Minerva solo se dejó llevar casi a rastras por Alejandro por el pasillo en busca de la salida, el chico estaba aturdido y no sabía hacia donde ir, se llevó la mano al implante. —Boris ayúdame no sé por dónde ir, todo esto se ve igual, todos los pasillos son iguales ¿Qué hago? Detrás escuchó un ruido ensordecedor y luego una explosión hizo vibrar la estructura. — ¡Por Dios! Vamos a morir aquí, ¡Boris! —Por la izquierda Alejandro, ve por la izquierda. Alejandro se giró antes de que los gritos de los hombres a su espalda llegaran hasta sus oídos como una amenaza de lo que vendría, tiró del brazo de la rubia que se tropezaba con todo a su paso y necesito recostarse a la pared porque su cuerpo ya no daba más, sentía que iba a desvanecerse en cualquier momento. — ¿Qué te pasa? Por favor di

