“Estás mucho más cerca de lo que crees.” Cerca… ¿de qué, Alexander? De ganar el concurso. De probarme a mí misma. De algo que no sé si quiero, pero que ya no puedo soltar. O cerca de ti. Él no habla por hablar. No manda un mensaje sin intención. Y esa frase… esa maldita frase se me quedó pegada a la piel como perfume caro después de una noche intensa. Hoy mandé mi primer avance. Fue como exponerme, como quitarme la ropa en un escenario donde él estaba en primera fila. Lo leyó. Le gustó. Dijo que lo impresioné. ¿Y por qué me afecta tanto? No debería importarme. Es mi jefe. Es el jurado. Es el CEO más controlador y analítico que he conocido. Y sin embargo… Me siento vista. Y validada. Y peligrosa. ¿Sabes qué es lo más jodido de todo esto? Que quiero impresionarlo

