirigí al trabajó. Al dejar aparcado mi auto en el estacionamiento de la compañía, una gata negra salta de la nada y se acerca; La gata era muy familiar, parecía ser la misma que había visto hace siete años, cuando conocí a Vanesa, pero eso era imposible, ya que, para ese entonces, sería un animal viejo.
- ¿De dónde saliste? Supongo que todos los gatos negros son iguales…
Ignoré a esa peculiar gata, y me dirigí a mi labor, en el trabajo, todo parecía ser normal, pero mientras estaba en mi oficina, archivando algunos documentos, una visita muy inesperada, entra a mi despacho, de una forma sigilosa, como un felino.
- ¿Qué? ¿Cómo entraste aquí?
La gata negra del estacionamiento, se había escabullido, solo para visitarme, era un suceso muy extraño, la gata subió hasta el piso número 20, y entro a mi despacho, evitando ser detectada por mi secretaria y todos los presentes. Pero la gata, no era la única que decidió entrar a mi despacho sin preguntar.
- Agg, necesito un café.
- ¿Qué haces aquí Vanesa? Creí que estarías en casa…
- Ya, pero mi novio no deja de molestarme.
Vanesa tenía un historial de malas relaciones, ella era divorciada de un idiota que le fue infiel hace dos, años, y ahora estaba relacionada con un sujeto que solo la usaba.
- Es normal, el tarado de tu novio solo quiere que lo mantengas.
- No es cierto.
- ¿no? ¿Entonces porque eres, tú, la única que trabaja?
- No quiero discutirlo, sabes perfectamente el daño que me causo el divorcio.
- Lo sé, por eso no seguiré el tema, ¿y bien? ¿Por qué entras a mi despacho?
Vanesa toma su teléfono, y en el, pude ver un mensaje de texto, de la escuela donde estaba Isabela.
- Tenemos otro código rojo.
- No puede ser, ¿Quién fue la victima esta vez?
- La profesora de matemáticas, por esa razón vine, te toca esta vez, ir y arreglarlo todo, te cubriré en tu trabajo, mejor vete.
Tomo mis cosas, y de inmediato salgo de mi oficina, no sin antes pedirle a mi secretaria que se encargue de la gata que entro a mi despachó.
- ¿Qué quiere que haga con la gata? Señor…
- Llévala a un lugar para mascotas, o publica su foto en Internet, tal vez tenga dueño, dale comida y agua.
- Si señor…
Después de llegar a la escuela privada donde estaba mi hija, me di cuenta que el código rojo, no era ninguna broma, ya que vi a la profesora de matemáticas, llorando.
- Ay no…
En la dirección, el director de la escuela me sermoneo, afirmo que Isabela había sido muy grosera, y humillo a la profesora, con argumentos muy sólidos. No era algo realmente grave, pero era la tercera vez que mi hija, humillo a sus maestros, sobre todo a la esposa del director.
- No toleraremos más faltas de respeto, por esa razón, la tendré que expulsar…
No sabía si estar molesto, o orgulloso, ya que mi hija, humillo a su maestra de matemáticas, con tan solo siete años, de edad. Aun así, no era algo que celebrar, tendría que buscar una nueva escuela, para esta pequeña demonio, pudiera seguir estudiando.
De regreso a casa, regañe a Isabela, ella se disculpó, y se fue a su cuarto, ella era consciente de lo que había hecho, por lo que no mostro resistencia.
- No salgas de tu cuarto, me oíste…
- Si señor, perdón, me pase esta vez.
Sin duda, ser padre soltero no era fácil, pero ser padre de una genio, era bastante agotador; llegada la noche, le conté todo a Vanesa, mientras cenábamos.
- ¿Humillaste a tu maestra? Wooow, así se hace hija.
- Ella empezó, me trato como una niña idiota, y me moleste, a papá no le gusto lo que hice.
- Humillaste a tu maestra, y te expulsaron, ¿crees que voy a estar feliz?
- Que importa, José, sabes muy bien, que Isabela no era muy querida por los profesores de esa institución.
Era cierto, Isabela era el centro de atención para muchos, ella era tan inteligente, que sus profesores no lo aceptaban, y la trataban como una niñita ingenua, algo que Isabela no toleraba, por lo que se ganó la enemistad de todos sus docentes.
- Tendré que buscar escuelas privadas, para matricularla.
- Mejor que sea en una escuela pública. Responde Vanesa.
- Destaca en una escuela privada, ¿tu crees que no destacara en una escuela pública?
- Papá tiene un punto.
- No hables jovencita, aun estas castigada.
- ¿Entonces quieres que contrate a una profesora particular?.
- No, descuida, en poco tiempo, encontrare un lugar donde la acepten, por ahora supongo que estará en casa.
- Bien por mí, podre leer más…
Los días pasaban y una fecha muy importante se acercaba, una fecha que Vanesa y yo estábamos esperando por todo un año, el cumpleaños número ocho, de Isabela; aunque aún no había encontrado un lugar, en la que ella pudiera estudiar, si pude, encontrar un increíble lugar, para rentar una fiesta con un tema bastante particular.
El Halloween, isabela desde muy pequeña, siempre ha amado el Halloween, no solo por la tradición de pedir dulces usando un peculiar disfraz de horror, si no, que también, por la historia detrás de eso, los monstruos, las brujas, los sustos, etc… a ella le encantaba todo eso, así que lo más apropiado para celebrar, su octavo año de vida, sería una fiesta al puro estilo de Halloween.
Mientras Isabela estaba siendo cuidada por una niñera, Vanesa y yo tuvimos nuestra propia reunión ultra secreta, en mi despacho donde, degustamos rosquillas con un poco de café…
- Y bien, ¿has tenido suerte, en encontrar una institución adecuada para nuestra hija.?
- Si, hay barias escuelas, que estarían encantadas de tener a una prodigio, mañana iré con ella a una escuela bastante decente.
- Mh, ya veo, ¿y cual escuela, es esa?
- Una llamada institución educativa j, Iván Cadavid, es espaciosa y tiene bastante vegetación.
- Suena bien, pero recuerda que, en pocos días, es la fiesta sorpresa, ¿tienes todo bajo control?
- si, contrate payasos, magos, malabaristas, cocineros, meseros, salas de juegos, creo que no olvide nada.
La fiesta estaba perfectamente planeada, el tema principal era el Halloween, por lo que los disfraces, tanto para adultos, como para niños, era obligatorio, una regla que pase por alto.
- ¿Y compraste los disfraces que yo te encargue? Pregunta Vanesa al comer una rosquilla.
- Mierda…
- Lo sabia José, creo que tendré que ir a la tienda de disfraces después de gimnasio.
- Haha, si, te lo encargo, Muchas gracias.
El día trascurrió con completa normalidad, pero en la mañana siguiente, mientras me dirigía a la prestigiosa escuela, para matricular a mi hija, Isabela se detiene en medio de dos callejones.
- Papá mira…
La gata del estacionamiento, se acerca a nosotros, e Isabela de inmediato la carga, ella se derretía de amor por esa gata negra, pero yo, solo me molestaba, parecía un chiste de mal gusto, ser acosado por una gata negra.
- Otra vez… ¡Isabela, deja a la gata!
- Pero…
- Ahora, o llegaremos tarde.
Cuando dejamos a la gata en ese mismo lugar, un suceso muy extraño sucedió, de la nada, sin que yo lo viera, una chica, de gabardina y capucha roja, choca levemente contra mí, ella parecía ser la misma, de hace siete años, pero en ese momento, por el afán de regar tarde a la intuición, no me di cuenta.
- Disculpé señorita, no la vi.
- Descuida, que tengan un buen día…
La chica solo se marcha, pero en ese entonces, sin que yo me diera cuenta, un collar para gato, con un lindo adorno, de una “media luna”, se cae de su bolsillo, como si fuera apropósito, Isabela al ver el collar, lo toma de inmediato, y se lo guarda, sin decirme nada.
- Qué chica tan peculiar ¿no?
- Si, si lo es, me gusta su ropa.
- Si, debe ser alguna nueva moda o algo, vamos hija, llegaremos tarde.
Después de matricular a Isabela, de regreso, nuevamente nos encontramos a la gata negra, de ese entonces, yo me estaba empezando a incomodar ante esa gata, pero Isabela, me pide una petición, que no podría negar.
- Papá, ¿podemos conservarla?
- No, es mala idea.
- Por favor, te lo pido.
- No hija, además, puede que le pertenezca a alguien.
- Por favor, papá.
Isabela ponía cara de niña chiquita, aunque era cierto, que yo la mimaba, ella no era malcriada, solo inteligente, sabia pedir las cosas, aun así, me extraño, su forma de pedirlo, parecía que la gata era muy importante para ella, como si ya la hubiera conocido, algo raro le pasaba a Isabela, pero si ella en verdad deseaba, a esa maldita gata, entonces no podría negarle una petición tan honesta.
- AGG, ¡pero tu te encargaras de alimentarla, limpiarla, y de lo demás!
- Gracias…
Isabela de inmediato grita de alegría y salta como nunca antes, yo me sorprendí, sabía todo sobre mi hija, sus actitudes, sus reacciones, sus molestias y felicidades, pero nunca pude imaginar que ella se alegraría tanto, ¿por un simple gato?