Ezi luchó con todo lo que pudo mientras el coctel hacía efecto en su organismo limitando drásticamente sus capacidades y entumeciendo sus músculos, comenzó por sentirse pesado y con dificultad para moverse con visión borrosa y sin fuerza, sin embargo, para cuando se derrumbó ya había acabado con buena parte de uno de los edificios y con todas las tropas que enviaron contra él. Al fin ya no pudo moverse y su cuerpo se negaba a obedecer la vista se le oscureció y perdió el equilibrio desplomándose en el suelo. El doctor Mengele no hallaba la hora de ponerle las manos encima, había dedicado toda su vida a la investigación en el área d la genética y nunca había visto a un individuo con tales capacidades, siempre intentó crear de la nada a partir de la manipulación del ADN de distintas especie

