Brielle y Sadrac continuaron comiendo en silencio durante varios minutos, aunque la atmósfera había cambiado por completo. La joven Elfa estaba claramente luchando por contener su emoción, sonriendo de vez en cuando sin razón aparente o moviendo sus manos de manera inquieta. Sadrac, por su parte, se encontraba dividido entre una verdadera curiosidad y la vigilancia paranoica que lo había mantenido vivo durante décadas de política brutal. Su mente trabajaba mucho en ese momento, generando y descartando teorías sobre lo que podría estar esperándolo. ¿Había conseguido algún tipo de medicina élfica especial? ¿Quería hacerle algo de índole carnal en la habitación de las amantes? ¿Había preparado algún tipo de ritual de curación élfico que requería privacidad? Pero también se encontraba consid

