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1375 Words

CAPÍTULO 49 Los horas se van volando al aire cuando estamos juntos. Es por ello, que no me doy cuenta de cuanto tiempo ha transcurrido posterior al almuerzo. —¿Oliver? —le llamo, bajando los lentes de sol para ver de lado a lado, sin hallar nada a cambio. Estoy sola. He estado tan metida en el libro que estoy leyendo que no me he dado cuenta de su ausencia. Estaba a mi lado, ambos en las tumbonas tomando el sol. Ahora, no le encuentro. Como si me hubiesen dado con una pulla, tomo aire meditando, él sería incapaz de dejarme sola. Eso es lo último que creería. Entro a la casa en su búsqueda viendo en la clara cerámica un pétalo de flores que no reconozco, sigo el camino sonriente subiendo las escaleras, hasta dar con la habitación, el rastro se pierde debajo de la puerta. Al abrirla, ha

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