CAPÍTULO 3

3816 Words
AL FIN PLAYA —Ese te queda fenomenal—me dijo Dafne mientras yo me miraba por siete mil veces, o al menos eso se sentía, en el espejo de su habitación. Bufé—Eso me has dicho las tres veces que me he cambiado de bikini. —¿Y qué? ¡Si es cierto!—se quejó. —¡Este... Este está demasiado bien! Al fin había encontrado la bikini roja perfecta, de hecho se la tuve que pedir prestada a Dafne porque la mía me la había olvidado en la casa de mis abuelos, la parte de arriba era recta de un solo hombro y la parte de abajo cubría lo justo y necesario de mi trasero. —¡Gracias señor Jesús, amén! —Mejor te callas—señalé con el dedo a amiga—, te probaste mil veces cuatro bikinis para ponerte al final una malla enteriza. —Tienes razón, pero no pienso dártela. Ahora vamos, antes que Zac y los otros dos nos dejen aquí. Me apresuré a vestirme, luego guardé la ropa interior en una bolsa así podía guardarla en mi mochila, agarré esta última y salimos de la habitación. Después de haber lavado lo que ocupamos en el almuerzo todos nos preparamos para ir a la playa. Entre que nosotras nos cambiábamos los chicos aprovecharon para llenar la hielera con cervezas, gaseosas y algunas bebidas alcohólicas que estaban en la heladera. —Si me llego a casar un día y mi novia me hacer esperar así en el altar de la iglesia le diré que no, solo porque esperé demasiado—le dijo Paxton a los chicos cuando nosotras llegamos al living. —Tranquilo Pax, el día que pises una iglesia esta se cae—bromeó Dafne. —Tranquilo Pax, bla bla bla...—imitó su voz burlándose. —Perdón por haberlos hecho esperar tanto... Hubo ciertos problemas de bikinis—me disculpé con una sonrisa tímida. —Te disculparé cuando te vea en traje de baño—me coqueteó Conrad. —Oh que pena por ti, porque me quedaré vestida. —Desafiante... Así me gustan—todos rieron excepto yo, que de nuevo volvía a sonrojarme. —Con, basta de hacer sonrojar a mi amiga—le advirtió Zac. Lo miré confundida y le saqué el dedo del medio—, nos podemos ir, gracias—dije ya frustrada. —Bueno, mami—me respondió y recibió un codazo en las costillas por parte de Dafne, que se lo agradecí con una sonrisa. *** Una vez en el ascensor, tuvimos que esperar unos minutos para entrar porque todo el mundo estaba usándolo, yo había quedado en medio de Conrad y Paxton, Zac y Dafne estaban adelante, el primero le decía cosas en el oído a mi amiga y esta reía torpemente. En medio de los amigos de Zac me sentía muy nerviosa pero aprovechaba para darle una miraditas a Paxton, sin que él lo notara claro, que tenía los brazos cruzados y observaba como las mangas de su remera se ensanchaban por sus bíceps. Nada pero nada mal. Todos habían salido del ascensor y yo me quedé un rato más en el vestíbulo del edificio para atarme los cordones de las zapatillas, de paso aproveché a arreglarme de nuevo el pelo. No sé cuántas veces me había peinado, pero la primera seguro que no era, siempre que intentaba arreglar mi cabello era porque me sentía nerviosa e insegura. Salí del edificio y vi que los chicos me estaban esperando al lado de una jeep negra que estaba estacionada del otro lado de la calle, crucé y me acerqué a ellos. —¡Al fin te dignas a llegar!—gritó Conrad. —Ni que me haya tardado tanto, exagerado—le respondí y blanqueé los ojos. —Bueno hora de irnos, así que suban—nos obligó Paxton a todos. —Yo iré atrás—gritó Conrad y fue el primero en meterse a la camioneta. —¡Y nosotros!—se le unió Zac, quién tomó del brazo a Dafne y en menos de unos segundos ya estaban sentados en los asientos traseros. —Bueno Eloisa, te has quedado con el mejor puesto: ir adelante conmigo—me sonrió. —¿¡Qué!?—se quejó Conrad de atrás—. ¡Yo quería que ella estuviera aquí! La podría llevar en mi regazo—me dio una mirada de arriba abajo con una sonrisa maliciosa. —Antes de ir arriba tuyo prefiero ir sentada en el capó—lo miré mal. Los chicos empezaron a reírse, menos él. Desvié mi mirada hacia Paxton, que sostenía la puerta del acompañante. —Gracias por el premio—le sonreí tímidamente y entré a la camioneta, Paxton cerró la puerta y rodeó el coche para subirse a este, arrancó el motor y nos fuimos. Todavía no entendía por qué estábamos yendo en la jeep de Paxton hacia la playa, si desde el departamento podíamos caminar dos cuadras y llegábamos, pero al parecer iríamos a otra que estaba más alejada de la zona céntrica. Por una parte mejor, ya que siempre habían muchas personas pero era a la única que solíamos venir con mi familia por estar cerca de la casa de mis abuelos. —¡Cambia esa canción de mierda, Paxton!—gritó Zac. —¿Qué? ¿Por qué? ¡Si es genial!—se quejó—. Aparte no puedo, estoy conduciendo—subió el volumen más alto y Zac le dijo un par de insultos y Paxton se los devolvió. No sé cómo, pero comenzó una discusión que yo escuchaba atentamente sin emitir palabra alguna. —La canción está buena, Zac—le dijo Dafne. —¿Le estás dando la razón a Paxton? Traidora. —¿¡Qué!? ¡Si es verdad! Tú escuchas canciones peores. —Lo siento, pero esta vez mi amigo Zackie tiene razón—intervino Conrad. —¿Lo ves? Con tiene mejores gustos que ti. —Entonces quédate con el estúpido de Conrad—le contestó enojada Dafne. —¡Ay se puso celosa! —Conrad eres detestable y desagradable, nunca podría estar celosa de ti. —Pero Zackie ya me dijo que tenía mejores gustos que ti, Daf—le pellizcó la mejilla—, no podrás competir con eso nunca. De un segundo a otro todos se pusieron a gritar, Conrad y Zac molestaban a Dafne, Paxton la defendía y la música a todo volumen de fondo hacía que todo fuera un caos dentro de la camioneta. —¡SE PUEDEN CALLAR! Grité con todas mis fuerzas y de un segundo a otro lo único que hacía ruido era la melodía de la canción, Paxton bajó el volumen en un instante. —¡Son unos chiquilines y pesados, los cuatro! Todo por una canción—respiré hondo—discúlpenme, pero era horrible. Paxton me miró con una ceja enarcada. Zac y Conrad chocaron sus manos por arriba de la cabeza de Dafne. —Ni siquiera piensen que dije eso por defenderlos, son muy densos—los miré mal y luego miré a Dafne—. De ti no diré nada, pero cuando lleguemos te haré tragar arena—mi amiga hizo puchero con sus labios y me gesticuló un "lo siento". —Y tú—le di un empujoncito por el hombro a Paxton—podrías haber cambiado la canción. Paxton solo me dedicó una sonrisa tierna. Todos se quedaron en silencio hasta que llegamos al estacionamiento de la entrada de la playa. —¿Ahora podemos hablar, mamá?—me preguntó divertido Conrad. —Sí y lárgate de mí vista—le saqué el dedo del medio. Todos, casi todos en realidad, habían bajado del jeep excepto Paxton y yo que todavía seguíamos en el estacionamiento, porque estaba colocándome protector solar en la cara. De un momento a otro tenía a Paxton cambiándose delante de mí. —¿Qué haces? —le pregunté nerviosa, acomodándome los lentes sobre la cabeza. —No puedo meterme con bermuda al mar—me respondió sonriendo. —¿Y qué... iras así? —señalé con mi dedo su bóxer. Juro que no quería mirar más abajo porque mi cara iba a explotar de lo roja que estaba y de la vergüenza. Sentí la carcajada de Paxton y luego su bermuda en la cara, me la había tirado. Me quejé. —Me traje malla, Eloisa. Está en la guantera, así que ¿puedes pasármela? Lo miré mal, abrí la guantera y estaba su malla negra toda arrugada, metida allí. La saqué y se la largué en la cara, con venganza de lo que me hizo él con su bermuda. —Tienes puntería—bromeó. —No es novedad para mí—le di una sonrisa de orgullo. —¿Ah sí? Luego puedes enseñarme—me guiñó un ojo. —Cuando quieras, pero necesitas tener un tablero de dardos. —Lo conseguiré—cerró la puerta del jeep, se puso los lentes que traía colgados en la remera y esta se la sacó colgándola en su hombro, dejando a la vista su torso desnudo. —¿Vamos? —me preguntó sonriendo. Yo solo asentí y le devolví la sonrisa, me había puesto nerviosa y si emitía alguna palabra solo iba a balbucear. Para llegar a la playa había que bajar por un camino de madera, mientras buscábamos con la mirada donde estaban ubicados nuestros amigos. Apenas Paxton los encontró me tomó del brazo y me jaló con él para bajar rápido. El día estaba realmente hermoso, sentía una sensación tan agradable de poder estar allí de nuevo, el sonido del mar me hacía sentir que realmente estaba en casa, en mi hogar. Siempre dije que mi cuerpo podría estar del otro lado de la ciudad pero mi esencia pertenecía aquí y eso nada ni nadie iba a cambiarlo. La playa solía ser el lugar favorito de mi padre, cada vez que debía viajar por asuntos de trabajo y le tocaba venir hasta aquí, se tomaba el tiempo de pasar por la playa para recolectar caracoles y conchas de mar que recibía como obsequio, también como una forma de pedirme perdón por no haberme llevado con él. Según mi padre yo era un pez, no sabía vivir si no estaba sumergida en el mar. —Estoy esperando que te quedes en bikini, para saber si te disculpo no—me dijo Conrad divertido cuando llegamos. —Tendrás que esperar sentado. —No puedes venir a la playa y estar con ropa puesta, Eloisa—revolvió su pelo castaño oscuro. —Claro que puedo. Nadie me dice lo que puedo hacer. —Vaaaamos... —¡Conrad!—le gritó Dafne—. Deja de ser tan intenso, pareces un acosador. Deja de molestarla. Pesado—le tiró el pote de protector solar en su torso descubierto. —Zac, controla a tu novia. Está violenta—dijo mientras se sobaba el abdomen que había quedado rojo por el golpe. —Contrólate tú, aparte te lo mereces—le respondió Zachary. La situación con Conrad me estaba comenzando a molestar pero se me pasó luego de que me acordé que él solo iba a "disculparse" si la bikini me quedaba bien. Ahora que analizaba la situación me di cuenta que había sido muy machista de su parte y yo, yo no soportaba a los hombres así. Lo que tiene de lindo, lo tiene de estúpido. Los chicos seguían diciéndole a Conrad que parecía acosador y que me dejara en paz, pero él solo se burlaba de la situación y me miraba divertido. Así que hice algo de lo que me pareció lo más normal del mundo hacer cuando iba a la playa: sacarme la ropa para quedar en bikini. Solo me estaba tardando para darle la contra a Con. —¡Listo!—dije con una sonrisa orgullosa cuando quedé en traje de baño. —Era obvio que ibas a hacerlo en algún momento—Conrad se pasó la lengua por los dientes—, así que tus disculpas están aceptadas—me guiñó un ojo. —Es muy machista de tu parte decir que me perdonarías solo por saber si la bikini me queda bien o mal—Él me miró confundido y seguí hablando—, que conste que lo he hecho por mí y no para tener tu aprobación de mierda como hombre. Sonreí satisfactoriamente. —¡Esa es mi Els!-Dafne me abrazó y le sacó el dedo del medio a Conrad que nos miraba serio, Zac y Paxton comenzaron a reírse de él. —Al fin alguien te dio el golpe nocaut, mi querido amigo—Paxton lo rodeó con un brazo y con la mano libre del otro golpeaba su pecho. —Sí, pero agradezco que haya venido de alguien como ella—Conrad me miró y se mordió el labio. Sabía que lo estaba haciendo para enojarme. Le saqué, nuevamente, el dedo corazón mientras él se reía a carcajadas. —Bueno, listo. ¿Podemos abrir las cervezas? Tengo sed y de la buena—Zac habló antes de que dijera algo, le agradecí internamente. —¡Atrápala El!—gritó. Agarré la botella de cerveza en el aire que Zachary me había tirado, menos mal que estaba atenta. —¿Quieres que te la abra?—me preguntó Paxton acercándose a mí. Ahora que lo veía de cerca su barba se veía más rubia, su cabello era castaño claro pero a los costados, donde lo tenía más corto, se veían igual que el color de la barba. El sol le sienta bastante bien. —Sí, por favor—le sonreí y le tendí mi botella. Paxton la abrió con un encendedor que sacó del bolsillo de su malla. —Ten—me ofreció la botella y antes de agarrarla mis dedos se juntaron con los de él y este no pareció darse cuenta, pero a mí me dio un cosquilleo estúpido. —Gracias—tomé un trago largo del contenido y me saboreé los labios—, tenía mucha sed—reí. Y él también. —No hay nada más rico que tomarse una cerveza en la playa. —¡Tal cuál!—confirmé—Pero por mí fuera, me hubiese traído un vino también. —No sabía que te gustaba el vino—me miró serio pero una sonrisa apareció en su rostro. —Y no lo sabes porque recién me conoces, duh—bromeé. —Buen punto, ¿y que te gusta tomar aparte de vino?—chocó su botella con la mía. —No muc... ¡AAAAAHHHHH!—No pude terminar de decir la palabra porque Conrad me hizo un tipo tacle levantándome del suelo y subiéndome a su hombro, una de su mano la tenía apoyada en mi culo. Pervertido de mierda. Comenzó a correr sin importarle que le estaba pegando en la espalda para que me bajara, pero sabía que iba a terminar en el agua y nada menos que con él. SPLASH. No sé cómo había hecho, pero la botella de vidrio no se había resbalado de mi mano en ningún momento. Cuando salí a flote escuché las carcajadas estúpidas de Conrad. —Eres un pesado de mierda, lo sabes ¿no?—le dije enojada. Lo empujé con todas mis fuerzas pero no se movió ni un poco. —Es que hacía calor para que estuvieras tanto tiempo en la arena—se despeinó, nuevamente, su cabello haciendo que las gotas salpicaran en mi cara. —¡Te odio, Conrad! Y eso que recién es el primer día que te conozco—comencé a nadar hasta la orilla. —Terminaras queriéndome, Els—él me siguió, pero no por el costado, sino detrás de mí, apoyando su pecho contra mi espalda. Me moví de golpe—. Eso es acoso s****l—le di una cachetada en sus pectorales. —¡¿Qué?! Si ni siquiera te apoyé—me dio una mirada traviesa. —Estás mal, en serio. La próxima voy a pegarte tan fuerte en tus testículos que tendrás que hacerte estudios por si llegas a quedar estéril—lo amenacé y salí rápido del agua. Detrás escuché como se reía a las carcajadas riéndose por la situación. Eso me generó bronca y quería tirarle la botella por la cabeza, pero contaminaría el agua. Caminaba pisando la arena con fuerza hasta llegar a Zac, Dafne y Paxton que me miraban divertidos. —¿Cómo hacen para aguantarlo? Es muy intenso—dije enojada. —Siempre es así. Yo ya me acostumbré—me respondió Dafne con voz de resignación. —Le gusta llamar la atención de las chicas que conoce por primera vez—acotó Paxton mirándome divertido. —De esa manera todas lo van a mandar a la mierda. Es un horror de coqueteo—hundí mi pie con fuerza en la arena. —Con muchas le ha servido—agregó Zac riendo. —Pobres chicas...—me crucé de brazos y los tres comenzaron a reírse. Noté que la botella seguía llena todavía, así que de un solo trago me la tomé. Cualquiera que me haya visto hubiese pensado que era una profesional tomando pero no, solo fue de impulsividad por el enojo que tenía con el estúpido amigo de Zachary. —Así te vas a emborrachar más rápido—me dijo Dafne que se acercaba hacia mí con un vaso que estaba lleno de vodka con refresco de naranja. —Como si no lo supieras...—le dije divertida. —¡Oh, por favor no!—comenzó a reír—. No me recuerdes cuando tomábamos de la botellas del bar de tu casa para emborracharnos rápido y no tener que comprar alcohol en la fiesta. —¡Por eso mismo lo decía!—reí a carcajadas—. Agregando que ni siquiera comíamos, para que el alcohol hiciera más efecto. Seguimos riéndonos de las estupideces que hacíamos y estuvimos un largo rato hablando, nos metimos al mar y cuando salimos del agua nos tiramos en la lona a tomar un poco de sol. No duró mucho la tranquilidad de estar las dos solas tiradas intentando broncearnos porque una pelota le pegó en la cabeza a Dafne, obvio que no fue sin querer porque apenas levantamos la vista nos encontramos a Zac, Paxton y Conrad burlándose. Así que no nos quedó otra opción de levantar nuestros cuerpos de la arena y unirnos con ellos tres. Estando con ellos se les ocurrió que hiciéramos un partido de fútbol y formáramos equipos de dos y de tres, yo quedé con Paxton mientras que Dafne con Zac y Conrad. Los chicos cometían muchas faltas contra nosotras, pero como Noah me había enseñado a jugar en el puesto de defensor también cometía faltas contra Zac y Con, a este último era a quién más le pegaba, ya que me estaba desquitando la bronca por lo que me hizo unos momentos atrás. Al final terminamos ganando Paxton y yo, hacíamos un buen equipo. —¿Dónde aprendiste a defender así? —me preguntó agitado Paxton. Tomé un trago del vaso que contenía vodka y cuando terminé le respondí—Mi hermano me enseñó a jugar en esa posición—tomé una bocanada de aire—, de vez en cuando veo partidos en la tele y aprendo un poco más. —Oh ya veo—me sonrió—. Empiezas a caerme muy bien, Eloisa. Sonreí mostrando mis dientes—¿Juegas al fútbol, no? —le pregunté. —Jugaba—me corrigió—. Me aburrió, así que me dediqué a ser espectador. —Creo que es la primera vez que conozco a alguien que se aburre de jugar ese deporte—me senté con las piernas cruzadas sobre la lona que estaba en la arena. Se encogió de hombros—Lo prefería de chico, como un juego para divertirme. Después se volvió aburrido—Paxton se recostó a mi lado apoyando sus codos en la lona. —Cuando crecemos todo se vuelve aburrido. —Coincido totalmente...—le ofrecí el trago y lo agarró, pero no tomó—. Es porque tengo que conducir—acotó rápidamente. —Entonces, ¿me lo devuelves?—Paxton me tendió el vaso cuando lo tomé, nuevamente nuestros dedos se rozaron, él no se inmutó pero yo sí por el cosquilleo que subió por mi brazo. Nos quedamos un rato sentados en la lona, hablando y de a poco iba tomándome el vodka, que sabía genial y ya estaba haciendo efecto en mi cerebro. Dafne y Zac estaban jugando a pecharse en la orilla del agua y Conrad hablaba con una chica morocha, a la que le sacaba como dos cabezas en altura. —¿Vamos con Dafne y Zac?—me preguntó Paxton. Este se levantó y me ofreció su mano para ayudarme a parar. —¡Sí!—tomé la mano de Pax y en un momento ya estaba parada al lado de él. Corrí hacia Dafne y me colgué en su espalda abrazándola. —¡Eloisa!—me gritó asustada. Yo empecé a reírme. —¿Qué pasa? ¿No quieres que te abrace?—le pregunté apenada. —No, tonta—me dio un golpecito con su mano en la frente y empezó a reírse. —Parece que alguien le han servido sus coqueteo...—dijo Zac interrumpiéndonos. —Pobre chica, pobre...—dije mordiéndome el labio inferior nerviosa. —No seas exagerada—se rio Daf—, esperemos que Conrad no lo arruine. —El maldito sabe muy bien cómo encarar a una chica, así que no va arruinarlo—acotó Paxton. —Opino exactamente lo mismo—agregó Zachary mientras le apoyaba una mano en el hombro a su amigo. Los cuatro nos quedamos en la orilla del agua bromeando y hablando cosas sin sentido, nos quedaríamos hasta el atardecer porque los últimos rayos del sol hacían que el cielo se viera más hermoso de lo normal. Aparte queríamos que los chicos nos tomaran algunas fotos para tener un recuerdo de ese día y también para subirlas a nuestras r************* . Conrad se nos unió pero solo, nos contó que había acordado con la chica de encontrarse nuevamente en la playa al día siguiente. Estaba más tranquilo que cuando llegamos, así que todos agradecimos que el alcohol lo haya calmado. Sí, en él hacía el efecto contrario en vez de alterarlo lo relajaba. Tomamos todas nuestras pertenencias, colocamos las botellas en una bolsa para tirarlas a la basura y nos fuimos de la playa.  *** ¡Holaaaaaa! Sé que hay algunos vistos en la historia. ¡Ojalá esas leídas sean más! Si es de su agrado espero comentarios y/o votos. De todas maneras GRACIAS POR LEER. ♡♡♡
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD