Diario de Freya Lennox Dorne No sé ni por dónde empezar. Gané el concurso. Lo gané. Pero eso, por increíble que suene, no es lo que me tiene con las manos temblando mientras escribo. Es Alexander. Esta noche. Nosotros. Aún siento el calor de sus manos en mi piel. Su mirada… su voz… la forma en que me sostuvo como si me conociera desde siempre. Como si supiera dónde termina mi razón y comienza mi deseo. Jamás pensé que terminaría la noche en su cama, menos aún con su respiración pausada junto a mí, como si esto fuera la cosa más natural del mundo. Pero lo fue. Fue real. Y no puedo evitar mirarlo mientras duerme… sin corbata, sin esa armadura de CEO. Solo él. Humano. Bello. Tan Alexander. Tal vez esto no empezó como un cuento de hadas… pero esta noche, por primera vez, no me sentí parte

