REINO DE PYRION - CASTILLO REAL - ALTAS HORAS DE LA NOCHE El silencio que había descendido sobre Pyrion era antinatural. Por primera vez en la historia documentada del reino de fuego, no se escuchaban los sonidos familiares de la vida nocturna volcánica: el burbujeo distante de los manantiales que había en varias partes de la ciudad real, el crepitar constante de las llamas naturales que iluminaban las calles, el zumbido cálido del aire que circulaba a través de las piedras calientes. En su lugar, había una quietud extraña y ominosa que hablaba de fuerzas elementales que habían sido alteradas de maneras que jamás hubieran creído posible, y todo de un momento a otro. La última bestia invernal había caído poco después del anochecer, desintegrándose bajo el fuego combinado del Pyroclastes y

