CAPÍTULO 50 «Confía en mí». Lo hago, confío en él. Confío más de lo que él podría imaginar. Él me ayuda a posicionarme, echándome un poco más atrás, colocando mis pies en el lugar correcto, llevando mis brazos a su ancha y dura espalda. —¿Estás lista? —pregunta, cierro los ojos apretando con fuerza, asintiendo con la cabeza. —Nunca he estado más lista —ironizo temerosa, él se ríe lanzando una carcajada que me apacigua para encender la bestia y echarse a andar. No siento las piernas, lo que si siento en cambio, es el viento sobre mi cara. Empieza lento cogiendo impulso hasta que logramos ir a una velocidad alta. El ruido es ensordecedor, aprieto a mi hombre con miedo. —Abre los ojos, mi cielo. Abre los ojos y mira el cielo que me recuerda a tus ojos —me dice, a fuerzas abro los ojos en

