-Hola chicas.
-Hola Grace, ¿cómo estás?- le sonreí.
-Bien, ya no pude hablar con ustedes después del baile, creo que algo le cayó a mi celular, porque ya no encendió.
-¿No estaba sin batería?- cuestionó Emma abriendo el empaque que contiene cereal.
-No, porque lo conecté y nunca encendió, supongo que tendré que comprar otro- suspiró.
-¿Comprar otro qué?- Harry llegó en escena y tomó asiento junto a Grace.
Hamilton llegó a mi lado y tomó asiento, eso sólo dejó un lugar disponible, a lado de Grace y enfrente de Emma... Hank.
-Otro celular- respondió haciendo una mueca de tristeza.
Hank tomó asiento y con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo, fijó su mirada en Emma, pero había algo distinto en aquella mirada, su lenguaje corporal era distinto, parecía molesto y como si tuviera miles de palabras que pronunciar.
-¿Cómo sigues? ¿Te sientes mejor?- la voz de Hamilton me sacó de mi burbuja de espía.
-Oh sí, pasé una buena tarde con mi madre, sorpresivamente- hablé con sarcasmo.
-Me dijo Harry que hubo una situación extraña con nuestro padres, ¿es cierto?
-Sí, se conocen de antes, pero ninguno pudo contestar con algo concreto. Lo único que puedo suponer es que no es de nuestra incumbencia.
-Puede que tengas razón.
Reflexioné en el tono de su contestación, como si no estuviera convencido.
-¿O qué otra cosa sería?- cuestioné cerciorándome de que todos siguieran con sus correspondientes conversaciones.
-No sé, presiento algo extraño- se detuvo para dejar salir una risa seca -, puede que suene como loco, pero desde pequeño supe cuándo mi papá mentía o no era del todo honesto con nosotros; y cuando le ayer preguntamos, supe de inmediato que no era verdad lo que nos decía.
Rayos, ahora todas las teorías tengo que compartirlas con él.
-Yo también siento que algo está mal, o no mal, pero fuera de lo común entre ellos.
Los dos giramos nuestras cabezas al mismo tiempo y compartimos una mirada, supongo que ahora seremos cómplices en lo que sea que esté pasando o haya pasado entre nuestros padres.
-Hey Mads, ¿ya viste el video?
-¿Qué video? Si es algún video de broma y al final me voy a asustar, ni te molestes en enseñármelo- le advertí a Harry apuntándole con mi tenedor de plástico.
Él rió y negó con su cabeza mientras buscaba algo en su celular.
-Es un video, umm...- Hamilton comenzó a explicar -, de nosotros en el baile.
-Resulta que tuve razón todo el tiempo- Hank se encogió de hombros.
-No entiendo, chicos- murmuró Emma.
-Les dije que el show que habían puesto en la pista, terminaría publicado en las redes, hasta les señalé a las chicas que lo habían grabado- explicó Hank con una sonrisa ladina.
-Mira.
Harry me dio su celular y enseguida se reproduce un video publicado en una red social, pero no es sólo eso, es en la misma página donde se habían publicado más cosas de mí y los chicos. El video es de buena calidad y se ve perfectamente nuestro baile, está lo suficientemente cerca para que se vean nuestros rostros, sonreí al verme sonreír y gritar de emoción, también al ver de nuevo los pasos inesperados de Hamilton. Volteo con él con una sonrisa en mi rostro.
-¿Te emociona vernos en una página de chismes?- cuestionó frunciendo su ceño mientras veía mi sonrisa.
-No es eso, ¿ya viste qué bien bailamos? Deberíamos abrir nuestro propio show, como cuando contratan a gente en fiestas para que nunca se caiga el ambiente. ¿Qué te parece?
Hamilton sonrió ampliamente mientras los demás reían de mi brillante idea.
-No estaría mal- respondió dejando ver su sonrisa por más de cinco segundos.
Ensanché mi sonrisa.
-Oh wow, Maddie, ¿ya te diste cuenta de cuántas visitas tiene?
Emma me arrebató el celular de Harry, entonces me incliné hacia ella para ver ese detalle.
-Wow- murmuré.
Son miles de visualizaciones.
-Espero que algún agente de una academia de baile lo vea y me contacte- comenté y después volteé con Hamilton -. Lo siento, pero empezaré mi carrera como solista.
Volvió a sonreír y asintió con su cabeza sin decir nada más.
-Déjame ver, yo vi la mitad del baile- Hank le pide el celular a Emma y ella se lo da.
La conversación regresa a cosas sin sentido y compartiendo los chismes de aquella página, la cual yo pensaba que era administrada por Riley y sus fieles seguidoras, pero ahora que no están, no sé quién puede ser. Aunque he visto las suficientes películas y series como para saber que ella puede seguir siendo la administradora y otras personas mandan aquellos chismes, fotos y videos, etc.
Terminamos con el almuerzo y seguimos con las clases, mi profesor de literatura es el mismo del año pasado, y eso me hizo recordar a Charlie, que ahora parece ser tan lejano, una memoria que no puedo alcanzar, eso me llena de nostalgia, pero dejo de pensar en eso cuando es hora de regresar a casa.
-¿Por qué comes tan rápido?
-Tengo que ir a trabajar, cambié mi turno y debo ir en la tarde.
-¿Sigues trabajando? Pensé que sólo había sido por el verano.
-Oh, me dieron la semana pasada libre, y hoy regreso.
-¿Estás segura de seguir trabajando? Sabes que no tenemos problemas con todo lo referente a la casa.
-Lo sé, pero no voy a sentarme y dejar que mi padre trabaje y trabaje para mantenerme a mí y a mi hermano, debo aprovechar para antes de ir a la universidad, ahora que no tengo tanta responsabilidad en la escuela.
Me levanté y caminé tan rápido como pude hacia la cocina para lavar mi plato e irme a cambiar por algo más cómodo para el trabajo.
-¿Entonces qué haré yo sola aquí? Se supone que el punto de vivir juntas era... ¡vivir juntas! Ahora te voy a ver menos tiempo que antes de vivir aquí.
-Lo siento Em, será algo temporal, no te dejaré desamparada- deposité un beso en su cabello y corrí hacia las escaleras.
Vi por la ventana que estaba lloviznando, entonces opté por ponerme una sudadera ligera, até mi cabello en una coleta alta, revisé mi maquillaje, todo estaba bien entonces revisé mi mochila por última vez y salí de la habitación con mis llaves en mano.
-Te veo en la tarde, te aviso cuando salga.
-Sí Mads, ¡me avisas cuando llegues!
-¡Adiós!
Cerré la puerta y caminé hasta ver un taxi, le hice una señal y se detuvo, subí y el camino fue de cinco minutos, bajé en la esquina y caminé un poco para llegar a la librería.
-Hola Ashley- saludé entrando, ella es mi jefa y es una chica muy agradable.
-Hola Madison, ¿qué tal tu primera semana?
-Oh estuvo bien, nada nuevo- sonreí dejando mi mochila detrás del escritorio -. ¿Cómo estuvo aquí?
-Todo tranquilo, el trabajo viene en estas semanas, todos los libros asignados estarán en esta semana.
-Cierto, es una buena temporada- respondí pensando en todos los libros que nos asignan en clases.
-Y también se viene Navidad, entonces el trabajo incrementará, ¿vas a querer vacaciones de Navidad? Porque sólo tenemos los días oficiales permitidos.
-Oh está bien, no necesito vacaciones, la semana pasada fue suficiente.
-Perfecto- sonrió -. Voy a hacer el inventario, te dejo en caja.
-Sí.
Me giré y tomé asiento en el escritorio, revisé los títulos de los libros puestos en el escritorio, todos tienen el título de "Best Seller", sonrío con el pensamiento de que algún día uno de mis libros estará impreso con ese nombre en la portada.
Tomé los libros y me levanté para acomodarlos en sus correspondientes secciones, al acercarme a los estantes, el olor de los libros se hacía más fuerte, cerré mis ojos y disfruté, de los pequeños placeres de la vida.
-¿Maddie?
Volteé confundida y vi a Peter en la entrada sonriendo.
-Oh por Dios, no esperaba encontrarte aquí, ¿cómo estás?
Se acercó a saludarme con un abrazo amistoso, al cual correspondí con incomodidad, resulta que sigo algo incómoda por cómo resultó entre nosotros, no siento nada por él, pero el hecho de que no tuvo ni la decencia de hablar conmigo después de todo lo que pasó con Chloe, no me agradó para nada.
-Hace mucho que no nos veíamos, ¿cómo has estado?- preguntó de nuevo.
-Umm bien, gracias, ¿y tú?- me giré de nuevo para seguir con mi trabajo.
-Bien también, un semestre nuevo y con ello, nuevos libros- dejó salir una risita mostrando un papel arrugado, supongo que es una lista de los libros.
-Claro, los clásicos están en ese estante y en esa mesa, y los educativos se encuentran en el fondo- señalé cada uno y él asintió quitando su sonrisa.
-Gracias.
Se retiró de mi lado y caminó hacia los estantes que le mencioné, terminé mi trabajo acomodando los libros y regresé a mi asiento para ver qué más se necesitaba hacer, estaba tranquila cuando Peter se acercó de nuevo.
-Oye, umm, hay un título que no encuentro.
-Dímelo y lo busco en el sistema, hay veces en las que están en bodega.
-Es umm... ¿estás enojada conmigo?
Subí mi mirada de la computadora para verlo mientras fruncía mi ceño.
-¿Así se llama?
-No- dejó salir un suspiro -. Era una excusa para preguntarte eso.
-No estoy enojada contigo- respondí de una manera que contradecía mi respuesta.
-Mira, sé que me desaparecí cuando lo mío con Chloe estaba pasando, y no merecías eso, no tenía idea de que te gustaba y...
-Wow, detente ahí- lo interrumpí levantando mi mano -. ¿Lo que estoy escuchando es lástima por mí? Por favor, Peter- reí sarcásticamente -; teníamos días de conocernos, no era un gran problema que anduvieras con Chloe, lo que no me agradó fue que hicieras como si no existiera, sólo porque pensabas que estaba incómoda contigo, justo como haces ahora.
-Lo lamento, no sabía cómo reaccionarías y siendo ella tu amiga, me resultó incómodo.
Bufé con diversión.
-¿Qué?
-Nada- respondí regresando mi mirada a la computadora.
-Te estás burlando de mí.
-¿Podemos no hacer esto? Eres feliz con Chloe, ella es feliz y es lo único que me importa, supongo que a ti también, así que lo que podemos hacer es tener una relación cordial, es simple.
-Bien por mí.
Regresó hacia los estantes y entonces pude soltar un respiro.
¿Qué pensaba? ¿Que me quedaba dormida después de haber llorado por horas? Ugh.
Y realmente lo único que me importa es la felicidad de Chloe, si ella está bien con él, yo estoy feliz por ella y ahí se termina mi incumbencia entre ellos dos.
Subí mi mirada hacia la salida y vi las gotas de lluvia caer sobre el pavimento, el olor a lluvia entró por mis fosas nasales y pude disfrutar de ello, ¿qué mejor que estar rodeada de libros en una tarde lluviosa? Estar bailando bajo la lluvia sería una buena opción.
O besar a tu mejor amigo también es buena opción...
Una acertada interrupción, consciencia.
Suspiré y alejé cualquier pensamiento que me remonte a ese momento, iba a retirar mi mirada cuando noté una figura familiar a lo lejos, enfoqué lo más posible con mi visión promedio, y vi que era Hank, con una sudadera gris y el gorro cubriéndolo de la lluvia, pero no estaba solo, estaba tomando la mano de una chica, la cual no podía ver porque estaba de espaldas y él la abrazó para cubrirla de la lluvia.
Hice mi intento por ver el rostro de la chica, no es porque sea entrometida, pero puede ser candidata a novia oficial del H más fastidioso, aparte de que nunca lo he visto con chicas o en citas. El verlo con una chica bajo la lluvia me hace pensar que están en una cita, me alegra porque puede que lo que sucedió con Emma se está resolviendo, a su manera, pero lo está haciendo, o eso quiero creer.
-Me llevaré estos- los libros pegando al escritorio me sacan de mis pensamientos de manera agresiva.
-Bien, ¿encontraste todos los que necesitabas?- cuestioné con un tono irónico debido a la reciente conversación que tuvimos.
-Sí, gracias.
Marqué los libros, los metí en una bolsa, me pagó y se los entregué.
-Gracias, ten un buen día.
-Gracias- se dio la vuelta para salir.
-¡Salúdame a Chloe!- exclamé con diversión, él ni se molestó en voltear y dar un asentimiento, me reí internamente.
Volví a enfocar mi mirada en la calle, Hank y su amada secreta ya no están, maldigo internamente al no poder recordar ni un solo detalle de la chica, sólo sé que la diferencia de estatura era notoria, ¿pero eso de qué me sirve? Hank es alto y la mayoría de chicas tienen la misma diferencia de altura, entonces es un dato innecesario, gracias mente y visión promedio.
-¿Qué tal fue tu primera venta de regreso?- Ashley regresó con cajas en sus manos.
-Muy bien, ve por ti misma- le di el recibo y ella abrió sus ojos con sorpresa.
-Asombroso, me alegra tenerte de vuelta- sonrió y bajó las cajas frente a los estantes para acomodar los libros -. Dylan tenía razón acerca de ti.
Mi corazón se detuvo por un momento.
-¿Dylan?- cuestioné con miedo de escuchar lo que tenía que decir, pero al mismo tiempo, con curiosidad.
-Sí, él me habló maravillas de ti, decía cuánto amabas los libros y lo buena que eres para vender, para conversar con la gente y que aprendes rápido, entre otras cosas, de hecho- se calló abruptamente y tosió fingidamente -. Bueno, sólo eso. Y me alegra haberle creído.
-Y a mi me alegra tener este trabajo, es relajante pasar tiempo en una librería.
-Ja, eso decía mi ex-novio, y en una pelea me llamó "aburrida y sin personalidad". Cómo sea, por algo es "ex".
-Bien dicho- respondí.
Rió como si recordara sus vivencias y yo sonreí aún pensando en lo que Dylan habló de mí, ya estaba enterada del hecho de que él había hablado con ella para recomendar, pero no sabía los detalles, y ahora me resulta diferente el saberlos, pero la curiosidad me está matando porque pienso que hay más de lo que dijo.
-Espero que Dylan sólo haya dicho cosas buenas- reí de nerviosismo fingiendo escribir en un pedazo de papel.
-Oh creéme, sonaba como un chico enamorado, oh- tapó su boca con rapidez -. No debía de haber dicho eso.
-Está bien, sé de alguna manera a lo que te refieres, aunque no hemos hablado bien de ese tema, pero soy consciente- traté de explicar.
-Él está en la universidad, ¿cierto?
-Sí.
-¿Es difícil mantener una relación a distancia?
-Uhh, no tenemos ninguna relación- respondí apretando mis labios.
-¿En serio? Umm estoy segura que él mencionó algo al respecto, sé que no me incumbe, pero-
-Es algo complicado, la verdad no sabría ni explicarte- respondí de una manera no tan agradable, pero estando molesta principalmente conmigo y con la situación mencionada.
-Entiendo perfectamente, pero es justo lo emocionante de tu edad, las complicaciones que parecen el fin del mundo- suspira con nostalgia y regresa a su trabajo en los estantes.
-Sólo eres pocos años más grande que yo- sonreí.
-Lo sé, y esos años marcan la diferencia, tú disfruta- me guiñó un ojo y se regresó a su trabajo.
Claro, "disfruta". Suspiro y me giro en mi asiento para regresar a mi trabajo imaginario, de todas las cosas que he pensado, nunca me había puesto a pensar en "disfrutar" lo que pasaba a mi alrededor, ¿qué hay para disfrutar?
Escuchar hablar a Ashley de lo que Dylan dijo de mí, es como haber presionado el botón de "reproducir" y de nuevo todo seguía su curso, aunque me cueste entender, sé que ya no puedo detener el tiempo, ya no puedo fingir demencia al escuchar sus nombres y yo merezco una respuesta, antes que ellos, es por mí.
*
-¡Ya llegué!
-¡Bajo en un segundo!
Dejo mi bolso y mis llaves, me quité mi sudadera porque tuve que caminar bajo la lluvia y no quiero tener un resfriado. Entré a la cocina y vi comida en la sartén, me sorprendí porque a Emma le gusta cocinar sólo cuando está muy feliz, me sorprende de buena manera, ahora sé que su humor ha cambiado y ciertamente ha hablado con mi hermano.
-¿Ya viste lo que preparé?
-Estaba a punto de preguntarte- salí de la cocina y la vi bajando de las escaleras con su cabello húmedo -. ¿Te duchaste?
-Oh sí, empezó a llover y quise tener esas escenas divertidas como en las películas, pero una vez entrando supe que fue un gran error y subí a ducharme, no quiero enfermarme.
Reí al imaginarme a Emma sola en la calle dando vueltas.
-Fue algo estúpido, te prometo que no lo volveré a hacer.
-No me tienes que prometer nada, sólo me pone triste saber que no lo hicimos juntas- hice un puchero y ella rió.
-Pues ahora cenaremos juntas, ve acomodar la mesa, que yo sirvo los platos.
-Me parece perfecto- sonrío y me dirijo al comedor.
Pasamos una noche genial, después de haber cenado y conversado por horas, decidimos ver una película de nuestras favoritas, pero no de amor, y después nos fuimos a dormir, también esa noche pude descansar muy bien, lista para otro día de escuela.
Me levanté temprano, me duché y bajé para preparar el desayuno y algo de almuerzo para no comer de la cafetería, no puedo quejarme de la comida, pero me he cansado, y decidí preparar algunos sándwiches para Emma y para mí.
Caminando en el pasillo, vi a Grace en su casillero, noté cómo demasiados chicos volteaban a verla y ella nunca lo notó, sin duda es una chica hermosa y su personalidad sólo la hace más atrayente, pero ella ya me había mencionado que no quiere nada de dramas entre chicos.
-Grace, te ves muy linda hoy.
-Oh gracias, tú igual- sonrió cerrando su casillero -. ¿Vamos a clase?
-Claro.
Caminamos juntas hacia nuestra primera clase, y de nuevo siento las miradas de los chicos, pero no son sobre mí.
-Grace, al parecer hoy te ves más linda de lo usual.
-¿Por qué dices eso?- volteó a verme con expresión de confusión.
-Todos los chicos voltean a verte, y dudo que sea porque eres la chica nueva.
-Sólo te ven a ti, eres la sensación después de aquel baile que hiciste junto a Hamilton.
Solté una carcajada.
-¿En serio bailabas con Hamilton?
-Sí, y como pudiste ver, es una buena pareja de baile.
-Me cuesta creer que tomó clases de ballet.
-Lo sé, algunos chicos lo molestaban con eso, pero como puedes darte cuenta, nunca se dejaban- se detuvo en la entrada del salón viendo directamente al frente.
Llevé mi vista a donde ella miraba y vi a los H recargados en una pared, conversando tranquilamente, los tres vestidos de manera similar pero si prestas atención a los detalles, no tenían alguna similitud, sus personalidades eran fuertes y se hacían notar en su manera de vestir.
Entré a mi clase y en algunos momentos pude conversar con Grace, ella me comentaba todo lo relacionado a Australia, los bellos paisajes y la naturaleza a su alrededor, lo cual era el ajuste más difícil de haberse cambiado a la gran ciudad.
-Hola chicas.
-Hola- respondimos al unísono. Ya estábamos las tres en la cafetería quejándonos de la excesiva tarea en apenas la segunda semana de clases.
-¿Había sándwiches? No los vi- mencionó Hank confundido.
-Oh no, yo los preparé en casa, mañana te preparo uno- le sonreí y él asintió emocionado.
-Hola.
Todos volteamos hacia el origen de aquella voz, un chico rubio de ojos claros, lo he visto algunas veces en el equipo, supongo que ahora es de los populares, pero ahora lo veo muy nervioso, sus ojos están fijos en Grace, quien está a mi izquierda.
-Oh hola, Liam- sonrió Grace de manera gentil, aunque todos en la mesa estábamos confundidos, en especial los H, quienes no quitaban la mirada del pobre chico.
-Umm- aclaró su garganta antes de continuar -. ¿Crees que podamos hablar en privado? No te quitaré mucho tiempo.
-¿Qué hay de decir que no puede ser justo ahora?- lo molestó Hank. Grace se giró sólo para darle una mirada de amenaza.
-Claro- Grace se levantó y después se dirigió con nosotras -. Ya vuelvo.
Todos en silencio observamos a Grace y Liam caminar lo suficientemente lejos para no poder escuchar una sóla palabra.
-Creo que la invitará a salir- menciona Emma.
-No lo dudo, todos los chicos no paraban de mirarla, y ese chico parecía ser agradable- me encogí de hombros.
-Sí, me parece haberlo visto en el equipo, supongo que en el verano cambió un poco- Emma lo inspeccionaba con la mirada y después regresó a comer -. Me parece bien, harían una bonita pareja.
-No lo dudo, ella siempre tuvo mal gusto- mencionó Hank con una mueca de asco.
-Eso no es cierto, le gustaba Harry- dijo Emma sin percatarse de la situación.
-¿Qué?- exclamaron al unísono.
-Es mentira, nosotras no sabemos, sólo hicimos especulaciones, parecen gustarse- traté de explicar sin que a Harry se le bajara el azúcar.
-Como sea, sigue siendo mal gusto- Hank se encogió de hombros.
-¿Y qué sería buen gusto, según tú?
-Yo- respondió el descarado con una sonrisa ladina.
Harry y Hamilton rieron.
-¿Qué?- exclamó molesto.
-Entonces nunca tendrá buen gusto, porque no creo que alguna vez le llegues a gustar.
-Ja, como si a mí me llegara a gustar- puso sus ojos en blanco.
Ya nadie pudo decir algo más porque Grace llegó con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Y bien? ¿Qué pasó?- Emma preguntó de inmediato.
-Me invitó a salir- sonrió aún más y con un ligero sonrojo.
Emma y yo soltamos un ligero grito para no alarmar a toda la cafetería de que algo había pasado.
-¿Aceptaste?- cuestionó Hamilton.
-Sí.
-Eso es genial, se ve que es un chico lindo.
-¿Puedes ver eso?- cuestionó Harry.
-Claro, eso fue lo que vi en Matt- respondió y un silencio abrumador se apoderó de la conversación.
Mi mirada se fue hacia Hank, tensó su mandíbula por unos segundos y después subió su mirada con una sonrisa en su rostro.
-Entonces tienen el mismo gusto, rubios y agradables, no tienes de qué preocuparte Grace.
Nadie se esperaba ese comentario, pero Grace lo supo manejar.
-Gracias Hank, sólo esperaba tu opinión para poder decidir- comentó con sarcasmo.
-Que bueno que me sigues necesitando cuando se habla de chicos- le respondió con el mismo tono que ella usó.
El sonrojo de Grace ya no era de un origen adorable, era de molestia.
-Para algo tenías que ser útil.
-Wow, chicos, creo que ya es suficiente- Hamilton detuvo la discusión -. ¿Creen que podamos tener un almuerzo tranquilo?
-No lo sé, pregúntale a Hank, él parece tener opinión para todo- replicó Grace.
Hank chasqueó su lengua e hizo esa expresión donde posa su lengua dentro de su mejilla y abre levemente su boca, una expresión que puede ser interpretada como burla.
-Así es, te diría que me sorprende que me tomes en cuenta, pero siempre supe que te importaba, lástima que a mí no...
-No seas ingenuo- lo interrumpió -. Yo sólo tolero estar cerca de ti porque me importan las personas sentadas en esta mesa, porque si fuera por ti... ya sabes la respuesta.
-Tú eres la ingenua si crees que me importa dónde estés sentada- soltó una risa cínica -. Pensé que te había dejado claro lo mínimo que tu presencia me importa.
Pensé que ella gritaría de rabia, pero se rió, lo cual desconcertó a todos.
-Sigue diciendo eso, espero que algún día lo puedas creer, porque todos aquí sabemos que te importa tanto mi presencia que no soportas las ganas de molestarme cada segundo, o sólo te enojas si notas que la atención está en mí por pocos segundos.
Hank se mantuvo con su mandíbula tensa.
Yo no podía creer lo que estaba viendo, una discusión intensa entre ellos, y viendo en la manera en que Grace, la linda y agradable Grace se estaba defendiendo.
-Chicos, creo que-
-Ese es tu problema, Grace- Hank interrumpió a Harry -. Siempre ha sido tu problema el que estés al tanto de mí, estoy harto de todo esto, ¡estoy harto de ti!
Ahogué un respiro.
Hank se levantó y salió de la cafetería con rapidez. Tragué en seco y volteé a ver a Grace, su pecho subía y bajaba de manera acelerada.
-Grace...- quise poner mi mano en su hombro pero ella se levantó de su asiento.
-Lo siento, los veo después.
También salió de la cafetería de manera rápida. Harry se quiso levantar pero Emma lo tomó de la mano, deteniéndolo.
-Será mejor que la dejes sola, que los dejemos solos.
Harry tomó asiento y dejó salir un suspiro.
-¿Siempre ha sido así?
-¿Sus peleas?- asentí a la pregunta de Hamilton -. Sí, o no... Cada día era algo diferente por lo qué pelear, la verdad dejé de escucharlos, era agotador tener que detener sus peleas cada cinco segundos.
-¿Y qué hacías?
-Dejaba que Harry los detuviera- respondió Hamilton con simpleza.
-Sus peleas eran más simples que la que acaban de presenciar, pero si Hank ya está harto, imagínense nosotros.
Compartí una mirada con Emma, no sabemos qué decir.
-Cómo sea, tengo hambre, debemos terminar con el almuerzo y al menos pasar un buen tiempo.
Todos hacemos caso a lo que dijo Hamilton y continuamos como si nada hubiera pasado, pudimos hacer a un lado ese extraño momento y seguir conversando y riendo como usualmente lo hacemos. Me aseguré de mandarle un mensaje a Grace para saber si se encontraba bien, me respondió y pude estar tranquila en ese aspecto, porque también le mandé un mensaje a Hank, pero él no me respondió.
-Maddie- Hamilton me alcanzó mientras me dirigía a mi casillero.
-¿Qué pasa?
-Creo que hay una forma de saber lo que pasa con nuestros padres- susurró acercándose a mí.
-¿A qué te refieres? ¿Cómo podríamos conseguir esa información de años?
-Mi papá tiene una caja de "recuerdos" o así le llama él, y recuerdo que mencionó algo de viajes, ex-amores y todo ese tipo de cosas personales.
-H, sí me gustaría saber la verdad, pero no me parece estar indagando en las cosas personales de tu padre.
-Él dijo que un día nos lo enseñaría, porque todo fue parte de su vida, y ahora nosotros lo somos.
-Aún así, él piensa enseñarlo a ustedes, no a mí. Me parece que tendremos que encontrar otra manera, o no buscar para nada.
-Está bien, encontraré otra forma y te diré- mostró una sonrisa de boca cerrada.
-Bien, tengo el fin de semana libre, entonces si quieres podemos vernos en esos días.
-Perfecto, me haré cargo de tener algo para el fin de semana.
-Genial, nos vemos.
Me di la vuelta y seguí mi camino.
Sonrío al pensar en lo que mi amistad con los H se ha convertido, pensar que hace un año eran unos completos desconocidos y con una imagen de peligro y misterio, claro que eso sigue en pie, pero también los conozco y sé que son unos seres adorables y llenos de alegría, aunque por el momento Hank no sea tanta alegría.
Volteo hacia atrás y veo a Hamilton en su casillero, me alegra saber que puedo contar con él en situaciones extrañas como la de nuestros padres, puede que haya otra manera de saber lo que pasó, aunque al final sea algo sin importancia, pero aún así quiero saberlo, puede que esté mal porque es la vida privada de nuestros padres, pero ¿qué situación amerita mantenerlo en secreto?
Sea lo que sea, sólo espero que no sea nada grave, y que nos perjudique de alguna manera.
Claro, eso es lo que espero, ya sabemos que no siempre lo que pasa es lo que esperábamos.