CAPÍTULO 29 OLIVER DONOVICK Estoy demente. Mi padre me hizo volver a la ciudad del mal recuerdo obligándome a trabajar al lado de la única mujer que me destrozó y ha sabido jugar conmigo a su antojo y condición. Todavía rememorizo la primera vez que vi a la bruja después de cuatro años que me hubiesen gustado que fueran más, tal parece que no fueron suficientes para… Estaba apurado, había llegado tarde a la ciudad, consecuencia directa de mis inexistentes ganas de asistir a su mítica fiesta de cumpleaños, que son tan pomposas y llamativas como ella. “—No estamos en la fórmula uno, verdammt dumm”. Gritó la endiabladä mujer. Tuve que hacer un esfuerzo abismal para no derrapar en medio de la autopista, reforzando mis manos al volante con fuerza sosteniendo el objeto como si fuera depend

