Minerva comenzó a estremecerse en los brazos de Alejandro con fuerza, los temblores hacían más difícil que él siguiera cargándola a cuestas, la depositó con sumo cuidado sobre el suelo para evitar dejarla caer y de inmediato uno de los hombres de Maurice hizo el llamado para que alguien preparado viniera a atenderla, debieron esperar por unos treinta minutos hasta que apareció el doctor Osler. La espera fue eterna, el cuerpo de la rubia se estremecía de tal manera que le era muy difícil tener el control de cualquier movimiento, incluso hablar, quería decirle a Alejandro que le estaba agradecido por haber arriesgado toda su vida perfecta por ella, que no era necesario que siguiera allí y que debería regresar a la ciudad antes de que el Sistema lo relacionara con la Rebelión, pero no pudo, l

