Lorenzo mantuvo una serenidad que en verdad no esperaba tener. Miro hacia atrás y luego volvió su mirada a ella.
—Negarlo no servirá de nada, te vi… cuando hirieron a mi esposo, justo antes de que falleciera hace un poco más de tres años, un grupo de policías se acercó. Traían las pruebas de que Emiliano había sido el culpable.
—Si es así, ¿Por qué ese día no denunciaste a Emiliano?
—Las cosas no funcionan así, quizá tú estás muy pequeño para saberlo o quizá aún no tienes en tu mente esa corrupción que abunda por este lugar pero Emiliano es intocable en la policía. —Lorenzo abre sus ojos.
—Eso no puede ser cierto, adicional en lo que me corresponde a mí haré lo posible para que él pague lo que tiene que pagar.
—Estás en la etapa de la negación —dice Gabi—. También lo estuve en algún momento, a Emiliano nadie lo toca, así como en su momento nadie tocaba a su padre. Te voy a dar un consejo si quieres hacer que Emiliano pague por las cosas, con la policía no vas a lograr nada.
—¿Le dirás la verdad?
—No, no me compete decirle. No obstante, deberías tener cuidado. A él nada se le escapa y para pagar con tu vida… si necesitas de mí, puedes buscarme. No te sientas solo en esta guerra con Emiliano.
—Gracias, pero creo que te equivocas, no estoy solo en esta guerra contra él. —Ella se ríe y mueve su cabeza negando.
—Como digas, cada uno de la realidad a su modo y no te enamores de Isabella, esa niña daría la vida por su padre y no le importa a quien deba hundir o destruir.
Antes de que Lorenzo pudiera responder algo más, Isabella aparece en la puerta su rostro está un poco pálido.
—Ya me cansé de estar aquí, ¿Será que puedes hacer tu trabajo y nos podemos ir?
Ella comenzó a caminar fuera del consultorio sosteniéndose de las paredes, Lorenzo resopla no es que le agrade mucho el tener que lidiar con una niña caprichosa y engreída por un par de días.
Lorenzo le da una sonrisa a Gabriella tenerla como aliada le servirá mucho, ella debe saber tanto de Emiliano para poderlo usar en su contra.
Él ve como Isabella camina intentando irse, él acelera sus pasos y la levanta en sus brazos haciendo que ella lo mire de mala manera.
—¿Qué crees que haces? ¡Bájame!
—Sé lo que intentas hacer, quieres irte sola para que tu papá no me reciba de nuevo. Pero tu primer intento por deshacerte de mí, te salió bastante mal.
—Creo que la falta de neuronas es demasiado grande. ¿Cómo podré manejar así? Claramente en esas condiciones estoy dependiendo de ti… ¿Qué tan efectivo puedes ser?
Lorenzo llega hasta el carro y la sube en la parte de atrás, su boca queda muy cerca de la de ella mientras que él lame sus labios observando los de ella.
—Puedo ser tan efectivo como quieras, es cuestión tuya comprobarlo.
—No deberías jugar con fuego, cualquiera que intente meterse conmigo mi papá le corta la cabeza.
—¿Quién te dice que quiero meterme contigo? No deberías creerte tan importante, no eres tan bonita para que me fije en ti. Te digo que soy eficiente porque en verdad eso soy y lo puedes comprobar de cualquier manera, en ningún momento te estoy ofreciendo mis servicios íntimos… no eres tan afortunada.
Él se levanta de allí, cierra la puerta y se sube en la parte del piloto. Isabella gira su rostro mientras sus cejas están un poco fruncidas. Nunca nadie se había referido así de ella y eso le alcanza a lastimar un poco su ego.
Al llegar a casa de Emiliano, Lorenzo intentaba memorizar cada una de las cosas que veía. Él llevó a Isabella hasta su habitación. Y luego de dejarla allí comenzó a revisar la casa.
En cada rincón estaban las cámaras o algún hombre que servía como vigilante. Lorenzo entró a una habitación, allí revisó rápidamente hasta encontrar un cajón cerrado con llave.
Lorenzo se agacho y comenzó a buscar la manera de abrirlo, luego de darle un golpe a la cerradura finalmente se abrió, Lorenzo sintió como su corazón se acelera demasiados documentos en el que posiblemente allí estaría el documento de sus padres.
Él empezó a revisar por encima, al parecer Emiliano hacía lo mismo con todos.
Lorenzo levantó su rostro en el momento en que la puerta se abrió pudo sentir como el sudor bajaba por su cuerpo.
Isabella lo observa y no puede evitar sentirse furiosa.
—¿Qué haces en esta habitación? —él se pone de pie completamente serio y camina hasta donde está Isabella.
—Estaba conociendo el lugar, ¿No deberías estar acostada descansando?
—No confío en ti y al parecer no me equivoqué. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de haber entrado yo, el que estuviera aquí sería mi papá?
—Seguramente estaría muerto, pero por lo visto tú eres mi salvadora.
—No es una broma esto, estás metiéndote en mi casa a hurgar en cosas que no te pertenecen. ¿Por qué te acercaste a mí? ¿Me estás cogiendo de excusa para poder encontrar algo que buscas? ¡Contéstame!
Antes de que Lorenzo pudiera responder algo escucharon al fondo la voz de Emiliano, Lorenzo abre sus ojos manteniendo la calma, pero al tiempo manteniendo la mira a Isabella.
—¿Qué sucederá si le digo a mi papá que estás aquí?
—¿Crees que le tengo miedo a tus amenazas o cosas sin sentido?
—Deberías, en esta casa no eres más que un pobre empleado mientras que yo puedo destruir tu vida si así lo quiero. —Lorenzo se ríe y la acorrala contra la pared y su cuerpo.
—Puede que yo sea un simple empleado como bien lo dices, pero no soy una persona sin cerebro como tú, que intenta parecer que tiene poder únicamente porque se esconde debajo de su padre. —Ella lo empuja con sus manos empuñadas mientras hace un gesto de dolor.
—Sé que estoy en deuda contigo, pero no por eso tengo que aguantar tus estupideces.
La respiración de Lorenzo se acelera, en especial cuando la manija de la puerta comienza a girar, Lorenzo toma a Isabella empujando la levemente detrás de aquella pared.
—El miedo te está absorbiendo, y te voy a mostrar que tienes toda la razón soy la niña mimada detrás de su padre —ella susurra sosteniéndole la mirada.
Ella abre su boca para gritar, pero Lorenzo fue más rápido, pone sus manos detrás del cuello de ella y estrellan sus labios de manera feroz.